Por Esteban Monge
Los
Tratados de Libre Comercio, y en particular el firmado con el
resto de países de América Central, República
Dominicana y los Estados Unidos de América, buscan, entre
otras cosas, facilitar el flujo de bienes y servicios entre las
partes firmantes. Como una de las consecuencias negativas de la
apertura comercial que este tipo de tratados promueve está
la posibilidad de que sectores de la economía nacional
de los países pequeños desaparezcan, debido a la
entrada masiva de bienes y servicios de otros países, en
muchos casos subsidiados, así como a la competencia desigual
que esto supone, pues los Estados se obligan, entre otras cosas,
a dar el mismo trato a empresas nacionales y extranjeras (Obligación
de Trato Nacional).
En
el marco de las discusiones en torno a los acuerdos comerciales
de este tipo se ha venido dando un debate (cuya ausencia en nuestro
país es preocupante) sobre el carácter de los bienes
y servicios culturales, en el sentido de que se considera que
estos no pueden someterse a la lógica y a las reglas del
libre comercio, mucho menos cuando se trata de relaciones comerciales
entre países con industrias culturales muy fuertes y países
con industrias culturales muy débiles o inexistentes.
Como
mecanismo para proteger a las industrias culturales nacionales
y permitir que estas se fortalezcan, sobre todo en países
pequeños como el nuestro, lo mismo que para promover el
respeto a la diversidad cultural que caracteriza a los pueblos
del mundo en un contexto de globalización tendiente a consolidar
la existencia de una industria del entretenimiento que va imponiendo
una sensibilidad cultural única y homogenizante, se ha
propuesto incluir dentro de este tipo de tratados comerciales
lo que se conoce como la "Exclusión Cultural".
El
Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, República
Dominicana y Estados Unidos firmado por nuestro país, no
contiene dicho mecanismo. Si bien en el Anexo 2 del tratado (Lista
de Costa Rica), existe una ficha dedicada al sector de las Industrias
Culturales, la única obligación que se ve afectada
por lo establecido en esa ficha es la de "Trato de Nación
más Favorecida". En este sentido, y para poder afirmar
que en el tratado se incluyó la "Exclusión
Cultural" la obligación que tendría que quedar
afectada es la de "Trato Nacional". Al incluir únicamente
dentro de la medida disconforme la obligación de "trato
de nación favorecida", Costa Rica lo único
que se reserva es el derecho a mantener trato privilegiado a industrias
culturales de terceros países, países que no son
parte en el TLC, sin embargo, no se reserva el derecho de dar
trato preferencial a las industrias costarricenses (editoriales,
compañías disqueras, artistas independientes, productoras
cinematográficas)
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Al
no quedar afectada la obligación de "Trato Nacional",
toda política pública o medida, existente o que se quiera
crear a futuro, que estimule exclusivamente a las industrias culturales
costarricenses como forma de garantizar su existencia, ya sea promoviendo
la producción de bienes y servicios culturales, como incidiendo
en su distribución y en el acceso a estos por parte del público
nacional, se tornará ineficaz, por ser contraria a lo establecido
en el Tratado.
Un ejemplo
de esto: El artículo 2 de la Ley de la Editorial Nacional (Editorial
Costa Rica) establece: "La Editorial tiene como fin principal el
fomento de la cultura del país mediante la edición de
obras literarias, artísticas y científicas de costarricenses
y de extranjeros en casos de mérito especial." En caso de
entrar en vigencia el TLC, ese artículo podría ser impugnado
por ser contrario a la obligación de trato nacional y la Editorial
Costa Rica se vería obligada a publicar tanto a artistas nacionales
como extranjeros, cuestión que debería definirse a partir
de un debate entre los diferentes actores interesados en el asunto.
