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Lea también:
El kamasutra: placer de los sentidos y el espíritu.
El lema (cuento erótico), Geovanny Debrús Jiménez
¿El amor es pura química? , Renny Yagoezesky.
Un fantasma contemporáneo llamado amor, Geovanny Debrús Jiménez.
30 reglas para seducir, e-magister.com
205 argumentos a favor del nudismo

Pelo rubio, cuerpo ondulado...
Busco placer, encuentro ...

Margarita Murillo Gamboa MSc.
Psicóloga investigadora en temas de sexualidad del adolescente
Sexoamoryvida.com

Pasan las horas, los días, el bullicio del bar, la conversación tonta, lo de siempre, el olor a tabaco y cerveza, otra noche más, otra semana más, con ese mae, creí que si pero no imposible, con ella nada que ver... esos espacios de soledad esperando que por arte de magia caiga el príncipe azul de mis sueños o la reina dorada del sol... y NADA DE NADA.

Quizás muchos y muchas hayan pasado por esa ansia que se vive entre los 20 y los 30, ¿Podré conseguir una pareja estable? ¿Me casaré algún día? ¿Significa eso que dejo de ser yo mismo (a)? ¿Qué tanto hay que sacrificar para poder construir una relación o tener una pareja? ... ¡Qué aburrido, yo la verdad es que solo quiero algo a medias, un ratico de placer, de pasarla rico, pero nada más... Pasan los días y la pregunta de siempre ¿Por qué a mí me salen solo “zorras”, o por qué a mí me salen solo “maes” que lo que quieren es tener sexo?

La pregunta debería de ser dirigida hacia sí mismos y mismas, ¿Hasta donde estoy yo dispuesto a darme y morir a muchas cosas de mi vida, de mi forma de ser por el Amor, por esa relación que voy a construir? Y esto lo digo pues en todo proceso de la vida se debe vivir y morir para poder vivir de nuevo, Clarissa Pinkola lo manifieta como un proceso de los ciclos que comienzan y terminan, y deberíamos estar dispuestos a vivirlos como algo necesario para poder construir. Casi siempre cuando iniciamos una relación solo queremos ver lo “bonito” y no queremos entrarle a las partes feas de la relación o de sí mismos necesarias para poder continuar esa lucha de vida que implica madurar.

Para poder crear un Amor verdadero se debe abrazar todo, lo bueno, lo feo, lo malo, hay que entrarle parejo, porque para construir sobre bases firmes, debemos aceptar que el proceso del Amor y de la pareja es un continuo desprendimiento, el ser incapaces de enfrentarnos a esto hará que nuestra relación muera, si uno quiere alimentarse de por vida, refiere esta autora en su libro, Mujeres que corren con los lobos, que en el Amor se deberá aceptar que se debe vivir-morir-vivir, se debe comprender que esto es un regalo especial de la Creación, el RENOVARSE, es indispensable para darle plenitud y fortaleza a cualquier relación de pareja.

Al principio, cuando descubrimos al amado, o a la amada, es como si tuviéramos a un tesoro en nuestras manos, un gran hallazgo, después habrá un período de ocultamiento, un espacio de esperanzas y temores para ambos, para luego no tener más remedio que abrirnos, desenredarnos y comprender eso de vivir-morir-vivir que contiene la relación, habrá tiempo para la compasión y poder curar las heridas de amores anteriores, y con esto poder entrar en un período de relajación, confianza y la capacidad de poder recostar nuestra cabeza en el otro.

Sin embargo, sabemos que todos los que hemos estado enamorados en algún momento, estábamos totalmente ciegos como topos, pues llegarán momentos de gran decepción, terror si se quiere en donde será necesario enfrentar esa parte espantosa del otro o de la otra, porque por lo general esperamos pescar algún “pez gordo”, que nos alimente de por vida y del cual podamos presumir. Casi es fácil permanecer tendidos esperando un AMOR PERFECTO, pero NO. Como el inicio de esta historia, al principio de toda relación deseamos solo “pescar un poco de emoción” o una especie de antidepresivo del AYÚDAME A PASAR LA NOCHE, como si lo afectivo no comenzara a involucrarse profundamente en el momento en que estamos ante alguien, para luego TRAICIONARNOS DE MANERA BRUTAL, pues caemos enamorados, sucumbimos ante el ratico de escape y nos traiciona el corazón y todo el alma, pues es inevitable que sucumbamos ante una relación, aún cuando los egos inflados busquen un poco de diversión.

TODOS, hombres y mujeres, entramos CON TODO en una relación aunque no lo queramos admitir, y será eso lo que reaccionará luego o nos lo cobraremos más adelante en alguna reacción de aislamiento, enfermedad, traición, huida, no podemos involucrar SOLO FÍSICO, o solo LO INTELECTUAL pues el resto de nuestro ser permanece con nosotros y podemos caer en expresiones tales como NO NOS PONGAMOS TRISTES, PROCUREMOS DIVERTIRNOS TODO LO QUE PODAMOS. De esta forma solo lograran que EL ALMA de la relación se muera y esa relación se convierta en algo sin sentido.

