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Lea también:
El kamasutra: placer de los sentidos y el espíritu.
El lema (cuento erótico), Geovanny Debrús
Jiménez
¿El amor es pura química? , Renny Yagoezesky.
Un
fantasma contemporáneo llamado amor, Geovanny
Debrús Jiménez.
30 reglas para seducir, e-magister.com
205 argumentos a favor del nudismo
Pelo rubio, cuerpo ondulado...
Busco placer, encuentro ...
Margarita Murillo
Gamboa MSc.
Psicóloga
investigadora en temas de sexualidad del adolescente
Sexoamoryvida.com
Pasan las horas, los días, el bullicio del
bar, la conversación tonta, lo de siempre, el olor a tabaco
y cerveza, otra noche más, otra semana más, con ese
mae, creí que si pero no imposible, con ella nada que ver...
esos espacios de soledad esperando que por arte de magia caiga el
príncipe azul de mis sueños o la reina dorada del sol...
y NADA DE NADA.
Quizás muchos y muchas hayan pasado por esa
ansia que se vive entre los 20 y los 30, ¿Podré conseguir
una pareja estable? ¿Me casaré algún día?
¿Significa eso que dejo de ser yo mismo (a)? ¿Qué
tanto hay que sacrificar para poder construir una relación
o tener una pareja? ... ¡Qué aburrido, yo la verdad es
que solo quiero algo a medias, un ratico de placer, de pasarla rico,
pero nada más... Pasan los días y la pregunta de siempre
¿Por qué a mí me salen solo “zorras”, o por qué
a mí me salen solo “maes” que lo que quieren es tener sexo?
La pregunta debería de ser dirigida hacia sí
mismos y mismas, ¿Hasta donde estoy yo dispuesto a darme y
morir a muchas cosas de mi vida, de mi forma de ser por el Amor, por
esa relación que voy a construir? Y esto lo digo pues en todo
proceso de la vida se debe vivir y morir para poder vivir de nuevo,
Clarissa Pinkola lo manifieta como un proceso de los ciclos que comienzan
y terminan, y deberíamos estar dispuestos a vivirlos como algo
necesario para poder construir. Casi siempre cuando iniciamos una
relación solo queremos ver lo “bonito” y no queremos entrarle
a las partes feas de la relación o de sí mismos necesarias
para poder continuar esa lucha de vida que implica madurar.
Para poder crear un Amor verdadero se debe abrazar
todo, lo bueno, lo feo, lo malo, hay que entrarle parejo, porque para
construir sobre bases firmes, debemos aceptar que el proceso del Amor
y de la pareja es un continuo desprendimiento, el ser incapaces de
enfrentarnos a esto hará que nuestra relación muera,
si uno quiere alimentarse de por vida, refiere esta autora en su libro,
Mujeres que corren con los lobos, que en el Amor se deberá
aceptar que se debe vivir-morir-vivir, se debe comprender que esto
es un regalo especial de la Creación, el RENOVARSE, es indispensable
para darle plenitud y fortaleza a cualquier relación de pareja.
Al principio, cuando descubrimos al amado, o a la
amada, es como si tuviéramos a un tesoro en nuestras manos,
un gran hallazgo, después habrá un período de
ocultamiento, un espacio de esperanzas y temores para ambos, para
luego no tener más remedio que abrirnos, desenredarnos y comprender
eso de vivir-morir-vivir que contiene la relación, habrá
tiempo para la compasión y poder curar las heridas de amores
anteriores, y con esto poder entrar en un período de relajación,
confianza y la capacidad de poder recostar nuestra cabeza en el otro.
Sin embargo, sabemos que todos los que hemos estado
enamorados en algún momento, estábamos totalmente ciegos
como topos, pues llegarán momentos de gran decepción,
terror si se quiere en donde será necesario enfrentar esa parte
espantosa del otro o de la otra, porque por lo general esperamos pescar
algún “pez gordo”, que nos alimente de por vida y del cual
podamos presumir. Casi es fácil permanecer tendidos esperando
un AMOR PERFECTO, pero NO. Como el inicio de esta historia, al principio
de toda relación deseamos solo “pescar un poco de emoción”
o una especie de antidepresivo del AYÚDAME A PASAR LA NOCHE,
como si lo afectivo no comenzara a involucrarse profundamente en el
momento en que estamos ante alguien, para luego TRAICIONARNOS DE MANERA
BRUTAL, pues caemos enamorados, sucumbimos ante el ratico de escape
y nos traiciona el corazón y todo el alma, pues es inevitable
que sucumbamos ante una relación, aún cuando los egos
inflados busquen un poco de diversión.
TODOS, hombres y mujeres, entramos CON TODO en una
relación aunque no lo queramos admitir, y será eso lo
que reaccionará luego o nos lo cobraremos más adelante
en alguna reacción de aislamiento, enfermedad, traición,
huida, no podemos involucrar SOLO FÍSICO, o solo LO INTELECTUAL
pues el resto de nuestro ser permanece con nosotros y podemos caer
en expresiones tales como NO NOS PONGAMOS TRISTES, PROCUREMOS DIVERTIRNOS
TODO LO QUE PODAMOS. De esta forma solo lograran que EL ALMA de la
relación se muera y esa relación se convierta en algo
sin sentido.
Si solo quieren relaciones por minutos no olviden
que el TODO de ustedes está siempre y en algún momento
puede que les pase la factura, construir relaciones de pareja es uno
de los privilegios más serios, entretenidos, dolorosos y fabulosos
que existen, implica una labor diaria y de toda la vida y nada ni
nadie está garantizado. Y no se ocupa ni pelo rubio ni cuerpo
ondulado, solo se necesita ser UNO MISMO, UNA MISMA.
Prostitución
y libertad
Luis Antonio de Villena
Nuestra
cultura está habituada a denigrar la prostitución. El
oficio más viejo del mundo nunca ha cesado, como dice el tópico
y, a la par, nunca han parado los dicterios: andas como puta por rastrojo,
se dice de quien se arrastra hecho una pena. Con todo, los burdeles
fueron legales en España hasta 1956 (y dicen que Franco los
prohibió por la presión católica, él tan
casto y creyente) y tengo la sensación de que muchos de nuestros
padres --caballeros de intachable pedigrí-- debieron hacer
sus primeras guardias de Venus en ellos.
Los
primeros ataques serios contra la prostitución vinieron del
cristianismo y de la noción de pecado. Si el sexo (fuera del
matrimonio) es malo y es pecado, vivir del sexo será peor.
Degenerado, ínfimo. Pero uno de los códigos donde al
cristianismo se le ve su propio partido --su propio puritanismo--
radica en la categorización que realiza de las partes del cuerpo
humano. La cabeza o las manos son partes nobles, en tanto que los
genitales o partes pudendas, aunque función del mismo conjunto,
son partes ocultables, malas. Así, quien alquila sus manos
para trabajar (y no digamos quien alquila su cerebro) es una persona
como es debido que cumple el bíblico mandato: "Ganarás
el pan con el sudor de tu frente". Pero, claro, quien alquila
el sexo (aunque parte del mismo cuerpo, materia de la misma materia)
se empecata y es abyecto o abyecta. ¿Un laico puede creer en
estas teológicas divisiones de la carne?
