POESÍA
COSTARRICENSE
Adriano Corrales
Muestra
poética
"Van
algunos de mis poemas inéditos. Pertenecen a un libro en preparación
con el título provisorio de SAN JOSÉ VARIA",
nos escribe Adriano Corrales. Escritor, poeta, profesor universitario
y promotor literario. Ha publicado, entre otros, Los ojos del antifaz
y Balalaika en la clave de son en novela y Caza del poeta,
en poesía.
Arte
poética 1
La diferencia
entre poeta y comediante
consiste en que
el primero
no se inclina
para recibir el aplauso
Arte poética 2
La poesía nace
por ejemplo
de la turbia sensación
en el bar
de una ciudad desconocida:
chupás anónimo
la salonera sonríe
va y viene
sirve
sonríe
gira con pasitos de salsa
se contonea
va
y
viene
gira
guiña un ojo
sonríe
nadie te conoce
y desconfiás de todos
danza y viene la salonera
arremangándose los codos
finalmente te aborda
acaso
por la posibilidad
de la propina
o porque intuye
que estás sólo
absolutamente sólo
Arte poética 3
Al amanecer
como siempre
sacamos las bolsas de basura
si no pasa el camión municipal
es como escribir poemas
y no publicarlos
o lo peor
publicar
para que nadie los lea
Arte poética 4
En el festival de las artes
o en la feria del libro
el poeta expresa
que la poesía
es la cenicienta
nada menos cierto
la zapatilla se revende
de ciudad en ciudad
de puerto en puerto
vale justo sus palabras
Infancia
Visitar el pueblo de la infancia
es saber que muchos perros ladraron
las pozas las rondas
el temblor del primer beso
desaparecieron
que las nubes arriba
en la ceniza del volcán
son apenas el indicio
todo es desalojo
los habitantes ya no son los mismos
los fantasmas susurran
nos escoltan
en el autobús del regreso
Yo es otro
El poeta es otro yo
cuando paga el alquiler
los recibos de la luz o el agua
los víveres en el super
los libros las cervezas
el préstamo en el banco
la sonrisa en el programa
o cuando pide de a fiado
se expropia de sus versos
se emborracha gruñe
lanza denuestos
y se pavonea en la fiesta
a la cual nunca fue invitado
pero cuando escribe es él
el propio el real
aquél que afeita la mañana
ante el espejo de la comedia
escama de la función cotidiana
Consejos a un joven poeta
1
El joven poeta alucina
con alcanzar la cumbre
y avanza engancha
pisa despotrica arrasa
copia versifica plagia
concursa se excusa
se emborracha vomita
aspira abraza a medias
arruga el rostro rechaza
hasta que al fin
comprende
que la cumbre
no es más
que la medida
de nuestro propio ego
2
Duele menos
la mordida del saguate
que la del joven poeta
codiciando ascender
hasta donde nunca llegamos
3
Me persigue
la jauría desbocada
quieren jamarme
para poder decir
que el poeta
era el otro
uno de ellos
el impostor
Oda a la vaca
Al poeta Alfonso Chase
Allá en la niebla del amanecer donde mugen
en los inmensos potreros cegados por alambradas
con árboles inmensos donde anidan los rayos
en la vastedad vegetal con horizonte de lluvias
allí pastan y mueren las vacas
Son el trazo de una infancia sanacarleña marchita
que regresa en el viaje a la aldea de entonces
devorada por el fast food y la basura del éxito
Allí permanece tranquila
rumiante en su propia esquina
arreada por el viento y algún perro
o disciplinada en la columna que aparta el prado
presta para el ordeño y para la siesta
Siempre nos espera en lechada
variopinta en sus colores andante o pajarota
la más pacífica de las bestias
madre lejana del semental o del bovino
que muere exhausto en la lidia a la tica
Démosle su lugar en el rocío de la palabra
en el insomnio de la memoria
que reverdezca con sus cuernos y sus ubres
en los cuentos y canciones de peones y arrieros
con luna colmada alrededor de la hoguera
Que permanezca su tierna estampa
en una época que se escapa y no alcanza
para el yogurt quesos y natillas de una colectividad
que se disgrega en la combustión de la semilla
Escultura
A Leda
No, con las manos tiranas de Rodin no
sino con las del poeta de Las Elegías…
o las de Camille (o Clara) la mayor desprotegida
Con ellas o las tuyas para aspirar al escriba
que logre modelar tu silueta en la noche
donde se confunden brazos torsos y sonrisas
O tal como el otro poeta
el de la frontera
que con bastón y boina
hiciera de María su amazona primigenia