Si solo quieren relaciones por minutos no olviden que el TODO de ustedes está siempre y en algún momento puede que les pase la factura, construir relaciones de pareja es uno de los privilegios más serios, entretenidos, dolorosos y fabulosos que existen, implica una labor diaria y de toda la vida y nada ni nadie está garantizado. Y no se ocupa ni pelo rubio ni cuerpo ondulado, solo se necesita ser UNO MISMO, UNA MISMA.

Prostitución y libertad

Luis Antonio de Villena

Nuestra cultura está habituada a denigrar la prostitución. El oficio más viejo del mundo nunca ha cesado, como dice el tópico y, a la par, nunca han parado los dicterios: andas como puta por rastrojo, se dice de quien se arrastra hecho una pena. Con todo, los burdeles fueron legales en España hasta 1956 (y dicen que Franco los prohibió por la presión católica, él tan casto y creyente) y tengo la sensación de que muchos de nuestros padres --caballeros de intachable pedigrí-- debieron hacer sus primeras guardias de Venus en ellos.

Los primeros ataques serios contra la prostitución vinieron del cristianismo y de la noción de pecado. Si el sexo (fuera del matrimonio) es malo y es pecado, vivir del sexo será peor. Degenerado, ínfimo. Pero uno de los códigos donde al cristianismo se le ve su propio partido --su propio puritanismo-- radica en la categorización que realiza de las partes del cuerpo humano. La cabeza o las manos son partes nobles, en tanto que los genitales o partes pudendas, aunque función del mismo conjunto, son partes ocultables, malas. Así, quien alquila sus manos para trabajar (y no digamos quien alquila su cerebro) es una persona como es debido que cumple el bíblico mandato: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente". Pero, claro, quien alquila el sexo (aunque parte del mismo cuerpo, materia de la misma materia) se empecata y es abyecto o abyecta. ¿Un laico puede creer en estas teológicas divisiones de la carne?

La más moderna objeción contra la prostitución se cubre de un manto más razonable y humanista, aunque parcialmente, no menos cegato. ¿No es condenable el tráfico de seres humanos? ¿La explotación sexual de las mujeres? Se ha llegado a hablar de las "modernas esclavas". ¿No habrá que estar contra ello? Evidentemente, sí, a no ser que quien realice ese trabajo sea mayor de edad, sepa lo que hace y lo quiera. Es decir, afirme (como en la asociación Hetaira): "Yo quiero ser puta". Y entonces, ¿por qué no, dejando a un lado los prejuicios cristianos?

Tengo para mí que lo que más asusta a los bienpensantes del poder (que ahora la han tomado con la prostitución) es entrever que si el oficio fuera regulado y libre, el número de oficiantas (y oficiantes) no sólo no disminuiría, sino que acaso aumentara. Hablo de una prostitución regulada, vigilada por la policía y por la sanidad, no expuesta a la innecesaria exhibición de la calle, pagando impuestos, y donde únicamente estaría --como es lógico-- quien libremente quisiera estar, sin proxenetas ni extorsiones o engaños. Ningún engaño: quien está quiere estar, incluso puede firmarlo ante la autoridad competente. Esto a muchos, religiosos y laicos, les da miedo, porque siguen pensando como las burguesas del siglo XIX que "el sexo es una guarrería".

Algunos menos pacatos (aunque la mayoría hoy no reconocerá serlo) preguntará con sorpresa: "Hablas de la prostitución como de un oficio, se diría que incluso como de una vocación. ¿Crees, en serio, que alguien puede querer acostarse con cualquiera? ¿Es ello una vocación?" No, desde luego. O mejor dicho, mayoritariamente, no. Es una necesidad. La de ganar dinero para vivir, en un mundo en que (si aún cabe decirlo) el dinero es cada vez más importante, porque bien sabemos que lo puede todo. Vocación, no, aunque algunas Mesalinas hay. Pero, ahora respóndeme tú: ¿es una vocación ser albañil, ser picador en una mina, limpiar suelos, trabajar en una fábrica de producción en serie, colocando siempre el mismo botón o el mismo tornillo? No, en ninguno de tales puestos (y de muchos más que podría añadir) hay vocación ninguna.

Por eso el trabajo se hace tan cuesta arriba. Las circunstancias de la vida --su tan general injusticia-- ponen diariamente a muchos ante el dilema de ganársela, sencillamente, como sea. O mejor: como puedan. Y llegados a ese trance tan común como nada ideal, hay bastantes personas (algo les acompañará el físico, y mucho la juventud) que antes que ser empleada del hogar, asistenta u obrera en una fábrica, como suena --sin falso escándalo--, prefieren ser putas. No es ninguna maravilla, pero si se lo montan con cierta cabeza y no caen en el submundo que siempre rodea lo prohibido, ganan mucho más que las otras. Es así. Tan lícito me parece decir que no, que nada te interesa eso, como (libremente) decir que sí.