La más moderna objeción contra la prostitución
se cubre de un manto más razonable y humanista, aunque parcialmente,
no menos cegato. ¿No es condenable el tráfico de seres
humanos? ¿La explotación sexual de las mujeres? Se ha
llegado a hablar de las "modernas esclavas". ¿No
habrá que estar contra ello? Evidentemente, sí, a no
ser que quien realice ese trabajo sea mayor de edad, sepa lo que hace
y lo quiera. Es decir, afirme (como en la asociación Hetaira):
"Yo quiero ser puta". Y entonces, ¿por qué
no, dejando a un lado los prejuicios cristianos?
Tengo para mí que lo que más asusta a los bienpensantes
del poder (que ahora la han tomado con la prostitución) es
entrever que si el oficio fuera regulado y libre, el número
de oficiantas (y oficiantes) no sólo no disminuiría,
sino que acaso aumentara. Hablo de una prostitución regulada,
vigilada por la policía y por la sanidad, no expuesta a la
innecesaria exhibición de la calle, pagando impuestos, y donde
únicamente estaría --como es lógico-- quien libremente
quisiera estar, sin proxenetas ni extorsiones o engaños. Ningún
engaño: quien está quiere estar, incluso puede firmarlo
ante la autoridad competente. Esto a muchos, religiosos y laicos,
les da miedo, porque siguen pensando como las burguesas del siglo
XIX que "el sexo es una guarrería".
Algunos menos pacatos (aunque la mayoría hoy no reconocerá
serlo) preguntará con sorpresa: "Hablas de la prostitución
como de un oficio, se diría que incluso como de una vocación.
¿Crees, en serio, que alguien puede querer acostarse con cualquiera?
¿Es ello una vocación?" No, desde luego. O mejor
dicho, mayoritariamente, no. Es una necesidad. La de ganar dinero
para vivir, en un mundo en que (si aún cabe decirlo) el dinero
es cada vez más importante, porque bien sabemos que lo puede
todo. Vocación, no, aunque algunas Mesalinas hay. Pero, ahora
respóndeme tú: ¿es una vocación ser albañil,
ser picador en una mina, limpiar suelos, trabajar en una fábrica
de producción en serie, colocando siempre el mismo botón
o el mismo tornillo? No, en ninguno de tales puestos (y de muchos
más que podría añadir) hay vocación ninguna.
Por eso el trabajo se hace tan cuesta arriba. Las circunstancias de
la vida --su tan general injusticia-- ponen diariamente a muchos ante
el dilema de ganársela, sencillamente, como sea. O mejor: como
puedan. Y llegados a ese trance tan común como nada ideal,
hay bastantes personas (algo les acompañará el físico,
y mucho la juventud) que antes que ser empleada del hogar, asistenta
u obrera en una fábrica, como suena --sin falso escándalo--,
prefieren ser putas. No es ninguna maravilla, pero si se lo montan
con cierta cabeza y no caen en el submundo que siempre rodea lo prohibido,
ganan mucho más que las otras. Es así. Tan lícito
me parece decir que no, que nada te interesa eso, como (libremente)
decir que sí.
Defiendo la libertad. Y eso quiere decir que la prostitución
debe ser regulada y permitida, para que desaparezcan lacras que ciertamente
la rodean: desde la peor trata de blancas a la necesidad de hacer
la calle, bajo el frío o bajo la solana. Entiendo que haya
gente que no quiera ver putas haciendo su oficio por la calle y que
aludan a la salvaguarda de la niñez. Por supuesto. Todo eso
desaparecería con la legalización del oficio. Ni habría
mujeres engañadas, ni hombres abusadores, ni sórdidos
espectáculos callejeros. Habría mujeres --u hombres--
que lícitamente trabajarían alquilando su sexo, como
otros alquilamos otras partes de nuestro cuerpo. Y nada más.
Y eso (pese a los cristianos y a otros puritanos de más moderna
intención) es libertad. Porque libertad --lo dijo Aristóteles--
es elegir. Pero a nuestro subconsciente le cuesta olvidar lo que aprendimos
en san Agustín: "Obedecer a Dios es libertad". Pero
eso es religión, no civismo.
Me dirán, finalmente, que en un mundo perfecto, en un mundo
bien hecho, no existiría la prostitución, porque todos
libremente hallaríamos el amor y el goce. Estoy plenamente
de acuerdo. Pero ese mundo ideal aún no ha llegado (y no parece
que vayamos por el buen camino), y por eso hay oferta y hay demanda,
y por lo mismo hemos hablado, con no siempre merecido desdén,
del oficio más viejo del mundo.
El
Kamasutra
Margarita Murillo
G. M.Sc
Investigadora en el área de la sexualidad
Sexoamoryvida.com
para Culturacr.com
Se
ha establecido que este arte amatorio cuenta con más de 2000
años de vigencia, constituyéndose en un sólido
referente para mejorar las relaciones sexuales en la pareja y otorgar
una visión distinta del mundo.
Es muy importante que tomemos de nuevo en cuenta que lo primordial
es eliminar las trabas mentales, pero sobre todo los prejuicios alrededor
del tema. Lograr sacarlos de nuestra mente y poder considerar a la
sexualidad como una fuente de salud, para así lograr una vida
plena en lo sexual, lo que incluye no observar a los libros sexuales
como algo satánico.
Parte de los problemas sexuales tienen que ver con la desinformación,
represión, vergüenzas y el pudor, pero al momento de leer
un libro como ese se pueden despejar esas dificultades.
Algunas
definiciones importantes son las siguientes: - Kama: Placer de los
sentidos y el espíritu. También significa deseo.
El kamasutra es un arte milenario y se entiende como un manual de
vida sexual que con el pasar de los años ha evolucionado tanto
en Oriente como en Occidente. Posee variadas posturas y algunas son
de una complejidad impresionante para sus practicantes.
Hace más de dos mil años, en la India, un hombre llamado
Nandim (o Nandi) escribió unos "aforismos del amor",
libro que consta de alrededor de 1.000 capítulos. Estos "aforismos"
fueron resumidos, interpretados y abreviados por varios autores, pero
el que ha llegado hasta nuestros días (y al mundo Occidental)
es el Mallanaga Vatsyayana, autor del Kamasutra que todos conocemos.
Acerca de la vida de Vatsyayana se sabe poco y nada, sólo que
nació en el sudeste de la India alrededor del siglo III después
de Cristo y que, basándose principalmente en los escritos de
Nandim y en sus propias experiencias y reflexiones, escribió
el Kamasutra, un libro dedicado a los ciudadanos acomodados de la
sociedad india para instruirlos en las artes amatorias y que se ha
convertido en una crónica de las costumbres de la época.
El Kamasutra
no es un libro pornografico. Es una obra que está escrita con
la seriedad y el rigor de una investigación científica,
ya que Vatsyayana comienza por estudiar las características
de hombres y mujeres a los que clasifica por especies, como si fuese
un tratado de biología.
La mayoría
de las personas posee conocimiento del Kamasutra, saben que es un
libro que habla de relaciones sexuales, pero piensan que es solamente
una guía para realizar posiciones o altamente pornográfico.
Ese es un error, porque este libro muestra un estilo de vida y una
filosofía que no es asimilada por nuestra sociedad y que en
la India, país de origen, son reglas de vida para el diario
vivir.
El Kamasutra
nace, según la tradición Hindú, cuando el Señor
de los Seres (versión hindú del Dios de los católicos)
crea al hombre y a la mujer les asigna tres tipos de reglas que deben
seguir para regir sus vidas. Estas son el Dharma, Artha y Karma.
El Dharma
se refiere a la vida religiosa y son una serie de normas que sirven
para alcanzar el bien religioso.
El Artha
tiene relación con las cosas materiales tales como dinero,
joyas, tierras y propiedades. Si la persona cumple al pie de la letra
puede tener grandes beneficios económicos o vivir en la pobreza.