Porque no espero el almuerzo ni la cena
mientras das los últimos toques a una figura
Se trata de tus huellas en los modelados
las que atenazan el barro como tus muslos
con el fuego que enloquece a los hombres
Porque el barro y su envés
en la alquimia de tus destrezas de mujer
son el aguafuerte donde nunca escribiré
acaso el vano intento de abarcar tu onda expansiva
para expresar que tus manos, no las del tirano,
propician y elaboran todas las formas de la vida
Ciudad
El cósmico basurero de luces
no es la última botella
que acabamos en Bolero barrio Escalante
o Rayuela San Pedro Montes de Oca
tal vez Ceferinos bar Ciudad Quesada
ya avanzados los 80
tampoco los amigos sentados en la acera
tras la humareda de cigarrillos dobles
o la lenta marcha de un furgón
hacia la guerra
como dedos que desabrochan
el vestido de una muchacha
en el silencio de la clandestinidad
laberinto de imágenes temblorosas en la llanura sos
selva vaciada de la memoria
reverso en el daguerrotipo de lo contrario
paraje oscuro de otras voces
palabras que no pronunciamos
ni escribimos
promesas hechas en la ebriedad
del círculo de señoritas universitarias
que no se lo creyeron hasta la caída de sus calzones
el ronroneo alto de sus pechos
la nalgueada
el mordisco de la camisa en el rostro
la paliza de amor al verde ramazón del hipo
lo simple en la sublimación de estrellas sobre el agua
sos eso y nada y todo
gesto que se expande por la ventana
como aullido o disparo
en el edificio del pánico donde palmaste
o la mano humedecida que apaga la luz
para enviarnos a la cama sin una colilla siquiera
tristes y ajenos como vos
aldea hipertrofiada por el sueño que no llega
Fotografía en sepia
La niebla cubre la ciudad
fantasma que emerge lentamente
con un sol no tropical
obscurecido como las entrañas de los bulevares
cantinas amarillentas en el rojo carmín
de sus espejos
Una mujer cruza la Plaza de la Cultura
desdentada sin edad ni perfil
sombra eterna de mantos velos y cruces
que anochecida en los bosques del XIX
se busca en lo perdido por el milenio
al umbral de una metrópoli encadenada
por el galimatías que se vende a granel
bienes raíces lotería científica
dentífrico místico
licantropía de la historia
Road poem
a Julian, Xenia y Leda
Emergiste una mañana cuando la nieve
en mechones se congregaba alrededor
de pinos cipreses empalizadas setos alerces
Tu madre en el desafío de sangre y júbilo
había cruzado vidrieras entre lentejuelas algodones
leyendas de un padre desaparecido
abandonada la abuela en el jardín del desconsuelo
y en trance de improvisar oficios y afectos
vender empanadas amasando el barro
o en traslaciones a ferias de artesanía como auténtica
cazadora
para armonizar la savia desde barrio Escalante
La Granja alrededores de Muñoz y Nanne
o en las casitas de limo de San Antonio Escazú
Así logra arrancar la descarga a los alcahuetas
alborotando la academia y los estilos
hasta alcanzar las galerías con el ritmo de boleros
merengues tangos algarabía de cimarronas
o crucificando el tedio en la resina del rezo
y la fantasía del abrazo en regocijo de la ostra
por parques playas habitaciones largas avenidas
El brío venía de lejos por la sangre de los ancestros
por los cocoteros de Parque Vargas allá en Puerto Limón
donde arrecian las olas con la cadencia negra
de escarchas y aguafuertes del malecón
o en las brumas de El Molino y Las Ruinas
en el Cartago donde la catequizara el amor
Con tu mama a cuestas emigraría a San Carlos
regresaría y viceversa entre decisiones
deseos oscuros posibilidades inciertas
hasta que las líneas se cruzan en un estanque
para edificar la estancia en Vargas Araya
o en las manos de pianista de tu madre
que levantaron el vuelo de San José hasta Lake Tahoe
donde en definitiva irías a nacer
Pero te asombraste antes con el agua
lámina azul escarminada por la piscina
espuma desbocada por los arrecifes
con su batir en el rema que rema del riachuelo
con todos los animales en la travesía
sol que cae sobre el Pacífico como una hostia de sangre
por los canales de Tortuguero luna que riela en la bravura del Caribe
en Cahuita Puerto Viejo o Manzanillo
en las aguas quietas y alisadas de Cabuya o Manuel Antonio