Defiendo la libertad. Y eso quiere decir que la prostitución debe ser regulada y permitida, para que desaparezcan lacras que ciertamente la rodean: desde la peor trata de blancas a la necesidad de hacer la calle, bajo el frío o bajo la solana. Entiendo que haya gente que no quiera ver putas haciendo su oficio por la calle y que aludan a la salvaguarda de la niñez. Por supuesto. Todo eso desaparecería con la legalización del oficio. Ni habría mujeres engañadas, ni hombres abusadores, ni sórdidos espectáculos callejeros. Habría mujeres --u hombres-- que lícitamente trabajarían alquilando su sexo, como otros alquilamos otras partes de nuestro cuerpo. Y nada más. Y eso (pese a los cristianos y a otros puritanos de más moderna intención) es libertad. Porque libertad --lo dijo Aristóteles-- es elegir. Pero a nuestro subconsciente le cuesta olvidar lo que aprendimos en san Agustín: "Obedecer a Dios es libertad". Pero eso es religión, no civismo.

Me dirán, finalmente, que en un mundo perfecto, en un mundo bien hecho, no existiría la prostitución, porque todos libremente hallaríamos el amor y el goce. Estoy plenamente de acuerdo. Pero ese mundo ideal aún no ha llegado (y no parece que vayamos por el buen camino), y por eso hay oferta y hay demanda, y por lo mismo hemos hablado, con no siempre merecido desdén, del oficio más viejo del mundo.

El Kamasutra

Margarita Murillo G. M.Sc
Investigadora en el área de la sexualidad
Sexoamoryvida.com para Culturacr.com

Se ha establecido que este arte amatorio cuenta con más de 2000 años de vigencia, constituyéndose en un sólido referente para mejorar las relaciones sexuales en la pareja y otorgar una visión distinta del mundo.

Es muy importante que tomemos de nuevo en cuenta que lo primordial es eliminar las trabas mentales, pero sobre todo los prejuicios alrededor del tema. Lograr sacarlos de nuestra mente y poder considerar a la sexualidad como una fuente de salud, para así lograr una vida plena en lo sexual, lo que incluye no observar a los libros sexuales como algo satánico.

Parte de los problemas sexuales tienen que ver con la desinformación, represión, vergüenzas y el pudor, pero al momento de leer un libro como ese se pueden despejar esas dificultades.

Algunas definiciones importantes son las siguientes: - Kama: Placer de los sentidos y el espíritu. También significa deseo.

El kamasutra es un arte milenario y se entiende como un manual de vida sexual que con el pasar de los años ha evolucionado tanto en Oriente como en Occidente. Posee variadas posturas y algunas son de una complejidad impresionante para sus practicantes.
Hace más de dos mil años, en la India, un hombre llamado Nandim (o Nandi) escribió unos "aforismos del amor", libro que consta de alrededor de 1.000 capítulos. Estos "aforismos" fueron resumidos, interpretados y abreviados por varios autores, pero el que ha llegado hasta nuestros días (y al mundo Occidental) es el Mallanaga Vatsyayana, autor del Kamasutra que todos conocemos.

Acerca de la vida de Vatsyayana se sabe poco y nada, sólo que nació en el sudeste de la India alrededor del siglo III después de Cristo y que, basándose principalmente en los escritos de Nandim y en sus propias experiencias y reflexiones, escribió el Kamasutra, un libro dedicado a los ciudadanos acomodados de la sociedad india para instruirlos en las artes amatorias y que se ha convertido en una crónica de las costumbres de la época.

El Kamasutra no es un libro pornografico. Es una obra que está escrita con la seriedad y el rigor de una investigación científica, ya que Vatsyayana comienza por estudiar las características de hombres y mujeres a los que clasifica por especies, como si fuese un tratado de biología.

La mayoría de las personas posee conocimiento del Kamasutra, saben que es un libro que habla de relaciones sexuales, pero piensan que es solamente una guía para realizar posiciones o altamente pornográfico. Ese es un error, porque este libro muestra un estilo de vida y una filosofía que no es asimilada por nuestra sociedad y que en la India, país de origen, son reglas de vida para el diario vivir.

El Kamasutra nace, según la tradición Hindú, cuando el Señor de los Seres (versión hindú del Dios de los católicos) crea al hombre y a la mujer les asigna tres tipos de reglas que deben seguir para regir sus vidas. Estas son el Dharma, Artha y Karma.

El Dharma se refiere a la vida religiosa y son una serie de normas que sirven para alcanzar el bien religioso.

El Artha tiene relación con las cosas materiales tales como dinero, joyas, tierras y propiedades. Si la persona cumple al pie de la letra puede tener grandes beneficios económicos o vivir en la pobreza.

El Karma es la parte que abarca al amor, el placer, la sexualidad y el deseo.

