Un nuevo talento publica
en Culturacr.com. Se trata de Ricardo Marín
Azofeifa (San José, Costa Rica, 1977), quien
actualmente participa en el taller literario de la Casa Cultural Amón
del TEC (San José). Ha publicado en la II Antología de
las Lunadas Poéticas, Poesía Costarricense Actual(2006).
Es colaborador del periódico nacional El Coronadeno
Hoy, donde mantiene una columna llamada La Calle de las
Brisas. Mantiene su poemario inédito ”Para no pensar”.
VI
Colgadas
en los portones
las bolsas de basura
hacen que la madrugada tenga sonido.
A través
de la lámpara,
la pelusa es una cosmografía en el cuarto.
Si Demi
Moore estuviera en su mejor momento,
valdría la pena mantener la TV encendida.
Y no es que no quiera llamarte,
pero del teléfono a tu cama
hay un perro de guerra que se alimenta
de mis mensajes.
Amanece
el barrio
aún está libre de peatones
y en la calle
abandonadas
las cuatro piedras de la mejenga.
El cigarro
apenas
un arma contra los zancudos.
BAGDAD
7 AM
La ducha
y el café
no terminan de encenderme,
en el fracaso de un huevo frito
nace uno revuelto de menor tamaño.
El azúcar
fue una concurrida pista de baile
y algunas hormigas decidieron quedarse.
A esta hora mucha gente ha escogido camisa,
salen de sus casas desconociendo que Plutón
ya no existe en el horóscopo.
Por la
calle los escolares caminan en grupo
y las panaderías hinchan sus chimeneas con el sol.
Hay faltas
de amor y de ortografía en todos los diarios.
Allá
lejos
despierta
una guerra
donde todas estas cosas
no amanecen.
XXX
Este barrio
no prospera en su pericia.
Es más,
si la noche y el silencio se confabulan,
es posible escuchar a los gatos en celo
sobre los techos con herrumbre.
La herencia
de los vecinos chismosos
consiste en dejarle lugar a su descendencia
al otro lado de la ventana.
Los hijos pródigos regresan solo
Para sepultar a sus padres.
Las casas cimbran cuando pasa el bus
Que nos escapa de este barrio bajo.
La pulpería ya no es pulpe
y los chinos están pensando cobrar en euros.
No hay
ningún alumno local
En la escuela privada de la esquina.
Se advierten cada vez menos solteras por la calle,
Y la más deseada,
La que nos enseñaba los calzones a los 13 años,
Cuando la tarde se ponía amarilla bajo un naranjo;
Ahora tiene 4 hijos
Y es la Magdalena en las procesiones de
los Viernes Santos.
La envidia se pone de moda
Cuando hay noticia de estreno con un DVD
o un carro de segunda en cierta familia exitosa.
Parece mentira, pero aquí,
nos presume el nombre de Santa Marta.
Época
Los paraguas
salpican los hombros
de los transeúntes.
En la tienda
de mascotas,
los pájaros creen que la libertad
es cantarle a la lluvia a través de los estantes.
Pienso
en mi madre
en la música que escucha para
escampar en un país de contorsiones.
Mis pasos
ondulan sobre los charcos
mi espalda pone fin a la escena.
Desde un
autobús
alguien
sobre el vidrio empañado
escribe la inicial de un nombre
que desconozco.
Famotidina
Esperando
a que se instale la gastritis, cada cual a su ritmo, beben en el bar.
Alrededor, gente como turistas que desconocen sus nombres, un cenicero
lleno,
el clac clac de las botellas, Oscar de León como banda sonora.
Al salir a la calle serán los mismos: una mujer y un hombre (tomados)
de la mano, buscando la cama comprada a crédito.
Sabana
– Cementerio
Antes
que el travestido pelirrojo
suba su tacón alto
el chofer con sudor en la frente
rompe el silencio:
-en las gradas no llevo a nadie-
I
Señor:
no soy
digno
que entres
en mi casa
pero una
mujer
en la poesía
bastará
para sanarme
II
Aplastada
en la calle
y con lápiz
labial
la colilla
del cigarro
humea.
Desigual
Tu rostro
no aparece en las revistas de moda
Las clases de spinning fueron
una estafa en tu cintura
desconocés
cuanta gente muere en Palestina
mientras se te quiebra una uña
y es como una bala perdida
quemándome la cara
nunca te
enseñaron quien fue Pound
en la universidad privada que tus padres
con mucho esfuerzo te pagan
y eso tampoco te importa
te repugna
el seseo de los albañiles
cuando vas por cigarros o vino barato de
cartón al supermercado
-ese puto seseo- decís
que fue construido para vos
s tras s
sin preámbulos
sucio
pero sincero
eso en
tu nalga
¿es una celulitis o un camanance?
Despeinada
No es que te veás más guapa
Para la poesía
Pero con toque de suerte
tal vez la conozcás
y me vaya por un rato a dar una vuelta
y te mienta
y me calle.
Graduación
El año
89 se despedía
sin levantar la mano
mi madre encontrando la foto de Bo Dereck desnuda
entre el colchón aún tibio de mi cama individual
y la sábanas de dibujos animados
me dio
tanta pena por ella
tan en casa
tan en topless
que no me atreví a preguntar
si posó en Jacó
o en la blanca arena
de la isla de Creta
esa misma
mañana mi madre
me enseño a pronunciar su verdadero nombre
(Mary- Cathleen- Collins)
y a no esconder los tesoros
que a nivel de sexto grado
no hacen bien alguno
pero tampoco hacen daño.