las estrellas que parpadean y viajan
imperceptibles como tus cumpleaños
o la lluvia cortando en dos la carretera
la monotonía del limpiaparabrisas
mientas abuela y madre entonan su rumor
de luciérnagas y venados en la niebla
En duermevela ves las figurillas de otros animales
más dulces y menos feroces que los reales
vienen a abrevar a la orilla de tu cuna improvisada
mientras el auto avanza y avanza por la inmensa alameda
los días vienen con sus pájaros humedecidos
la lente te captura con saltarina sonrisa correteando
tras la pelota en tanto tus amiguitos
hacen ronda en la hierba o saltan las verjas
y el auto veloz se desplaza por el tobogán
seguido de tu algarabía para caer en manos de Toto
igual perseguís a Lucas que atosiga a las palomas
se desplaza orejas al viento por la playa
o alrededor de un lago que se te antoja amplio como el mar
Todo es viaje porque todo gira y se mueve
como los peces multicolores arriba
en el cielo de tu sueño que resguardamos con melodías
o los delfines que cabalgan las olas
de tus primeras palabras ensortijadas y hechizas
en la patineta que salta se convierte en arlequín o en esquíes
deslizándose veloces por la lechosa colina
El galope de un auto te lleva desde Clermont hasta Oregon
la carretera rectilínea
árboles escasos como la primavera en nuestros días
montañas lejanas se acercan se van se acercan
se suceden como siluetas de dromedarios
y se pierden y aparecen como luz en el polvo al anochecer
Ciudades musicales como Atlanta Georgia
Nashville Tennessee Missouri
acres estados acres pueblos acres ciudades acres estados
Saint Louis Illinois Kansas City Iowa
montes cañones ríos polvo y más polvo
Omaha Nebraska Cheyenne Wyoming
Salt Lake City blancura desarbolada de horizontes
Reno Nevada Carson City alambradas y cowboys
moteles de paso restaurantes de comida rápida
chatarra como el alimento de los vencidos
Medford Ashland Oregon
aberturas abismos de la memoria
y la amplitud del lago en el espejo del regreso…
Así seguirás este viaje
Así vamos todos
La vida marcha al compás del embrague
hasta que el panorama se nos acabe
Patria
Nací en este pequeño país. Pero vengo del sol,
del viento, del fuego, del socavón en el agua, del arroyo de
la sangre. Del barro rojo, de las arenas calcinantes, del vuelo de las
primeras aves. De los cráneos que brillaron en la noche de multitudinaria
caza o en las innúmeras batallas contra la espada de nuestros
contrincantes.
Vengo del África milenaria y renovada en sus tambores. De las
estepas del Asia. De las playas, llanuras y montañas de Abia
Yala. Y del rayo que no cesa: la cuchillada de la bárbara Europa.
Llevo a cuestas equipajes, siglos, la custodia cubriendo mis espaldas.
Traigo la palma, el papiro y el amatl; la vihuela, el laúd y
la guitarra; las monedas de la suerte dibujadas en el golpe místico
de los dados de la muerte. Llevo un pan y un pescado, tortillas de maíz
y casabe. Y el vino en todos los costados.
Despliego dioses tallados en humo y piedra, en las cuentas largas y
cortas de las cosechas, en el estallido de la primavera.
Y una tristeza que no se apaga sino en el encuentro con ella, la belleza
del tiempo estampada en sus pechos y caderas.
Sostengo lanzas y fusiles que cumplieron la victoria, armas de la derrota,
piélago de las tinieblas. Porto el talante de lucha y resistencia
porque soy guerrero de cabellera larga y mirada tenaz. Libertario de
barricada y trinchera.
Un manantial de placeres en el susurro del vendaval.
Y millones de palabras para defenderme cuando mi cuerpo ya cansado traza
el itinerario por mi pequeñina comarca, que es la de todos.
Por eso la defiendo chavalita y amplia como el planeta.
Dibujada en mi mano la extiendo por todas las galaxias.
Costa Rica ahora
Costa Rica es mucho más que un hombre y una mujer.
Mejor dicho: un hombre y una mujer juntos, abrazados,
tomados de las manos y retozando por los surcos de
fábricas, aulas, ríos, bajuras, playas incendiándose,
ensenadas, lagunas, canales, riberas del viento,
el azogue de edificios y máquinas roto en las ciudades.
Juntos. Plurales.
Dicho de otra manera: Costa Rica es una multitud
de mujeres y hombres en marcha hacia el sol y la estrella