Es por
eso que creo importante que, como sector de la sociedad, los-as artistas
y demás trabajadores-as de cultura costarricenses, nos hagamos
estas y otras preguntas ¿Qué capacidad tendremos, una
vez ratificado el TLC, de incidir en las políticas públicas
en materia de gestión cultural para que estas fortalezcan las
débiles, por no decir inexistentes, industrias culturales nacionales,
ya sea a través de incentivos y de beneficios que nos permitan
seguir haciendo nuestro trabajo de manera digna, sin tener que, por
la obligación de trato nacional, compartir dichos incentivos
y beneficios con artistas extranjeros? ¿Existe reciprocidad en
este sentido entre los países que firmaron el TLC? ¿Será
que a los-as artistas se nos seguirá exigiendo funcionar como
empresas, cada uno-a por su lado, viendo como sobrevive en un medio
cada vez más hostil para el trabajo creativo y libre?
A continuación
adjunto un comunicado de prensa que muestra el impacto que el NAFTA
ha tenido sobre las industrias culturales mexicanas, como forma de estimular
el aprendizaje a partir de otras experiencias.
Buscarán
creadores retirar cultura del TLC
Cultura - Sábado 11 de noviembre (11:00 hrs.)
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Grupos de artistas e intelectuales pedirán a Felipe Calderón
impulsar leyes vinculadas con el sector
* Aseguran que ha sido dañado, sobre todo en la edición
de libros,
la música y los derechos de autor
El
Financiero en línea
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México,
11 de noviembre.- Una vez que el presidente electo, Felipe Calderón,
tome posesión de su cargo, grupos de artistas e intelectuales
buscarán reunirse con él para proponerle retirar al sector
de la cultura del TLC, así como impulsar tres leyes vinculadascon
el sector y que se encuentran en el Congreso mexicano.
Informó
lo anterior el presidente de la Sociedad General de Escritores de México
(Sogem), Víctor Hugo Rascón Banda, quien explicó
que son más de 40 grupos culturales los interesados en solicitar
a Calderón que propicie una reunión entre los tres países
que integran el Tratado de Libre Comercio (TLC), México, Canadá
y Estados Unidos.
Tras
expresar su confianza en conseguir su objetivo, expuso que la idea es
que el sector cultural mexicano quede igual que el de Canadá,
fuera del acuerdo comercial, pues ha sido dañado, sobre todo
en la edición de libros, la música y los derechos de autor.
Sobre
todo, en lo que se refiere a los estímulos fiscales, una vez
que por el acuerdo están prohibidos, aunque en la unión
americana sí se haga al cine, comentó.
El
dramaturgo autor de "La mujer que cayó del cielo",
añadió que también pedirán a Calderón
Hinojosa, quien tomará posesión como presidente de México
el 1 de diciembre próximo, impulsar la Ley de Fomento para la
Lectura y el Libro, que está en el Congreso mexicano.
De
igual forma, la norma relacionada con el estímulo fiscal al cine
nacional a partir de una quita a las entradas a las salas de exhibición
y los impuestos que se pagan en ese ramo, para que sean destinadas al
séptimo arte, anotó.
Refirió
que esta iniciativa también se encuentra detenida en el Congreso
mexicano, aunque los legisladores se han manifestado dispuestos a destrabar
el procedimiento y en la Cámara de Diputados ya se aprobaron
las tres normas.
Al
respecto, el autor chihuahuense dijo que la tercera propuesta que intentarán
hacer llegar al hasta ahora presidente electo es dar luz verde a la
iniciativa en la que se establece que la "piratería"
se persiga por oficio, sea de libros, fonogramas o audiogramas.
Según
dio a conocer, hay voluntad por parte de los legisladores para llevar
a buen puerto dichas propuestas, sin embargo, han dejado en claro que
para que ello progrese se tiene que analizar en primer lugar el Tratado
de Libre Comercio.
Recordó
que en el TLC "está previsto que a los 10 años de
su firma, que se cumplió el año pasado, cada país
puede pedir la revisión de un capitulo, si demuestra que se dañó
alguna industria de su país", lo que a su juicio ocurrió
con el sector cultural. (Con información de Notimex/HCH)