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Und es bewegt sich trotzdem...

Vernor Muñoz

Prefacio

Adquiera este libro en nuestra TiendaEn el año 1975, dos décadas después de la muerte de Albert Einstein, el Honorable Clifford W. Adams, juez del cuarto circuito del Condado de Mortandale, Nueva Jersey, dictó una sentencia que asombraría al mundo.

La resolución del juez Adams acogió la demanda de reconocimiento de paternidad de Aretha Morris, a quien se declaró legalmente heredera del genio de la física Albert Einstein.

La que otrora fuera hija ilegítima de Einstein, oficialmente conocida hoy como Aretha Morris-Einstein, logró demostrar su filiación con apoyo de los exámenes genéticos y además, especialmente, con la tenencia de un manuscrito revelador, que tiene también la virtud de mostrarnos a un Einstein hasta ahora desconocido.

El manuscrito fue examinado por diversos especialistas y todos le atribuyeron la autoría al físico, aunque en la confusión los doctos de la lingüística y las ciencias no dejaron de sorprenderse ante dos situaciones: primero, que el genio alemán tuviera una hija mulata; segundo, que Einstein hubiera recreado algunos elementos de su teoría de la relatividad, recurriendo a la poesía.

En la primera situación, los alelados biógrafos sonríen al recordar que Albert acostumbraba, con alguna frecuencia, disfrutar de largos paseos por el Bronx. Incluso, en muchas ocasiones se le veía en Queens, acompañado de una exuberante dama, quien resultó ser Magdalene Morris, madre de Aretha. Fue a Magdalene a quien Einstein dedicó su poema “Und es bewegt sich trotzdem”, cuya hija lo presentó como prueba de su filiación.

El poema es una extraña mezcla de metáforas que aluden directamente a la dinámica y a las concepciones espacio temporales de la relatividad y de imágenes de intensa relación afectiva, romántica e incluso erótica. Este enfoque inusitado puede hacernos entender que, en medio de la especialización que suponen los enfoques disciplinarios de las ciencias, persiste una aprehensión integradora de la vida, que la poesía de Einstein pretende sintetizar o más bien catalizar.Se sabía que Einstein tenía inclinaciones artísticas, pues tocaba con alguna prestancia el violín y el contrabajo.

No obstante, el perfil del bardo que se muestra en “Und es bewegt sich trotzdem”, constituye un hecho insólito para todos, pues el lenguaje metafórico, inmerso en una sutil influencia del blues y del beat, pero también del modernismo, nos revela a un Einstein apasionado, por momentos lúdico y decididamente irreverente respecto de sus propias teorías.

Presentamos al lector y la lectora esta obra, con la esperanza de contribuir con la divulgación de una faceta hasta ahora desconocida y liberadora del genio de la física poética contemporánea.



Cuatro fuentes tiene el mundo
Cuatro son las coordenadas del espacio
Que a pesar de todo se mezcla con el tiempo
Y pierde el absoluto del lejano Galileo.

No es inmune el tiempo
Y su soledad es dimensión de referencias
De un universo relativo y continuo
En el corazón de Euclides.

Arriba
Al lado
Al fondo
En cada punto del espacio
En que se ubica el hecho
En cada faz del bosque y la ciudad
También existe y profundiza el tiempo

Como la cuarta voz de la canción
Que canta y vive el universo.

No hay paroxismo
En este sentimiento cuádruple
Ni fantasmas del pasado
Que puedan determinar la posición
De un punto inmóvil.

Todo se mueve respecto de algo
Y hay un cúmulo de vecindades
En cada masa que reúne la energía.


La dinámica es un flujo
O es eterna consonancia
Flor que nunca muere
Si nunca es ahora
Y el presente futuro.

El que observa pone el trino
En el pico del petirrojo
Pero no provoca a la lluvia
Resbalar de cielo a tierra.

Cada coordenada
Tiene su propio ritmo
Y en esa referencia única
El movimiento es cadencia y cuerpo.

Por eso la distancia es relativa
Y los acontecimientos simultáneos
Llevan impresas verdades
Sutilmente imperfectas
Para sí mismas
Limitadas por el cetro de los ojos.

La vida se afirma en las cavernas de la duda
Que a pesar de este delirio
No destruyen la fundación de lo móvil y lo inmóvil

Y es un cántaro de orígenes
Que marcan el final.

Así vuelve el aire a su guarida
Y el movimiento se convierte en kinemática
Así concibe la mirada el ápice de encanto
Que la noche ignora.

Pues lo cierto es que la medida del movimiento
-abstracta velocidad-
Se fundamenta en observación
Y en el reducto de relevancias cósmicas y milimétricas.

La simetría es una expresión del número
Atribuible a la indivisibilidad
O al miedo de descubrirnos afuera
De la bóveda que completa nuestros sueños.

Nadie puede abrir esta experiencia
Más que el propio corazón
Las ganas
De esta música de vértebras numéricas
Que la naturaleza esconde entre los átomos
Las estrellas
Y el inamovible éter
Que a pesar de no existir
Vive en la garganta de los sabios que heredamos.

Puede más la sensación de amarte, oh Magdalene
Que todas las convicciones de Morely y de Michelson...

Turbio es el destino cuando no se busca
Y el hallazgo doblemente infausto
Cuando no hay imaginación
En los milagros de la ciencia.

No es ecuación la vida
Tampoco es necesidad
Pues no hay determinismo oculto
Sino experiencia y experimento
Que es la obra clara del amor.

Así se invoca el pulso humano
En la noción que abre los péndulos
Y multiplica luces circulares
En una geometría de simultaneidad y de intervalo.