El Karma
es la parte que abarca al amor, el placer, la sexualidad y el deseo.
En la
India, la norma indica que cada hombre y mujer debe leer obligatoriamente
el Kamasutra antes de casarse, para poder realizar a plenitud su rol
de esposo-amante. Cuando las personas estudian sus reglas pueden llegar
a la plenitud y armonía, paso previo a la felicidad, máxima
de aspiración para el hombre. Entonces si uno de estos tres
aspectos no es practicado y conocido, el proceso estará incompleto
y no se podrá conocer la felicidad.
Es por
eso que el Kamasutra no es sexo y pornografía, como se ha tratado
de mostrar en occidente, sino que incluye formas y leyes de conductas
para hombres y mujeres, que están agrupadas en las sesenta
y cuatros artes. Si el ser humano logra cumplir estas metas, podrá
ser una buena esposa o esposo.
Entendiendo
esto, podemos ver que es una forma de ver el mundo, en la cual el
Kamasutra es una parte fundamental para lograr la plenitud del ser
y no sólo para tener relaciones sexuales y procrear.
El sicólogo
Alfonso Luco, experto en temas relacionados con la sexualidad en la
pareja, expresa que la gente menciona el Kamasutra, pero no lo conoce
mucho. Agrega que la obra, más que un manual, es una forma
de ver la vida.
Este profesional considera que darle la preponderancia que le da el
libro a la sensualidad y al erotismo ya es un estilo de vida. Entre
las personas de este país, hay mucha que vive un estilo de
vida donde la sensualidad y el erotismo están fuera de su marco,
y casi no existe, así como hay personas donde la sensualidad
y el erotismo están acentuados y pierden su dimensión.
En muchos casos ha sido banalizado por la cultura occidental y muchas
personas esperan una obra pornográfica o un listado de posiciones
para el acto sexual, pero en realidad es un compilado filosófico
acerca del amor y el placer, que retrata de forma magistral la sociedad
y las costumbres hindúes.
Otra característica destacable del tratado es la aparentemente
contradictoria postura que toma con relación a la mujer, que
en la vida cotidiana está subordinada al hombre y Vatsyayana
la exhorta a que sea modesta, fiel y obedezca al marido, además
de complacerlo en todos sus deseos; ideas que continúan vigentes
en la India hasta el día de hoy. Sin embargo, en los aspectos
sexuales, el Kamasutra expone (en una época pre-cristiana)
un concepto que los occidentales tardaron hasta el final de la década
del 60 en conocer: la mujer tiene los mismos derechos que el hombre
al placer y a la sexualidad.
En varios pasajes se recuerda al hombre que debe preocuparse por la
satisfacción de su compañera; además, en toda
la obra se percibe a la mujer como un ser con deseos y necesidades
sexuales y amorosas, a la par del hombre, una clara oposición
a la mujer destinada a la procreación, exenta de placer, que
supuso la cultura occidental.
El Kamasutra puede ser leído bajo muchas ópticas, pero
siempre resultará en una experiencia enriquecedora y entretenida
para el lector de mente abierta. Este libro, que sin duda pertenece
a la galería de los grandes clásicos de la literatura
universal, nos permite mirar otro tiempo, a la vez que al universo
cultural de un pueblo distinto al nuestro.
Un cuento inédito
de Geovanny Debrús Jiménez muy a tono con su último
ensayo Un fantasma contemporáneo llamado
amor. ¿Será el final de este cuento un
status quo moderno de las relaciones emocionales? Lea el
cuento y escríbanos comentando.
El
lema
Geovanny
Debrús Jiménez
Te voy
a explicar algo y no me interrumpas.
Se
debe renunciar a todo cuanto se quiera poseer, esa había
sido mi máxima elemental a partir de los veinte años.
No sabía dónde lo había leído, si era
un simple lugar común escuchado por ahí; producto del
pensamiento popular o si este inútil al fin había creado
algo interesante en su vida.
Escucha con atención que no es nada malo: es vox populi
que todos necesitamos amor, que lo debemos buscar porque en algún
lugar se encuentra. Pero yo llegué a la conclusión de
que la sociedad nos obliga al amor, de que nos lo meten día
a día, en el transcurrir habitual de los diálogos, de
las múltiples películas, libros y telenovelas que vamos
introduciendo en nuestra inevitable socialización.
Cuando tenía apenas los años para salir de la pubertad,
empecé a sospechar que necesitaba buscar el amor y el sexo,
poner a funcionar mis hormonas, enredarme con las mujeres para experimentar,
pero sobre todo porque necesitaba ser aceptado y hacer lo mismo que
todos los demás maes hacían: buscar y cazar nenas, la
medida de respeto de cada quien era la cantidad de güilas que
se había logrado apretar o llevar a la cama. Luego, cuando
los años se me volvieron imperceptibles, tan lascivos como
para recordarlos, el amor se me hizo urgencia, búsqueda cotidiana
y fue entonces, en la vereda de la mierda que se diluye para que no
la puedas ver cada día, cuando empecé a sufrir más
que a vivir. Me cansé del sexo, del vacilón del sexo
para sentirme hombre, pero se me vino encima la necedad -que no necesidad-
de emparejarse, de buscar algo serio, como decía mi mamá.
Antes
al amor lo convertí en sexo, lo llevé a los clubes nocturnos,
a la cerveza y a las noches aventureras sin límites ni recato.
Lo evadía con cada nena a la que le decía: “¿Qué
adelantas sabiendo mi nombre si cada noche tengo uno distinto?” Algunas
sabían o al menos se imaginaban, que esa pregunta provocativa
y libertina pertenecía a una canción del genio de Sabina.
Pero no importaba, hay poemas, frases, ideas que tienen encanto propio
sin lograr eludirlo. Y lograba mis conquistas, pero me hastié
hasta la insensatez de intentar siempre lo mismo. Me daba asco pensarlo,
“otra vez en el aburrido ciclo de la vida”, hasta que al fin llegó
la época cuando siempre había una ingrata que obtenía
mis ilusiones y se las dejaba un buen rato.
Se me
vino como un destello que no puedo tener claro en el recuerdo, la
época de la búsqueda de relaciones "serias"
o al menos monógamas y tranquilas. Entonces encontré
una especie o variación de amor...
Pero después de las repetidas decepciones amorosas…
(- Lo nuestro no funciona, ya no soy feliz contigo, entiéndeme…
- ¿Hay otro mae verdad?
- No, para nada, yo no le haría eso a usted- con aquel tono
que se repite en cada una, el tono de la mentira. Unos días
después las veías con un chavalo en un carrazo moderno,
unas semanas después en la playa con el tipo y lo demás
era historia conocida. Pero siempre caían en la trampa y la
confesión, todas caían:
- Te fui infiel, la verdad por eso no me duele…- les decía
con tono desinteresado y orgulloso.
- Yo también, ja ja, ¿recuerda aquella fiesta…?-
”Amor
se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño…”,
Sabina no me miente y ellas, tan ingenuas, caían en el juego
y en la horrible verdad. Nadie te miente cuando es retado a darse
por menos.)
...no
me hagas esa cara, déjame terminar.
Entonces
llegué a los treinta y me di cuenta que el amor no existía,
no al menos como nos lo querían poner durante tantos años.
De repente el amor era conveniente, insensible, sin raíz. Se
reía de los ilusos como yo que aún idealizaban, como
en aquellos momentos, una relación leal y de mutuo respeto.