En la India, la norma indica que cada hombre y mujer debe leer obligatoriamente el Kamasutra antes de casarse, para poder realizar a plenitud su rol de esposo-amante. Cuando las personas estudian sus reglas pueden llegar a la plenitud y armonía, paso previo a la felicidad, máxima de aspiración para el hombre. Entonces si uno de estos tres aspectos no es practicado y conocido, el proceso estará incompleto y no se podrá conocer la felicidad.

Es por eso que el Kamasutra no es sexo y pornografía, como se ha tratado de mostrar en occidente, sino que incluye formas y leyes de conductas para hombres y mujeres, que están agrupadas en las sesenta y cuatros artes. Si el ser humano logra cumplir estas metas, podrá ser una buena esposa o esposo.

Entendiendo esto, podemos ver que es una forma de ver el mundo, en la cual el Kamasutra es una parte fundamental para lograr la plenitud del ser y no sólo para tener relaciones sexuales y procrear.

El sicólogo Alfonso Luco, experto en temas relacionados con la sexualidad en la pareja, expresa que la gente menciona el Kamasutra, pero no lo conoce mucho. Agrega que la obra, más que un manual, es una forma de ver la vida.

Este profesional considera que darle la preponderancia que le da el libro a la sensualidad y al erotismo ya es un estilo de vida. Entre las personas de este país, hay mucha que vive un estilo de vida donde la sensualidad y el erotismo están fuera de su marco, y casi no existe, así como hay personas donde la sensualidad y el erotismo están acentuados y pierden su dimensión.
En muchos casos ha sido banalizado por la cultura occidental y muchas personas esperan una obra pornográfica o un listado de posiciones para el acto sexual, pero en realidad es un compilado filosófico acerca del amor y el placer, que retrata de forma magistral la sociedad y las costumbres hindúes.

Otra característica destacable del tratado es la aparentemente contradictoria postura que toma con relación a la mujer, que en la vida cotidiana está subordinada al hombre y Vatsyayana la exhorta a que sea modesta, fiel y obedezca al marido, además de complacerlo en todos sus deseos; ideas que continúan vigentes en la India hasta el día de hoy. Sin embargo, en los aspectos sexuales, el Kamasutra expone (en una época pre-cristiana) un concepto que los occidentales tardaron hasta el final de la década del 60 en conocer: la mujer tiene los mismos derechos que el hombre al placer y a la sexualidad.

En varios pasajes se recuerda al hombre que debe preocuparse por la satisfacción de su compañera; además, en toda la obra se percibe a la mujer como un ser con deseos y necesidades sexuales y amorosas, a la par del hombre, una clara oposición a la mujer destinada a la procreación, exenta de placer, que supuso la cultura occidental.
El Kamasutra puede ser leído bajo muchas ópticas, pero siempre resultará en una experiencia enriquecedora y entretenida para el lector de mente abierta. Este libro, que sin duda pertenece a la galería de los grandes clásicos de la literatura universal, nos permite mirar otro tiempo, a la vez que al universo cultural de un pueblo distinto al nuestro.

Un cuento inédito de Geovanny Debrús Jiménez muy a tono con su último ensayo Un fantasma contemporáneo llamado amor. ¿Será el final de este cuento un status quo moderno de las relaciones emocionales? Lea el cuento y escríbanos comentando.

El lema

Geovanny Debrús Jiménez

Te voy a explicar algo y no me interrumpas.

Se debe renunciar a todo cuanto se quiera poseer, esa había sido mi máxima elemental a partir de los veinte años. No sabía dónde lo había leído, si era un simple lugar común escuchado por ahí; producto del pensamiento popular o si este inútil al fin había creado algo interesante en su vida.

Escucha con atención que no es nada malo: es vox populi que todos necesitamos amor, que lo debemos buscar porque en algún lugar se encuentra. Pero yo llegué a la conclusión de que la sociedad nos obliga al amor, de que nos lo meten día a día, en el transcurrir habitual de los diálogos, de las múltiples películas, libros y telenovelas que vamos introduciendo en nuestra inevitable socialización.

Cuando tenía apenas los años para salir de la pubertad, empecé a sospechar que necesitaba buscar el amor y el sexo, poner a funcionar mis hormonas, enredarme con las mujeres para experimentar, pero sobre todo porque necesitaba ser aceptado y hacer lo mismo que todos los demás maes hacían: buscar y cazar nenas, la medida de respeto de cada quien era la cantidad de güilas que se había logrado apretar o llevar a la cama. Luego, cuando los años se me volvieron imperceptibles, tan lascivos como para recordarlos, el amor se me hizo urgencia, búsqueda cotidiana y fue entonces, en la vereda de la mierda que se diluye para que no la puedas ver cada día, cuando empecé a sufrir más que a vivir. Me cansé del sexo, del vacilón del sexo para sentirme hombre, pero se me vino encima la necedad -que no necesidad- de emparejarse, de buscar algo serio, como decía mi mamá.