Así perduro entre tus pechos
Y agoniza el día en el Atlántico
Que me pierde y me halla
Pregonando sin cesar tu olor desnudo.

Así se mueve el cielo de tu boca:
Nube en la montaña
Pez en la corriente
Intención en la conciencia.
Sin mi fuerza
Tu cuerpo está en reposo
Con mi aliento
Tu corazón se mueve rectilíneo y uniforme
Y yo me alumbro
Y renazco en el rozamiento de ébano y marfil.

La fricción de los deseos puede transcribir
La de los cuerpos que desean
Pero no hay movimiento que sea eterno
Ni instantáneo
Sino fuerzas
Que llenan de color y de asperezas
De aullidos y gemidos
Las condiciones ideales de esa inercia.

Y aún así, amada Magdalene
El horizonte de tu cuerpo sigue allí
Sobre la lluvia pertinaz que te recorre
Con mi abrazo.

Sigue allí la fuerza que no cambia
Porque nunca es siempre

Y en la luz se encuentra el tiempo
Con el espacio inercial de velocidad constante.

Siguen limpios nuestros corazones
En dos instantes
Que se observan en lugares tan distintos
Y sin embargo laten simultáneos
En el territorio del amor que compartimos.

Pero cuánto duele la noche clandestina
Y cómo aprieta la nostalgia
Que también es simultánea y referente.

Arde mi soledad cuando te marchas
No queda más que longitud en el adiós
Pero es cambiante el sino
Y es tan aguda la serenidad con que te pienso
Que no importan ya las causas
Ni el olvido
Ni el invierno:
¡Mi pasión es una estrella!

Somos lumbre y labios
Sistemas de flor y redención
Materia prima de energía
Mundos que hacia el rojo se desplazan
Como líneas espectrales de luz galáctica:
Seres neutros de tiempo-espacio
Aguijones de silencio.

Un día caminaremos
Hacia el borde de la vida y de la muerte
Y haremos allí una hoguera con los años
Y la colérica distancia
Y el destino ensimismado en estas letras
Volverá a partir en inciertas mitades
Lo que hacemos
Lo que somos

Como elipse
Que nos es más que polvo y agua
-una danza de electrones-
Bajo el cielo iluminado.

Notas

Los versos en cursivas aluden a las siguientes reflexiones:

De un universo relativo y continuo
En el corazón de Euclides

“El descubrimiento de Minkowski consiste en el conocimiento de que el continuo del espacio-tiempo de cuatro dimensiones de la teoría de la relatividad muestra, en sus propiedades fundamentales, la mayor semejanza con el continuo de tres dimensiones del espacio geométrico euclidiano”. Einstein, Albert. La relatividad. Editorial Grijalbo, México, 1971, p. 79.

Y hay un cúmulo de vecindades
En cada masa que reúne la energía

En la teoría de la relatividad, “masa” y “energía” son principios que se reúnen en uno solo. Ibídem, p. 67. Además, la correspondencia existe también al referirnos al tiempo. Así, por ejemplo, “la ley de la cantidad de movimiento nos pone en las manos la ley de la energía, mediante la condición de que ambas leyes vengan a constituir una sola ley de conservación para vectores del espacio-tiempo expresados en términos de las masas y de los movimientos de las partículas”. Friedrichs, K.O. De Pitágoras a Einstein. Randon House-Editorial Norma, Cali, 1965, p. 98.

Por eso la distancia es relativa

La teoría de Einstein no dice necesariamente que todo es relativo. “Por el contrario, da una técnica para distinguir lo que es relativo de lo que pertenece al hecho físico”. Russell, Bertrand. ABC de la relatividad. Ariel, Barcelona, 1979, p. 177. Así, también, “si se tienen dos sistemas de coordinadas en movimiento de traslación uniforme uno con respecto al otro, las leyes que expresan la variación de los estados de los sistemas físicos son independientes de que se enuncien empleando uno u otro sistema”. Calero, Orlando. Introducción a la Teoría de la Relatividad. Ministerio de Educación, San Salvador, 1959, p. 46.

Que a pesar de este delirio
No destruyen la fundación de lo móvil y lo inmóvil

“Considerando la relatividad einsteniana, podemos ver que ésta ha reemplazado la relatividad galileana, sin romper la fundación lógica de la inversa equivalencia de la movilidad e inmovilidad, objetivable entre sistemas interrelacionados por el movimiento uniforme, en el que los observadores de esos sistemas atribuyen sus referencias”. Borsari, Raffaele. Relativity and motion. Azzpgiodo Editorial, Bologna, 1971, p.8.

Y en la luz se encuentra el tiempo
Con el espacio inercial de velocidad constante

“Las leyes de los fenómenos electromagnéticos (incluyendo el hecho de que la velocidad de la luz tiene el valor constante c), así como las leyes de la mecánica, son las mismas en todos los marcos de referencia inerciales, no obstante que éstos se encuentren en mutua traslación uniforme. En consecuencia, todos los marcos inerciales son equivalentes”. Eisberg, Robert Martin. Fundamentos de Física Moderna. Editorial Limusa, México, 1983, p.28.

Y sin embargo laten simultáneos
En el territorio del amor que compartimos

“Dos instantes de tiempo t1 y t2, observados en los puntos x1 y x2, respectivamente, son simultáneos en un marco determinado, si una señal luminosa emitida en el punto medio entre x1 y x2, encontrado geométricamente, llega a x1 al tiempo t1 y a x2 al tiempo t2”, Ibídem, p. 30.

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