Ya el amor no se me hacía necesidad, mucho menos urgencia,
sino un vicio idéntico al cigarro, entre más reincidía
más lo necesitaba. Mi lema, como mecanismo de defensa urdido,
volvió a ser: “Se debe renunciar a todo cuanto se quiera poseer”.
Cuando el amor se me venía encima lo asociaba con pertenecerse,
cuidarse, respetarse, serse fiel y todas esas tonterías que
nadie cumple, por eso lo evitaba de esta manera y me abrazaba diariamente
al lema.
Te conocí justo cuando me decidía a pensar y actuar
en consecuencia. ¿Recuerdas cuando me dijiste: “voy a cambiar
esa idea fea que tienes”? De verdad estaba siendo muy libre en mi
pensamiento, estaba sintiendo con el límite de la libertad.
Te daba libertad, sin posesiones, ni pertenencias, ni compromisos,
ni reglas, por eso estabas de las narices de mí. Construía
un mundo ficticio, pasajero, diseñado apenas para ensalzar
una relación igual de ficticia y pasajera.
Me llevabas de compras, aunque a mí no me gustaba, me enseñaste
a vestir elegante y a la moda, aunque a mí me importaba un
pito hacerlo, me mostraste lo libros aburridos y verborrágicos
de Coelho y los leí para poder hablarlos contigo…
Y pronto
ya estaba, otra vez de imbécil, embobado por la urgencia de
tenerte cerca, como una parte de mí mismo…el maldito ciclo
de los sentimientos. Te pertenecía. Cortoplacista y torpe,
aunque advertía lo que estaba pasando de nuevo, me dejaba llevar
para disfrutar de los momentos y la pasión, en espera de las
rupturas que vendrían infalibles.
Pero ahora, sabes, llegando a los cuarenta años de ironía,
ya no me pidas perdón por eso. No es necesario. No es necesaria
la ruptura, ni el miedo, ni el dolor. No es necesario que me pertenezcas
ni te engañes pensando que lo haces.
Yo no vi esas fotos tuyas en Internet ayer, ni hace una semana, las
conocía desde hace muchos meses, pero curiosamente he seguido
aplicando, no sé cómo ni por qué, mi lema de
“se debe renunciar a todo cuanto se quiera poseer”. Nunca
fue importante descubrirte en lo inevitable. Además, te veías
bonita desnuda.
Y ahora
siéntate y déjame fumarme este cigarro tranquilo.
¿EL
AMOR ES PURA QUIMICA?
Renny Yagoezesky
Uno
de los más polémicos descubrimientos de la ciencia,
en su afán de explicarse todo lógicamente, es decirnos
que el amor, la pasión y la atracción, no es más
que el efecto de un riego hormonal en el organismo, y que además,
el chocolate, resulta más estimulante para la gente, que un
rico y cálido beso. ¿Qué les parece?.
Aunque
el amor es visto como una experiencia real, hermosa y suprema, de
origen espiritual o parte de una innata magia biológica, la
ciencia de hoy en su afán de cuantificar, medir y predecirlo
todo, ha llegado a la dramática conclusión de que en
el enamoramiento y su correspondiente arrojo de pasiones, lejos de
ser una sagrada comunión de almas, es el efecto de un flujo
de sustancias químicas que vertidas en el torrente sanguíneo,
nos trastornan temporalmente y nos llevan de la fantasía suprema
del perfecto amor, al aburrimiento, la decepción y la urgencia
de separación más dolorosas.
Gente muy seria como la Dra.Donatella Marazziti, psiquiatra de la
Universidad de Pisa, en Italia, afirma que cuando estamos en un bar
y luego de unas copas nos sentimos atraídos hacia alguna persona,
no significa que hayamos encontrado al amor de nuestra vida, sino
que los tragos reducen los niveles de serotonina en el cerebro, y
esto induce la ilusión de atractividad que suele terminar en
pronta decepción, al cesar el efecto “embellecedor”
que genera la ingesta de licor.
Para la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva
York, USA “las personas nacen biológicamente programadas
para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses”, por lo que sentirse
enamorado después de allí parece ser excepcional. La
da, que parece saber mucho de estas cosas, entrevistó y estudió
a 5.000 personas de 37 culturas diferentes y descubrió que
el amor posee un "tiempo de vida" suficiente como para que
la pareja se conozca, copule y tenga un niño.
"En términos evolutivos, dice la poco romántica
señora Hazan, sólo se requiere la unión de los
sexos, no corazones palpitantes o manos frías y sudorosas.
Para ella, la cosa se resume al influjo de sustancias como: dopamina,
feniletilamina y la oxitocina.
Extrañamente,
otra mujer, la Dra. Helen Fisher, antropóloga de la Universidad
de Rutgers y autora del libro The Anatomy of Love, especificó
los efectos erótico-afectivos por etapas, y su relación
con las sustancias corporales que los producen:
- La
lujuria, se entiende como un fuerte deseo de relacionarse sexualmente
y se asocia con la
presencia en el organismo de Testosterona
- La atracción afectiva, el amor y la intención de avanzar,
involucrarse y tener un romance, se
relaciona con la presencia en el organismo, de altos niveles de Dopamina
y Norepinefrina, y a la
vez de bajos niveles de Serotonina.
- El deseo de vínculo, que evoluciona hacia una relación
calma, duradera y segura,
Por encima del placer inmediato, se asocia con la presencia en el
organismo de Ocitocina y Vasopresina.
Para
llevar las cosas más lejos y quitarnos de un golpe lo poco
que queda de romanticismo en este mundo voraz y competitivo, se nos
ha dicho que “el amor a primera vista" no es más
que el efecto de la emisión y captación de las feromonas,
que expelemos y percibimos inconscientemente, y que ellas, las fulanas
feromonas, producen reacciones químicas que resultan en sensaciones
placenteras.
Para hacerlo más culposo y complicado, se lanza la especie
de que somos adictos a estas sustancias, drogadictos, pues, sin siquiera
saberlo, y que la prueba de certeza está en que cuando la persona
que nos “alborota las sustancias” se aleja, padecemos
al instante, del llamado “síndrome de abstinencia”
y nos volvemos medio locos.
Por si toda esta jerga de ciencia no fuera suficiente, nos rematan
con el cuento de que los chocolates son más divinos y estimulantes
que los propios besos. Pues sí, a decir de David Lewis, psicólogo
e investigador del Centro de Investigación Mind Lab. Este caballero
y su equipo realizaron un estudio de parejas jóvenes, a las
cuales se les colocaron electrodos en la cabeza y en el pecho, se
les dio a comer chocolate oscuro y se midió su respuesta de
placer, considerando la aceleración cardíaca y la activación
cerebral. Luego se les pidió que se besaran y se midió
la respuesta, para llegar a la necesaria comparación final.
El resultado fue que hubo mayor activación cerebral, y mayor
aceleración cardíaca en el caso del chocolate (140 latidos
por minuto) que por efecto de los besos (60 latidos por minuto). También
la degustación del chocolate activó más zonas
del cerebro que el beso romántico ¿Quién lo habría
imaginado?
La explicación
de tan alarmantes resultados está en las sustancias que contiene
el chocolate:
- La
feniletilamina. (FEA) que produce sensaciones de atracción
y excitación, según los médicos Donald F. Klein
y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York,
quienes señalaron que durante el enamoramiento el cerebro de
los amantes produce altas cantidades de esta sustancia, que estimula
sensaciones intensas y gratificadoras.