Antes al amor lo convertí en sexo, lo llevé a los clubes nocturnos, a la cerveza y a las noches aventureras sin límites ni recato. Lo evadía con cada nena a la que le decía: “¿Qué adelantas sabiendo mi nombre si cada noche tengo uno distinto?” Algunas sabían o al menos se imaginaban, que esa pregunta provocativa y libertina pertenecía a una canción del genio de Sabina. Pero no importaba, hay poemas, frases, ideas que tienen encanto propio sin lograr eludirlo. Y lograba mis conquistas, pero me hastié hasta la insensatez de intentar siempre lo mismo. Me daba asco pensarlo, “otra vez en el aburrido ciclo de la vida”, hasta que al fin llegó la época cuando siempre había una ingrata que obtenía mis ilusiones y se las dejaba un buen rato.

Se me vino como un destello que no puedo tener claro en el recuerdo, la época de la búsqueda de relaciones "serias" o al menos monógamas y tranquilas. Entonces encontré una especie o variación de amor...

Pero después de las repetidas decepciones amorosas…

(- Lo nuestro no funciona, ya no soy feliz contigo, entiéndeme…
- ¿Hay otro mae verdad?
- No, para nada, yo no le haría eso a usted- con aquel tono que se repite en cada una, el tono de la mentira. Unos días después las veías con un chavalo en un carrazo moderno, unas semanas después en la playa con el tipo y lo demás era historia conocida. Pero siempre caían en la trampa y la confesión, todas caían:
- Te fui infiel, la verdad por eso no me duele…- les decía con tono desinteresado y orgulloso.
- Yo también, ja ja, ¿recuerda aquella fiesta…?-

Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño…”, Sabina no me miente y ellas, tan ingenuas, caían en el juego y en la horrible verdad. Nadie te miente cuando es retado a darse por menos.)

...no me hagas esa cara, déjame terminar.

Entonces llegué a los treinta y me di cuenta que el amor no existía, no al menos como nos lo querían poner durante tantos años. De repente el amor era conveniente, insensible, sin raíz. Se reía de los ilusos como yo que aún idealizaban, como en aquellos momentos, una relación leal y de mutuo respeto. Ya el amor no se me hacía necesidad, mucho menos urgencia, sino un vicio idéntico al cigarro, entre más reincidía más lo necesitaba. Mi lema, como mecanismo de defensa urdido, volvió a ser: “Se debe renunciar a todo cuanto se quiera poseer”. Cuando el amor se me venía encima lo asociaba con pertenecerse, cuidarse, respetarse, serse fiel y todas esas tonterías que nadie cumple, por eso lo evitaba de esta manera y me abrazaba diariamente al lema.

Te conocí justo cuando me decidía a pensar y actuar en consecuencia. ¿Recuerdas cuando me dijiste: “voy a cambiar esa idea fea que tienes”? De verdad estaba siendo muy libre en mi pensamiento, estaba sintiendo con el límite de la libertad. Te daba libertad, sin posesiones, ni pertenencias, ni compromisos, ni reglas, por eso estabas de las narices de mí. Construía un mundo ficticio, pasajero, diseñado apenas para ensalzar una relación igual de ficticia y pasajera.

Me llevabas de compras, aunque a mí no me gustaba, me enseñaste a vestir elegante y a la moda, aunque a mí me importaba un pito hacerlo, me mostraste lo libros aburridos y verborrágicos de Coelho y los leí para poder hablarlos contigo…

Y pronto ya estaba, otra vez de imbécil, embobado por la urgencia de tenerte cerca, como una parte de mí mismo…el maldito ciclo de los sentimientos. Te pertenecía. Cortoplacista y torpe, aunque advertía lo que estaba pasando de nuevo, me dejaba llevar para disfrutar de los momentos y la pasión, en espera de las rupturas que vendrían infalibles.

Pero ahora, sabes, llegando a los cuarenta años de ironía, ya no me pidas perdón por eso. No es necesario. No es necesaria la ruptura, ni el miedo, ni el dolor. No es necesario que me pertenezcas ni te engañes pensando que lo haces.

Yo no vi esas fotos tuyas en Internet ayer, ni hace una semana, las conocía desde hace muchos meses, pero curiosamente he seguido aplicando, no sé cómo ni por qué, mi lema de “se debe renunciar a todo cuanto se quiera poseer”. Nunca fue importante descubrirte en lo inevitable. Además, te veías bonita desnuda.

Y ahora siéntate y déjame fumarme este cigarro tranquilo.

¿EL AMOR ES PURA QUIMICA?

Renny Yagoezesky

Uno de los más polémicos descubrimientos de la ciencia, en su afán de explicarse todo lógicamente, es decirnos que el amor, la pasión y la atracción, no es más que el efecto de un riego hormonal en el organismo, y que además, el chocolate, resulta más estimulante para la gente, que un rico y cálido beso. ¿Qué les parece?.

