La violencia
contra las mujeres
María
Luisa Ávila
Ministra
de Salud, Costa Rica, febrero de 2007.
La violencia
contra las mujeres es una atrocidad de dimensiones mundiales. En todo
el mundo, la vida de las mujeres se ve afectada por experiencias o amenazas
de violencia sin distinción de posición económica,
raza o cultura. En el hogar y en la comunidad, en la guerra y en tiempo
de paz, a las mujeres se las golpea, se las viola, se las mutila y se
las mata impunemente.
En algún
momento de sus vidas más de la mitad de todas las mujeres latinoamericanas
han sido objeto de agresiones en sus hogares. Un 33 por ciento fue víctima
de abusos sexuales entre las edades de 16 y 49 años, mientras
el 45 por ciento recibió amenazas, insultos y la destrucción
de objetos personales.
La violencia ejercida dentro del recinto familiar ha merecido especial
preocupación tanto por las organizaciones de mujeres, como por
investigadoras/es, organismos de gobierno y agencias de desarrollo.
Y es que este tipo de violencia afecta no sólo a las mujeres
sino al entorno familiar, especialmente a las niñas y niños.
Otro aspecto igualmente poco destacado, es el que se refiere a la relación
entre dependencia económica y violencia física. Un estudio
del BID encontró que el 41 por ciento de las mujeres no asalariadas
son golpeadas por sus maridos o convivientes, frente al 10 por ciento
de las que tienen trabajo remunerado. Ciertamente, lo que está
en juego son las relaciones asimétricas de poder entre mujeres
y hombres que determinan en última instancia, la posición
de subordinación y vulnerabilidad de las mujeres independientemente
de su situación socioeconómica.
La violencia basada en género aparece como una causa significativa
de discapacidad y muerte entre mujeres con edad reproductiva. Además
de heridas, hematomas, fracturas óseas, pérdida de capacidad
auditiva, desprendimiento de retina, enfermedades de transmisión
sexual, abortos e incluso femicidios. Las mujeres blanco de la violencia
pueden padecer de estrés crónico y por consecuencia de
enfermedades tales como la hipertensión, diabetes, asma y obesidad;
frecuentemente como consecuencia del abuso tanto físico como
psicológico, las mujeres sufren dolores de cabeza en forma crónica,
trastornos sexuales, depresiones, fobias y miedos prolongados.
Ahora bien, esta violencia no solo causa daños irreparables en
los sobrevivientes, sino que puede terminar en muchos casos con la muerte.
La muerte de mujeres a manos de sus esposos, amantes, padres, novios,
pretendientes, conocidos o desconocidos no es el producto de casos inexplicados
de conducta desviada o patología, estas muertes son femicidios,
la forma más extrema de violencia de género.
Solo en
el año 2005 en nuestro país se produjeron 39 femicidios,
asimismo la Universidad de Costa Rica, en el marco del Centro de Investigaciones
en Estudios de la Mujer, coordino la realización de la Primera
Encuesta Nacional de Violencia de Genero la cual revelo que el 57.7%
de las entrevistadas declaro haber sufrido al menos un incidente de
violencia física o sexual en algún momento de sus vidas.
Una cuarta parte reporto haber sufrido 4 o más incidentes de
violencia física o sexual desde los 16 años.
Reconocer
los avances de esta lucha y valorar medios y posibilidades para reforzarlos,
por un lado; y por el otro dar una mirada crítica a las dificultades
e identificar oportunidades para avanzar más y mejor en la erradicación
de la violencia contra la mujer, son las ideas-fuerza que dan sentido
a las convocatorias que podamos hacer al respecto.
En efecto, de conformidad con los enfoques de equidad de género
y derechos humanos que orientan nuestro accionar, y acorde con la conciencia
del valor que tiene el aprendizaje social con otras personas y organizaciones,
ante este fenómeno de la violencia contra la mujer es que nuestro
Ministerio de Salud ha dado a conocer la Política de Igualdad
de Genero que elaboro la Organización Panamericana de la Salud
y el documento Fortaleciendo la respuesta del Sector Salud a la violencia
basada en genero elaborado por la Oficina Regional de la Federación
Internacional de Planificación de la Familia, Región del
Hemisferio Occidental.
La riqueza de este manual consiste en que logra compilar una gran cantidad
de materiales en una sola publicación y permite cubrir algunos
vacíos en la literatura publicada hasta la fecha, y que por medio
de éste puede contribuir a que otros programas de salud no tengan
que “reinventar la rueda” en el entendido que se debe ajustar
a cada contexto en el que se desee implementar.
El problema
de la violencia contra las mujeres es de tal complejidad que su solución
requiere políticas y acciones coordinadas estratégicas
e intersectorialmente. Con la participación tanto del estado
de la sociedad civil.
Los mayores retos planteados tienen que ver en el corto plazo, con la
seguridad de las mujeres, con garantizarles justicia y con impedir la
impunidad. En mediano y largo plazo con lograr un cambio cultural y
estructural en nuestra sociedad que permita erradicar las inequidades
de género.
Me gustaría citar con parte de un poema de Nadia Anjoman, poetiza
afgana, que dice así
...¿Cómo puedo hablar de miel cuando tengo veneno en los
labios?
¡Como el puño de un opresor, me pega la boca!
Yo y el rincón de cautiverio y la tristeza de decepción.
. .
Puede que lleve mucho tiempo callada, pero no se me ha olvidado cómo
recitar un poema. . . ¡Gloria al día que yo rompa la jaula,
Me libere la cabeza del desprecio y cante embriagada!
No obstante, el "puño del opresor" era más mortífero
de lo que tal vez ella hubiera imaginado porque provenía de los
confines del hogar donde vivía. El puño del opresor que
la asesinó era la encarnación de todas las fuerzas que
se benefician de la opresión de la mujer. Para que Nadia y las
demás Nadias puedan escapar de la jaula y cantar con hermosura
sus poemas, hay que luchar contra los opresores y contra los elementos
que fortalecen y apoyan a los opresores inmediatos.