- La
Teobramina, que es responsable de inducir la producción de
beta-endorfinas, hormonas responsables de las sensaciones de tranquilidad,
relajación, humor y felicidad que experimentamos.
- La
Anandamida, que es una sustancia producida por el cerebro, que se
asocia con sensaciones de euforia y actividad imaginativa. Fue descubierta
en 1992 por Raphael Mechoulam, investigador de la Universidad Hebrea
de Jerusalén.
- El
Tripófano, un aminoácido que estimula la producción
de serotonina, la cual genera estados de clama y bienestar general.
- La
Cafeína, que como se sabe, es un estimulante del sistema nervioso
central, que reduce la somnolencia y restaura el nivel de alerta.
Como vemos, el amor y la pasión erótica han quedado
clasificados como una respuesta casi robótica activada por
químicos, y el chocolate desplaza en placer al gustazo de besar
una hermosa boca. La verdad es que no me imagino que al final de la
declaración de un sacerdote, los novios en lugar de darse un
suculento y tierno beso, elijan más bien obsequiarse mutuamente
unas barras de chocolate como muestra de lo que desean dar y recibir
de su “media naranja”. Como decía un viejo amigo:
“aunque uno no quiera, las cosas pasan”.
Tomado
de la revista
www.net-artvisual.com
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Un
fantasma contemporáneo llamado amor
Geovanny
Debrús Jiménez
Los divorcios
superan las expectativas de todos los tiempos, ellas y ellos no quieren
comprometerse; ni dar explicaciones a otros, casi nadie quiere casarse,
todos urgen su libertad y su individualidad como un tesoro colectivo
que no se puede arriesgar ni someter a ningún trato limitativo,
las relaciones amorosas duran muy poco y la mayoría de personas
las rehúye.
Alrededor
de este fenómeno, la libertad sexual se amplía con gran
gusto y ligereza, y los mitos -tanto como la confusión que
generan- nacen, se reproducen y crecen como la mala hierba. Que las
libertades sexuales y la exploración del auténtico sentido
de la sexualidad se amplíen no es inconveniente, el problema
pareciera ser la indefinición y confusión moderna
sobre la sexualidad en las relaciones de pareja.
Las enseñanzas
van y vienen y se revuelven con los mitos. El tamaño del pene
no importa ni es significativo según los sexólogos y
profesionales médicos, pero en el vox populi es todo
lo contrario y, en la televisión y los medios, puede ser importante
pero no. ¿Entonces?
Las mujeres
más que nunca ansían su independencia
e individualidad como algo básico, impostergable, innegociable,
eje de su vida y de todo pensamiento emancipador. Es la lucha por
"su propio espacio", una expresión muy usada que
les garantiza desenvolverse sin la pareja, en otros lugares donde
puedan ejercer su pretensión de soltería acompañada.
Los hombres que no pretenden amar tampoco lo discuten, están
encantados porque pueden jugar al amor con más
facilidad y sin compromisos. Ceder algo de esa individualidad no
es entendido como hacer comunión de dos, sino división
de dos. Así se maneja y se entiende en el ideario
colectivo, es la moda de los amigos con derecho, los “amigovios”
o los novios y novias de fachada, para no estar solos o solas y tener
asegurado su pedazo de placer, pero sin asustar al corazón
ni comprometerlo mucho.
El
amor es solo un fantasma legitimador, un utilitario persuasivo para
obtener lo deseado. El amor se extravía fácilmente y
las pasiones fluyen sin cauce, ni pretenden tenerlo. “Te amo”,
“te quiero”, son expresiones fuertes y obsoletas, demasiado
fuertes, que son útiles solo en situaciones extremas, para
recuperar ese placer que de repente amenaza con irse. El amor
en sí mismo deja de existir. Es un espécimen
poco claro, confuso y amenazador que no es útil –como
si debiera serlo- ni mucho menos práctico para llevar una vida
propia llena de placer, simple placer. Solo es útil, como ya
afirmamos, para persuadir o convencer (alias engañar). Amar
es un lujo que ya nadie puede o quiere darse, es como decimos: una
amenaza.
Es
la época del individualismo exacerbado, que lleva
consigo incidencias directas sobre el amor, el sentimiento y todas
esas expresiones humanas que suenan ahora huecas y no son generadoras
de crecimiento personal, ni son parte del ideario popular o del imaginario
colectivo. Y es que, indudablemente, el crecimiento personal se empareja
inevitablemente al crecimiento material. Es la época del consumismo
y de la imagen. Se crece en la medida en que se tengan posesiones
de todo tipo, incluida también una mujer (o un hombre) física(material)mente
bella, o un hombre “buen partido”; es decir, un hombre
que pueda brindar estatus económico y, en consecuencia, el
social.
Existen
bienes imprescindibles, infaltables, para saberse “alguien”.
Un espacio propio (casa, apartamento, casa de playa, acciones de un
club, etc.) puede ser necesario, pero se lleva al más allá.
Ya no se requiere el espacio para cultivarse, sino para mostrarse.
Un automóvil, entre más moderno y lujoso mejor, ropa
adecuada y a la moda, como catalizador-autenticador de la belleza
física. Los discos de moda, los aparatos electrónicos
de última generación y el acceso a los espacios modernos.
Asistimos
a la época de bienes que se vuelven impostergables, como si
pasaran a ser de la canasta básica, como la belleza y el reconocimiento.
Entonces nos encontramos con el boom de la cirugía
plástica. Ya no solamente la naturaleza define lo que es bello,
sino que la cirugía permite modificar la apariencia. Por supuesto,
como todo lo contemporáneo, depende de la capacidad económica
de una mujer o un hombre (en menos porcentaje), hasta el grado de
poder decir, como popularmente se escucha: “no hay mujeres feas,
sino mujeres pobres”. Los programas de televisión abundan
y muestran con toda amplitud los procesos y dolores de estos “cambios
extremos”, en los que la vanidad es justificada con el decir
más contradictorio de todos: “lo hago para sentirme mejor”.
Mejor dicho, “me hago una cirugía plástica para
sentirme mejor porque sentirme mejor no depende de mí, sino
de la aceptación de los demás”. Y los demás
respetan, incluso más, si demuestras que tienes dinero y poder
para realizar un cambio de este tipo. Los demás lo que respetan
es lo material. Sustituir emociones humanas por razones artificiales
es el negocio moderno.
En síntesis, nos encontramos en la época en que lo bello,
lo espiritual y lo emocional, está siempre predeterminado por
lo material. Hasta una campesina que de pronto se hizo profesional
y mejoró su poder adquisitivo ahora piensa en una cirugía
plástica, como algo normal y ya incluso legitimado en el espacio
social. Cambia de novio por uno con mejor estatus (aunque sea engañoso)
y el novio se convierte sólo en una mampara para cumplir con
un rol social. Y el hombre, por su lado, busca una mujer físicamente
hermosa, sensual, que sea una compañía que incite la
admiración de los demás, que le otorgue estatus de poder
y respeto, aunque no la ame. Y no importa que esa belleza sea artificialmente
evidente, producto del bisturí, mientras genere admiración.
Por ejemplo, una mujer operada con senos de silicón puede ser
identificada con facilidad, pero no por eso deja de ser deseada.
El hombre
que tiene éxito con las mujeres es aquel que les brinda esa
separación emocional, esa individualidad cerrada e
impenetrable. La mujer se emboba ante ese derroche de libertad brindada
por el macho, pero se auto engaña porque no es posible pensar
que sea gratuita. Por su lado, el hombre astuto y moderno maneja sus
otras historias y aprovecha esas distancias en el
camino a lo que pareciera ser una poligamia mutuamente conveniente.