Aunque el amor es visto como una experiencia real, hermosa y suprema, de origen espiritual o parte de una innata magia biológica, la ciencia de hoy en su afán de cuantificar, medir y predecirlo todo, ha llegado a la dramática conclusión de que en el enamoramiento y su correspondiente arrojo de pasiones, lejos de ser una sagrada comunión de almas, es el efecto de un flujo de sustancias químicas que vertidas en el torrente sanguíneo, nos trastornan temporalmente y nos llevan de la fantasía suprema del perfecto amor, al aburrimiento, la decepción y la urgencia de separación más dolorosas.

Gente muy seria como la Dra.Donatella Marazziti, psiquiatra de la Universidad de Pisa, en Italia, afirma que cuando estamos en un bar y luego de unas copas nos sentimos atraídos hacia alguna persona, no significa que hayamos encontrado al amor de nuestra vida, sino que los tragos reducen los niveles de serotonina en el cerebro, y esto induce la ilusión de atractividad que suele terminar en pronta decepción, al cesar el efecto “embellecedor” que genera la ingesta de licor.

Para la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York, USA “las personas nacen biológicamente programadas para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses”, por lo que sentirse enamorado después de allí parece ser excepcional. La da, que parece saber mucho de estas cosas, entrevistó y estudió a 5.000 personas de 37 culturas diferentes y descubrió que el amor posee un "tiempo de vida" suficiente como para que la pareja se conozca, copule y tenga un niño.
"En términos evolutivos, dice la poco romántica señora Hazan, sólo se requiere la unión de los sexos, no corazones palpitantes o manos frías y sudorosas. Para ella, la cosa se resume al influjo de sustancias como: dopamina, feniletilamina y la oxitocina.

Extrañamente, otra mujer, la Dra. Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers y autora del libro The Anatomy of Love, especificó los efectos erótico-afectivos por etapas, y su relación con las sustancias corporales que los producen:

- La lujuria, se entiende como un fuerte deseo de relacionarse sexualmente y se asocia con la
presencia en el organismo de Testosterona
- La atracción afectiva, el amor y la intención de avanzar, involucrarse y tener un romance, se
relaciona con la presencia en el organismo, de altos niveles de Dopamina y Norepinefrina, y a la
vez de bajos niveles de Serotonina.
- El deseo de vínculo, que evoluciona hacia una relación calma, duradera y segura,

Por encima del placer inmediato, se asocia con la presencia en el organismo de Ocitocina y Vasopresina.

Para llevar las cosas más lejos y quitarnos de un golpe lo poco que queda de romanticismo en este mundo voraz y competitivo, se nos ha dicho que “el amor a primera vista" no es más que el efecto de la emisión y captación de las feromonas, que expelemos y percibimos inconscientemente, y que ellas, las fulanas feromonas, producen reacciones químicas que resultan en sensaciones placenteras.
Para hacerlo más culposo y complicado, se lanza la especie de que somos adictos a estas sustancias, drogadictos, pues, sin siquiera saberlo, y que la prueba de certeza está en que cuando la persona que nos “alborota las sustancias” se aleja, padecemos al instante, del llamado “síndrome de abstinencia” y nos volvemos medio locos.

Por si toda esta jerga de ciencia no fuera suficiente, nos rematan con el cuento de que los chocolates son más divinos y estimulantes que los propios besos. Pues sí, a decir de David Lewis, psicólogo e investigador del Centro de Investigación Mind Lab. Este caballero y su equipo realizaron un estudio de parejas jóvenes, a las cuales se les colocaron electrodos en la cabeza y en el pecho, se les dio a comer chocolate oscuro y se midió su respuesta de placer, considerando la aceleración cardíaca y la activación cerebral. Luego se les pidió que se besaran y se midió la respuesta, para llegar a la necesaria comparación final. El resultado fue que hubo mayor activación cerebral, y mayor aceleración cardíaca en el caso del chocolate (140 latidos por minuto) que por efecto de los besos (60 latidos por minuto). También la degustación del chocolate activó más zonas del cerebro que el beso romántico ¿Quién lo habría imaginado?

La explicación de tan alarmantes resultados está en las sustancias que contiene el chocolate:

- La feniletilamina. (FEA) que produce sensaciones de atracción y excitación, según los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, quienes señalaron que durante el enamoramiento el cerebro de los amantes produce altas cantidades de esta sustancia, que estimula sensaciones intensas y gratificadoras.

- La Teobramina, que es responsable de inducir la producción de beta-endorfinas, hormonas responsables de las sensaciones de tranquilidad, relajación, humor y felicidad que experimentamos.

- La Anandamida, que es una sustancia producida por el cerebro, que se asocia con sensaciones de euforia y actividad imaginativa. Fue descubierta en 1992 por Raphael Mechoulam, investigador de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

- El Tripófano, un aminoácido que estimula la producción de serotonina, la cual genera estados de clama y bienestar general.