VII
Un día
la muerte vendrá por mí
y no tendré que levantarme temprano
ni escuchar más sobre
Dios y el Diablo
ni de los beneficios de ir a un gimnasio
ni de enfisemas ni de excesos
ni navegar por internet
ni aplanchar camisas
ni leer libros por la noche
la muerte
vendrá por mí
y no tendré que dar explicaciones
seré
un muerto autodidacta
que estudia su propia ausencia
un día
cualquiera
la muerte vendrá por mí.
Los
Amigos
En el fútbol
fuimos un insistente fracaso.
las rasuradas, los vicios, llegaron tarde, sin avisar.
Pasamos de las revistas porno
a plagiar poemas conocidos
firmándolos con nuestros nombres.
Los bilingües aprendieron a ligar extranjeras
y es en los mares turístico del país
donde palman en el intento.
Definitivamente
crecimos:
los que son padres de familia empiezan a buscar a Dios,
los que no, creen firmemente en Rasputín
pero en una tonalidad más punk.
En la última
reunión
levantábamos el vaso desechable
y procuramos sonreír en la foto
para no pensar.
EL
EMPUJADO
Tengo la vanidad de todo hijo único
sin embargo
las ojeras de la mala suerte me persiguen
los familiares se avergüenzan
cuando me ven en la calle:
-ahí está otra vez el del colegio privado escupiéndole
a los caños-
-ahí está el ateo comámonos la pupusa en otro parque-
padezco de insomnio y anfetaminas
he cambiado un par de zapatos deportivos
por una botella de ron
me he emborrachado en cuaresmas y en carnavales
ahorro para gastar en sueños
y electrodomésticos
gracias
a los amigos
al don del cantinero me mantengo
por ellos la nevera abierta
la madurez de una buena mala palabra
el tajador del coraje afilado
la mejor butaca de un cine
la eficacia de un desayuno
el cariño de una camisa prestada
ni tan
siquiera soy un buen tipo
el Plastigel me hace caspa
no sé bailar cumbia
y la china del restaurante no me da pelota
sudo por igual en los karaokes y en las iglesias
soy el
anónimo que le toca el timbre al amor y sale corriendo.
A
cow, the moon and a big city
dile
que no vuelvo
dile que
abordé el autobús
con los alcohólicos
mexicanos
boricuas y negros
ya los
gitanos se largaron
bailando con Lorca
y ahora los rascacielos
son decapitados por aviones
dile a
esa
politeísta de mercaderes
que renuncio a su grin card
al fachion chooping
al protocolo del balet parquin
me cansé
del rap y las tiaminas
para entenderla
dile a
esa ciudad
que mis zapatos se despedazaron
de patear las puertas de su averno
donde las cantinas y los poetas
son animales en peligro de extinción.
Bienaventurados los solterones del barrio
que logran quedarse tarde en las cantinas
los que
saben mascar chicle después del amor
guardando el vicio en los bolsillos
bienaventurados
los que saben hacer nudos
en corbatas prestadas
y abren Municipios por las mañanas
creyendo de alguna forma
ser parte de la historia porque
toman café con el gobierno
bienaventurados
los que conocen la verdad
y la maduran en papel periódico
para tiempos mejores
bienaventurados
los pobres de canasta básica
porque ellos trabajarán dos o tres veces
Sin
título
Soy un
ciudadano más
un niño sin cometa
una bestia de casa
me persigue
la ropa vieja
las sonrisas prestadas
tengo un refri roto
con latas y salchichas olvidadas.
de largo
las nubes
sin saludar
camino
directo a la muerte
única verdad en mis zapatos.
Sin
título
Los borrachos
suben las gradas de la iglesia de dos en dos
las bajan de espalda
en un solo brinco
al caer al caño acurrucan sus caras hinchadas
y se duermen
se duermen con el hedor enfermo
maldiciendo sus bolsillos
los borrachos
cuidan carros
a la hora de la misa
destilan la limosna
la esperanza
y todos sus candados
nunca gritan
en la calle
se esconden
de las procesiones
esperando que un meteoro
les abra la garganta
a la hora
de la muerte
los borrachos no lloran
esperan la última lluvia
con la boca abierta
ahorcando palabras
sobre una noche delgada.
Sin título
A fin de
cuentas
prosperaste en glamour
Comés
pizza con cubiertos
cambiaste la cerveza cruda en vaso wisquero
por botellas light en un idioma ajeno al tuyo
ya no pedís prestado a tus hermanas
ropa botas
maquillaje mucho menos
no hace
mucho
en la poza del pueblo
tu cuerpo era un lirio desnudo bajo los pinos
eran “aluminas” lo juro
y no olominas las que bailaban
a tus pies
hoy
nos volvemos a encontrar
en esta pizzería mala muerte
y no creo que escuchar a Serrat de fondo
nos haga algo de bohemios
dónde
habrá quedado
el silencio afrodisíaco de los cafetales
las tardes de lluvia sin sostén en el
cuarto oscuro de tu casa.