Y muchos se podrán alarmar al leer esta aseveración,
pero no cuesta mucho pensar, que ya en el mundo occidental se vive
quizás de manera mojigata, una poligamia no formal, ni socialmente
aceptada, pero sí real y visible. Es la poligamia en la que
el amor no interesa, sino que el sexo se plantea como eje central
de contacto y de relación entre las personas. Es el precio
que se paga por no tener que darle explicaciones a la pareja, por
poder conservar en amplitud y auto engaño, la libertad mal
entendida de la modernidad o de la posmodernidad si así lo
prefiere. En palabras de una joven poeta costarricense: “Hay
días que te quiero/ y otros en los que pierdo el derecho”
(Alejandra Castro, No sangres).
En
la actualidad es posible encontrar muchas manifestaciones sexuales
de gran amplitud que, aunque permiten una mayor exploración
de las pasiones y de la sexualidad humana en sí misma, pueden
también entenderse como una consecuencia de esta forma materialista,
individualista y conveniente de ver el mundo. Y no hablamos de las
preferencias sexuales como el homosexualismo o el lesbianismo, sino
de las nuevas posibilidades heterosexuales como los swingers
o en lenguaje común, la legitimación de compartir a
la pareja. Es desde una perspectiva individualista, la idea de poseer
otros cuerpos pero de continuar con la relación base, sin compromisos
adquiridos. No obstante, mal enfocada, esta modalidad sexual puede
generar la ruptura de parejas por la carencia de lazos emocionales,
espirituales y amorosos consolidados o fuertes, producto de una relación
sustentada en ese personaje llamado amor.
El fenómeno
swingers es la solución a esa ansiedad moderna por
poseer, en el vertiginoso ritmo de vida contemporáneo, a otros
cuerpos, pero no de comprometer con esos otros cuerpos una
filiación mayor que la meramente sexual; es la búsqueda
de ampliar los placeres sexuales; no de ampliar los lazos amorosos
que puedan exponer la propia sensibilidad.
Y esta
situación no es más que la extensión de esa necesidad
poligámica conveniente de la sociedad occidental de nuestros
días. Es la separación emocional que se otorgan como
licencia irrefutable los hombres y mujeres que no quieren comprometer
su individualidad ante una relación más comprometida
con el o la compañera. Y digámoslo con claridad: es
también la forma de hacer visibles, pero permitidos, los inevitables
engaños y traiciones que viven, enmarañados en la modernidad,
los amantes en este milenio. La forma de superar emocionalmente el
engaño de vivir una relación sin amor, porque el amor,
como se viene afirmando, se ahoga en esa urgencia material y egoísta
que predomina.
El
amor sigue siendo el fantasma. Ya no se justifican las relaciones
por el amor que se le tiene a la otra persona, al contrario, como
hemos visto, solo se justifican en términos materiales, de
estatus personal, de individualidad.
En el
Arte de amar, Erich Fromm
plantea con certeza que el amor al final es admiración hacia
el otro. Pero la admiración que domina en este momento ya no
es la que tiene que ver con la inteligencia, la sensibilidad, de la
otra persona, su vocación humanista o espiritual, sino que
se justifica en lo material. El amor, entendido como el máximo
sentimiento que pueda tener una persona, es suprimido y sustituido
por razones de estatus y aceptación, por el dinero que aparentemente
genera comodidad y estabilidad, pero que en el fondo sigue produciendo
separación, angustia emocional, engaños colectivos,
vacíos existenciales, negación de lo espiritual y, en
consecuencia, negación de la propia naturaleza humana.
Es
la muerte del amor real y el nacimiento del amor conveniente,
especie extraña que se desvirtúa en su raíz.
El amor por su propia naturaleza no es conveniente, no existe.
El
amor es invisibilizado en estos tiempos, se pasea triste
y reprimido como un fantasma que no puede salir a la calle, porque
teme ser apedreado y humillado, y en consecuencia, llegar a sentir
ese dolor insoportable del que ama y es traicionado por quien es la
razón de su existir, de su amor.
Pareciera
ser la elección entre vivir sin amor o morir con él.
Pareciera ser el momento de cantar con Joaquín Sabina:
“Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres,
porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca
mueren…”, una elección sin opciones ni esperanzas,
una elección sin amor; porque el amor en esencia
no se supone creador de muerte para los seres humanos. Quizás
podríamos entender que para amar en la actualidad hay que saber
que la muerte circunda y amenaza, porque tarde o temprano terminamos
descubriendo que el amor en sí mismo ya ha fenecido, que sólo
es un fantasma que anda asustando los corazones de los incautos seres
humanos que, contra corriente, insisten en tratar de resucitar algo
de ese fantasma.
Y por
eso no es difícil entender que las canciones de amor inunden
el repertorio musical, en función de presentarse como esa anestesia
colectiva contra un mal vivencial, de todos los días, un mal
que se introyecta en forma de contradicción, de infeliz incoherencia
que corroe los cimientos del ser humano. Tampoco es de extrañar
que surjan también nuevas expresiones musicales que escriban
sobre esa realidad, al final de cuentas nuevas expresiones culturales
que intentan visualizar esta desafortunada etapa de la muerte del
amor.
En la
poesía contemporánea, asimismo, existen muchos ejemplos
de este desencanto hacia el amor como tema idealizado, humano. La
época del romanticismo cedió y la poesía ahora
prefiere hablar de amor frustrado, inconexo, desilusionado. Por eso
parafraseando de nuevo a Sabina tal vez sea permisible decir que “el
asesino sabe más de amor que el poeta”.
Estamos
de frente al asesinato del amor y ni el poeta lo puede salvar.
Porque el poeta entiende que el amor real se convierte en uno de esos
fantasmas contemporáneos, que tanto persigue a veces sin darse
cuenta.
6 de
abril, 2007 (ampliado el 18 de abril, 2007).
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30
Reglas para seducir
Culturacr.com
le ofrece este documento sobre el arte de seducir. No lo
recomendamos, sino que se lo presentamos
para
que sea usted quien valore las posibilidades que tiene. Seducir
es también, de alguna manera, brindar placer a la
pareja, mostrarse en los lugares que a veces ni nosotros mismos conocíamos.
Seducir no es mentir, no es engañar,
es cautivar. Los dejamos con estos 30...
consejos para la seducción. Y una última aclaración,
este texto es para los hombres, las mujeres ya seducen con solo poder
mirarlas. ¿O no?
1.- Habla,
no te cortes.
No escatimes hablar, es lo más importante para cualquier seductor.
Sobre todo, y al principio no hables de cosas profundas, ni difíciles,
excepto que compruebes que la otra persona es una intelectual sin
remedio. No hables de ti, o hazlo con mucha moderación y sentido
del humor.
2.- Sentido del Humor
Hazle reír, el humor es un buen afrodisiaco. Ríete de
ti mismo.
3.- Autoconfianza
Mantén un aire de seguridad y autosuficiencia, como si controlaras
el mundo.
"Con todos los grandes embusteros se produce un hecho digno de
notar al que deben su poder. En el acto concreto del engaño
se ven poseídos por una fe la sí mismos: es esto lo
que llama la atención de una forma tan milagrosa y tan poderosa
a la gente que les rodea." F. Nietzsche.
4.- Tiempos muertos
Para una seducción en punto muerto, pero que ya promete, recuerda
que el primero de los afrodisiacos menores es el alcohol.