- La Cafeína, que como se sabe, es un estimulante del sistema nervioso central, que reduce la somnolencia y restaura el nivel de alerta.

Como vemos, el amor y la pasión erótica han quedado clasificados como una respuesta casi robótica activada por químicos, y el chocolate desplaza en placer al gustazo de besar una hermosa boca. La verdad es que no me imagino que al final de la declaración de un sacerdote, los novios en lugar de darse un suculento y tierno beso, elijan más bien obsequiarse mutuamente unas barras de chocolate como muestra de lo que desean dar y recibir de su “media naranja”. Como decía un viejo amigo: “aunque uno no quiera, las cosas pasan”.

Tomado de la revista www.net-artvisual.com

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Un fantasma contemporáneo llamado amor

Geovanny Debrús Jiménez

Los divorcios superan las expectativas de todos los tiempos, ellas y ellos no quieren comprometerse; ni dar explicaciones a otros, casi nadie quiere casarse, todos urgen su libertad y su individualidad como un tesoro colectivo que no se puede arriesgar ni someter a ningún trato limitativo, las relaciones amorosas duran muy poco y la mayoría de personas las rehúye.

Alrededor de este fenómeno, la libertad sexual se amplía con gran gusto y ligereza, y los mitos -tanto como la confusión que generan- nacen, se reproducen y crecen como la mala hierba. Que las libertades sexuales y la exploración del auténtico sentido de la sexualidad se amplíen no es inconveniente, el problema pareciera ser la indefinición y confusión moderna sobre la sexualidad en las relaciones de pareja.

Las enseñanzas van y vienen y se revuelven con los mitos. El tamaño del pene no importa ni es significativo según los sexólogos y profesionales médicos, pero en el vox populi es todo lo contrario y, en la televisión y los medios, puede ser importante pero no. ¿Entonces?

Las mujeres más que nunca ansían su independencia e individualidad como algo básico, impostergable, innegociable, eje de su vida y de todo pensamiento emancipador. Es la lucha por "su propio espacio", una expresión muy usada que les garantiza desenvolverse sin la pareja, en otros lugares donde puedan ejercer su pretensión de soltería acompañada. Los hombres que no pretenden amar tampoco lo discuten, están encantados porque pueden jugar al amor con más facilidad y sin compromisos. Ceder algo de esa individualidad no es entendido como hacer comunión de dos, sino división de dos. Así se maneja y se entiende en el ideario colectivo, es la moda de los amigos con derecho, los “amigovios” o los novios y novias de fachada, para no estar solos o solas y tener asegurado su pedazo de placer, pero sin asustar al corazón ni comprometerlo mucho.

El amor es solo un fantasma legitimador, un utilitario persuasivo para obtener lo deseado. El amor se extravía fácilmente y las pasiones fluyen sin cauce, ni pretenden tenerlo. “Te amo”, “te quiero”, son expresiones fuertes y obsoletas, demasiado fuertes, que son útiles solo en situaciones extremas, para recuperar ese placer que de repente amenaza con irse. El amor en sí mismo deja de existir. Es un espécimen poco claro, confuso y amenazador que no es útil –como si debiera serlo- ni mucho menos práctico para llevar una vida propia llena de placer, simple placer. Solo es útil, como ya afirmamos, para persuadir o convencer (alias engañar). Amar es un lujo que ya nadie puede o quiere darse, es como decimos: una amenaza.

Es la época del individualismo exacerbado, que lleva consigo incidencias directas sobre el amor, el sentimiento y todas esas expresiones humanas que suenan ahora huecas y no son generadoras de crecimiento personal, ni son parte del ideario popular o del imaginario colectivo. Y es que, indudablemente, el crecimiento personal se empareja inevitablemente al crecimiento material. Es la época del consumismo y de la imagen. Se crece en la medida en que se tengan posesiones de todo tipo, incluida también una mujer (o un hombre) física(material)mente bella, o un hombre “buen partido”; es decir, un hombre que pueda brindar estatus económico y, en consecuencia, el social.

Existen bienes imprescindibles, infaltables, para saberse “alguien”. Un espacio propio (casa, apartamento, casa de playa, acciones de un club, etc.) puede ser necesario, pero se lleva al más allá. Ya no se requiere el espacio para cultivarse, sino para mostrarse. Un automóvil, entre más moderno y lujoso mejor, ropa adecuada y a la moda, como catalizador-autenticador de la belleza física. Los discos de moda, los aparatos electrónicos de última generación y el acceso a los espacios modernos.

