El pintor
expone su más reciente producción pictórica titulada
‘El ángel que me habita’ del 7 de agosto al 16 de setiembre de
2008 en Galería Dau al Set de Costa Rica
Mario René
Madrigal, el ángel y la mujer
Joan Lluís Montané
Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)
Indaga
en los vericuetos de nuestro ángel que nos habita, mujer-musa-ángel,
pero, en el fondo, también, es su propio ángel metafísico,
ser de luz que nos acompaña en la dinámica cotidiana,
en cada momento, ayudándonos a encontrar el equilibrio o el punto
álgido de creación que va más allá de las
circunstancias, porque está al margen de ellas.
Nos novemos
en el mundo aparente a través de ecosistemas en los que todo
está perfectamente interrelacionado, en los que cada cosa tiene
su sitio. Pero existen otros mundos que están en este y que son
consecuencia de aquel o bien externos al mismo aunque interrelacionados.
La actitud
plástica de Mario René nos permite viajar a través
de los mismos para comprender la pléyade de verdades que habita
en nuestro interior.
Se trata de verdades que van más allá de los límites,
que son consecuencia de la iluminación espiritual.
Su obra
se mueve entre los estadios poéticos, las elipsis y metáforas,
a través de la determinación del simbolismo surreal metaonírico.
Va más allá de lo onírico para instalarse en lo
sugerente sensual, que forma parte de lo inmanente y espiritual.
Exhibe
la sensualidad como llave que introduce al espectador a determinados
reinos en los que los mitos prevalecen.
Hay otras
claves, como la mujer-musa que nos abren la puerta hacia el cosmos fantástico
y extraordinario, basado en la propia explosión de lo fundamental.
Un cosmos que se nutre de karma, vidas pasadas, espíritus, energía,
materia, anti-materia y agujeros negros. Hay muchos mundos pero están
en ti.
Su obra,
las características plásticas que la conforman, no renuncian
a las consideraciones propias de Centroamérica y Costa Rica.
Se trata
de una obra marcada por la sensualidad del color, por la impronta del
fuego que crepita en el interior de las llamas, en la fuerza de la determinación,
en la fortaleza de lo inusual que se instala en la propia conciencia.
El ángel,
su ángel, surge de su mente para ser musa, o convertirse en mujer,
que es a su vez, seguro, garantía y sello de la armonía.