5.- Autocontrol
¡IMPORTANTISIMO! Mantén la cabeza fría (aunque
todo lo demás se te caliente).
La situación en que nos hallamos cuando todavía no se
han desarrollado en nuestro ánimo la alegría, el placer,
la cólera o la tristeza, se denomina "centro". En
cuanto empiezan a desarrollarse tales pasiones sin sobrepasar cierto
límite, nos hallamos en un estado denominado "armónico"
o "equilibrado". El camino recto del universo es el centro,
la armonía es su ley universal y constante. Los Cuatro Libros
Clásicos (Confucio)
6.- Hacer
ofertas que no se puedan rechazar
Nunca le des la oportunidad de decir no (para que no se mal acostumbre),
ve haciendo las propuestas poco a poco, de forma que no las pueda
rechazar.
7.- Ocultar el juego
No enseñes todas las carta de tu baraja de una sola vez.
8.- Suspenso
Muestra al principio algo de indiferencia, pero hazte notar (nadie
ama lo que ignora).
9.- Hacerse indispensable
Hazte indispensable y luego quita de golpe todo el interés,
cuando menos lo espere. Tras eso, aplica paulatinamente la regla anterior.
"Hacerse indispensable. Más se saca de la dependencia
que de la cortesía; el satisfecho vuelve inmediatamente la
espalda a la fuente. La primera lección de la experiencia debe
ser entretenerla, pero no satisfacerla; así se conserva la
dependencia que los demás tienen; incluso la del Rey."
El Arte de la Prudencia (Baltasar Gracián)
10.- Romper el ritmo
Utiliza la técnica del estímulo intermitente: un día
dale cuerda y toda la atención del mundo y al siguiente ninguna,
así en forma alterna: atención-indiferencia. No lleves
ritmo en nada de esto.
"No obrar siempre igual. Así se confunde a los demás,
especialmente si son competidores. No hay que obrar siempre de primera
intención, pues nos captarán la rutina y se anticiparán
y frustrarán las acciones. Tampoco hay que actuar siempre de
segunda intención, pues entenderán la treta cuando se
repita". El Arte de la Prudencia (Baltasar Gracián)
11.- Ser impredecible
Nunca mantengas un comportamiento predecible y siempre amable, tienes
que ser cambiante e impredecible.
"Confundir a los contrincantes significa actuar de tal manera
que les impida mantener la mente en calma. Intenta varias maniobras
según la oportunidad del momento, haciendo pensar al contrincante
que ahora vas a hacer esto, después lo otro, y a continuación
algo distinto, hasta que veas que empieza a estar desconcertado, y
así ganar a voluntad". El Libro de los Cinco Anillos (Miyamoto
Musashi)
12.- Misterio
Emplea cierto misterio (pero no te hagas el misterioso). A todos nos
atrae el misterio, es bueno emplearlo.
13.- Amagar una retirada
Cuando veas que empieza a mostrar interés simula una retirada
y finge indiferencia. Este truco lo suelen emplear también
ellas.
La ausencia disminuye las pequeñas pasiones e inflama las grandes,
al igual que el viento apaga una vela y atiza un fuego. M. de la Rochefoucauld.
14.- Paciencia
Sé paciente, aprende a esperar y recoger la cosecha a su tiempo.
Precipitarse puede llevarnos al fracaso. Hay que seguir los ritmos
y los tiempos del amor.
15.- No poner todos los huevos en la misma cesta
Trabájate por lo menos dos o tres ligues a la vez, por si alguno
te falla. Esto no es muy ético, pero es muy práctico,
que le vamos a hacer.
16.- Constancia
No desprecies ninguna ocasión, recuerda que todas las conquistas
son horas vuelo que entran en tu currículum. Con un buen prestigio
de seductor, las conquistas son más fáciles.
"Hay que ingeniárselas, por encima de todo, para que cada
una de nuestras acciones nos proporcionen fama de hombres grandes
y de ingenio excelente". El Príncipe (Maquiavelo)
17.- Ser realista
Más vale conquista en mano que cien proyectos... A lo mejor
nos es inalcanzable la persona de nuestros sueños, pero otra
persona de buen ver si que es posible el seducirla.
18.-
No perder el tiempo
Inténtalo en todo momento, en todas partes, con cualquier ocasión.
Nunca se sabe ...
19.- Al final; el que la sigue, la consigue
Aplica la estadística: de cada cien intentos por lo menos diez
tienen que ser un éxito. Con el tiempo, subirán los
resultados.
20.- Atrevimiento
Sé atrevido: si lo pensaste, hazlo. No le digas: "¿te
puedo besar?" ¡Bésala! ¡Mejor arrepentirse
de haberlo intentado que nunca haberse atrevido!
"Creo que es mejor ser impetuoso que prudente, porque la fortuna
es mujer, y se si desea dominarla, se puede ver que se deja conquistar
por el audaz más que por aquellos que actúan fríamente."
El Príncipe (Maquiavelo)
21.- Amante y bandido
Es mejor tener cierto punto de sinvergüenza o pícaro que
pasar por un tonto. No ser empalagoso.
En relación con las mujeres, tengo que decirte que no existe
ninguna de nosotras que no prefiera un poco de trato áspero
a una excesiva consideración. Ninon de Lenclos, cortesana.
22.- Retirada
Cuando nada te resulte, aprende a perder y a retirarte a tiempo sustituyendo
este contacto con algún nuevo proyecto.
"Si puedes ganar la batalla, lucha; si no, retírate".
Mao Tse Tung (estrategia y táctica)
23.- Buscar el punto débil
Toda persona tiene una debilidad, encuéntrala y explótala.
La mayoría de ellas sólo buscan el reconocimiento y
el cariño como personas. Exactamente como tu y como yo, querido/a
lector/a.
"Encontrar el punto débil de cada uno: este es el arte
de mover las voluntades. Es más una destreza que determinación.
Es saber por dónde se ha de entrar a cada uno. Primero hay
que conocer el carácter, después tocar el punto débil,
insistir en él, pues infaliblemente se quedará sin voluntad".
El Arte de la Prudencia (Baltasar Gracián)
24.- Para casados/as
Si eres un seductor casado, no recurras al viejo truco de que te llevas
mal con su mujer. El seductor declara que es todo un éxito
y su matrimonio perfecto, pero que ella tiene algo que ninguna tiene.
También funciona con las seductoras casadas.
25.- Un poco de ética
Recuerda que el seductor tiene su ética y ellas un atávico
pudor: nunca cantes a una conquista, ni hagas gala de tus proezas.
26.- Sorpresa
Ten detalles inesperados pero no la agobies con obsequios.
27.- Ser humilde
IMPORTANTE: No presumas de conquistador. Con el tiempo entenderás
el por qué de esta afirmación.
28.- Romanticismo
Aparenta ser moderadamente romántico, pero nunca estúpidamente
romántico.
"Un hombre razonablemente enamorado puede actuar como un loco,
pero no debería ni puede actuar como un idiota." M. de
la Rochefoucauld.
29.- Celos
Dale celos de vez en cuando, pero no te excedas.
30.- Anticiparse a la ruptura
Si tienes buenos indicios de que él/ella va a cortar la relación,
anticípate y actúa tú antes.
Recuerda que es la práctica la que hace al maestro y que el
secreto del amor es el misterio.
¿Cómo seducir?
En primer lugar, supongo que ya sabes que lo que las mujeres dicen
no tiene nada que ver con lo que realmente quieren. Ellas siempre
hablan en clave, pero tú ya sabes descifrarla...
La mujer realmente no quiere un hombre que sea como ella, lo que quiere
es a alguien que las haga sentir mujer, alguien que haga que se sienta
especial. Alguien con misterio, o con morbo, o atractivo, de manera
que estar con él sea diferente, divertido, etc...
Por supuesto, si tienes millones, tienes éxito o eres guapísimo
no dudes ni un momento en "amortizarlo" y exprimirlo a tope
sin llegar a ser un hortera. Pero lo que no hay que hacer jamas es
convertirte en lo que quiere.
En segundo lugar, me figuro que ya has comprobado muchas veces que
ella nunca o en muy pocos casos llamará, por mucho que lo desee.
Tienen pavor de parecer demasiado interesadas, y en el caso de que
te llame por cualquier circunstancia, que sepas que está muy
interesada en ti.
Lo que creen es que los hombres se toman a la ligera la seducción
y que se toman el tema más a la ligera que ellas, ya que a
los hombres no les rige la vida el tema del amor, y a ellas SI, por
mucho que lo nieguen. Están todo el día pensando en
qué van a ponerse, en qué van a decir y todo eso.
Las mujeres desean más que nada en el mundo estar enamoradas,
y lo que más quieren es ser seducidas. Siempre buscan a alguien
de su entorno para enamorarse, aunque no valga gran cosa, pero han
de tener algo. Piensa en todo esto y utilízalo en tu provecho.
La Acción
Es el tema de entrar cada uno a una chica con su tema. Si eres muy
tímido puedes recurrir a un truco que no falla. Lo que hay
que hacer si por ejemplo estás en un bar, pub, discoteca, etc.
y la ves pero no te atreves a entrarle por no saber qué decir
y todo eso, lo mejor es que NO PIENSES absolutamente en nada.
Antes de empezar a hablar con ella, hay que hacer ciertas cosas con
el lenguaje del cuerpo. Te asegurarás el éxito y evitarás
frustraciones.
Asegúrate primero un buen contacto ocular. Cruza la mirada
con ella. La segunda vez que cruces la mirada manténla un par
de segundos más de lo acostumbrado y sonríe. Tu sonrisa
debe ser leve, cariñosa y amistosa. Observa su reacción:
si te devuelve la sonrisa, todo va bien. En caso contrario, insiste
unas dos o tres veces mas. Si todo va bien, adelante; en caso contrario,
desiste.
Deja en blanco la mente y acércate a ella. Le dices hola y
ya está. Una vez ahí no tienes escapatoria y es cuando
ya has de buscar algo que decir, pero ahí estas y no tienes
que pensar nada porque sino al final no la entrarías. ¿Que
le puedes decir?
Ya sabes, estimado lector, que no le dirás: "¿Como
te llamas? ¿Cuantos años tienes? ¿Por dónde
más sueles salir?". Y no se lo dirás porque lo
has usado otras veces y no funciona.
Lógicamente pregúntale por su nombre pero búscate
algo original y que la haga sentirse especial aunque no lo sea. Puede
resultar una frase estúpida pero según el tono que utilices
y lo que sueltes después puede ser la clave del éxito.
Te habrás dado cuenta que a la mayoría de las mujeres,
en un fin de semana les entran muchísimas veces y desde luego
que acaban hartas de lo mismo y encima se ríen de ti por ser
tan típico.
Si ves que la chica te empieza a soltar rollos de "qué
interesantes son mis amigos porque hacen tal o cual" o cosas
del estilo, lo único que puedes hacer es intentar una digna
retirada. Hay más mujeres, no se acaba el mundo por un fracaso.
En caso contrario puedes llamar su atención con cosas divertidas
sin llegar a ser un payaso. Si vais varios amigos, cuando les presentes
puedes decirle bajo al oído que no se preocupe por uno porque
es gay y no va a ligar con ella, o que otro tiene una pata de palo,
o que el otro se va a hacer la vasectomía; cosas que son originales,
divertidas y que por lo menos dan pie a pasar un buen rato y no un
mal trago pensando que va a pasar de ti.
Trucos de Lenguaje corporal:
* En un grupo de mujeres, la que está interesada en ti, te
señalará inconscientemente con la puntera de su zapato.
Fíjate en cuanto puedas. Esto también funciona a la
inversa, así puedes controlar a la "competencia".
* Imita de forma discreta sus gestos. Por ejemplo, si apoya su cabeza
en la mano derecha, haz lo mismo.
* Si inclina ligeramente la cabeza, es señal que tiene interés
en ti.
El Beso
Supongo que ya has pasado unas tres horas o más hablando con
ella, y ya sabes si tiene novio o no, si está comprometida
y su predisposición a seguir adelante.
Tú eres una persona que se fija en los detalles y habrás
observado que ella realiza ciertos signos de acicalamiento: se arregla
continuamente el pelo, se estira la ropa, sus pupilas se dilatan (señal
de agrado)
Llega el peor o el mejor momento de la noche. El instante mas largamente
esperado. El beso.
Me figuro que no le vas a decir: ¿Quieres rollo? Porque tú
eres alguien experto en estas lides, y no vas a caer en este error.
Eso está muy visto y probablemente que te dirá que no.
Seguramente le dirás algo que no la asuste, que no la corte
y que suene bien, es decir: "¿Te puedo dar un beso?".
Lo que te puede pasar es intentar darle un beso sin pedírselo
pero aparte de llamarte atrevido es probable que no haga nada más.
Aunque luego sepas que sí que quería...
Después del Beso
Una vez que ha pasado todo eso, en el caso de que quieras salir con
ella y que se enamore de ti has de seguir ciertos pasos:
• • Si te da el número de teléfono, no la
llames cuando ella te dice, sino más tarde, para desbaratarle
los planes y que crea que no te interesa mucho, lo que hace que la
atraigas más. Me refiero a un día o dos como mucho,
no es necesario esperar diez años...
• • Ellas quieren un hombre que las haga sentirse mujeres,
y no a alguien como su mejor amiga que les lleve la razón y
que haga todo lo que quiera. No me refiero a que si te dice que vayáis
al cine, tú le digas: "Pués no, vamos al fútbol",
sino que simplemente no hagas todo lo que ella dice que quiere, porque
acabará hartándose y agobiándose.
• • Hazle algún regalo. Ella ni se imagina que
a los dos días va a tener uno pero la sorpresa será
impresionante y le encantará. En el caso de que la regales
algo como unas flores, ni se te ocurra regalarle el ramo más
grande o caro de la floristería. Además de hortera,
no se sentirá especial. Le puedes regalar un ramito o incluso
mejor, una sola flor.
• • Si la llevas al cine, no la lleves a ver Star Trek
18 ni una película de 4 horas. Por lo menos los primeros días.
• • En cuanto a los diálogos con ella, cuidado.
Haz que la escuchas y memoriza todos sus gustos, pero sin que se entere.
Por ejemplo, pregúntale qué comida le gusta más
y llévala el día siguiente a cenar ahí. Pero
no le preguntes cuál es su comida favorita, si te dice que
la china, no le preguntes que si el cerdo agridulce.
• • Mírala cuando te hable, y pregúntale
cosas sobre ella.
• • Dile algún piropo original, pero en vez de
"Que ojos tan bonitos", puedes decirle "Que mirada
tan bonita", pero que sea verdad que la tiene, y si no, pués
que boca, y si no pues lo que sea, pero que sea creíble.
• • No mires a otras mujeres.
• • No compartas la cuenta nunca al principio.
• • Nunca hables de ti todo el rato. Si hablas de tí,
ríete de tí mismo.
Tomado
de emagister.com
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