Asistimos a la época de bienes que se vuelven impostergables, como si pasaran a ser de la canasta básica, como la belleza y el reconocimiento. Entonces nos encontramos con el boom de la cirugía plástica. Ya no solamente la naturaleza define lo que es bello, sino que la cirugía permite modificar la apariencia. Por supuesto, como todo lo contemporáneo, depende de la capacidad económica de una mujer o un hombre (en menos porcentaje), hasta el grado de poder decir, como popularmente se escucha: “no hay mujeres feas, sino mujeres pobres”. Los programas de televisión abundan y muestran con toda amplitud los procesos y dolores de estos “cambios extremos”, en los que la vanidad es justificada con el decir más contradictorio de todos: “lo hago para sentirme mejor”. Mejor dicho, “me hago una cirugía plástica para sentirme mejor porque sentirme mejor no depende de mí, sino de la aceptación de los demás”. Y los demás respetan, incluso más, si demuestras que tienes dinero y poder para realizar un cambio de este tipo. Los demás lo que respetan es lo material. Sustituir emociones humanas por razones artificiales es el negocio moderno.

En síntesis, nos encontramos en la época en que lo bello, lo espiritual y lo emocional, está siempre predeterminado por lo material. Hasta una campesina que de pronto se hizo profesional y mejoró su poder adquisitivo ahora piensa en una cirugía plástica, como algo normal y ya incluso legitimado en el espacio social. Cambia de novio por uno con mejor estatus (aunque sea engañoso) y el novio se convierte sólo en una mampara para cumplir con un rol social. Y el hombre, por su lado, busca una mujer físicamente hermosa, sensual, que sea una compañía que incite la admiración de los demás, que le otorgue estatus de poder y respeto, aunque no la ame. Y no importa que esa belleza sea artificialmente evidente, producto del bisturí, mientras genere admiración. Por ejemplo, una mujer operada con senos de silicón puede ser identificada con facilidad, pero no por eso deja de ser deseada.

El hombre que tiene éxito con las mujeres es aquel que les brinda esa separación emocional, esa individualidad cerrada e impenetrable. La mujer se emboba ante ese derroche de libertad brindada por el macho, pero se auto engaña porque no es posible pensar que sea gratuita. Por su lado, el hombre astuto y moderno maneja sus otras historias y aprovecha esas distancias en el camino a lo que pareciera ser una poligamia mutuamente conveniente. Y muchos se podrán alarmar al leer esta aseveración, pero no cuesta mucho pensar, que ya en el mundo occidental se vive quizás de manera mojigata, una poligamia no formal, ni socialmente aceptada, pero sí real y visible. Es la poligamia en la que el amor no interesa, sino que el sexo se plantea como eje central de contacto y de relación entre las personas. Es el precio que se paga por no tener que darle explicaciones a la pareja, por poder conservar en amplitud y auto engaño, la libertad mal entendida de la modernidad o de la posmodernidad si así lo prefiere. En palabras de una joven poeta costarricense: “Hay días que te quiero/ y otros en los que pierdo el derecho” (Alejandra Castro, No sangres).

En la actualidad es posible encontrar muchas manifestaciones sexuales de gran amplitud que, aunque permiten una mayor exploración de las pasiones y de la sexualidad humana en sí misma, pueden también entenderse como una consecuencia de esta forma materialista, individualista y conveniente de ver el mundo. Y no hablamos de las preferencias sexuales como el homosexualismo o el lesbianismo, sino de las nuevas posibilidades heterosexuales como los swingers o en lenguaje común, la legitimación de compartir a la pareja. Es desde una perspectiva individualista, la idea de poseer otros cuerpos pero de continuar con la relación base, sin compromisos adquiridos. No obstante, mal enfocada, esta modalidad sexual puede generar la ruptura de parejas por la carencia de lazos emocionales, espirituales y amorosos consolidados o fuertes, producto de una relación sustentada en ese personaje llamado amor.

El fenómeno swingers es la solución a esa ansiedad moderna por poseer, en el vertiginoso ritmo de vida contemporáneo, a otros cuerpos, pero no de comprometer con esos otros cuerpos una filiación mayor que la meramente sexual; es la búsqueda de ampliar los placeres sexuales; no de ampliar los lazos amorosos que puedan exponer la propia sensibilidad.

Y esta situación no es más que la extensión de esa necesidad poligámica conveniente de la sociedad occidental de nuestros días. Es la separación emocional que se otorgan como licencia irrefutable los hombres y mujeres que no quieren comprometer su individualidad ante una relación más comprometida con el o la compañera. Y digámoslo con claridad: es también la forma de hacer visibles, pero permitidos, los inevitables engaños y traiciones que viven, enmarañados en la modernidad, los amantes en este milenio. La forma de superar emocionalmente el engaño de vivir una relación sin amor, porque el amor, como se viene afirmando, se ahoga en esa urgencia material y egoísta que predomina.

El amor sigue siendo el fantasma. Ya no se justifican las relaciones por el amor que se le tiene a la otra persona, al contrario, como hemos visto, solo se justifican en términos materiales, de estatus personal, de individualidad.

En el Arte de amar, Erich Fromm plantea con certeza que el amor al final es admiración hacia el otro. Pero la admiración que domina en este momento ya no es la que tiene que ver con la inteligencia, la sensibilidad, de la otra persona, su vocación humanista o espiritual, sino que se justifica en lo material. El amor, entendido como el máximo sentimiento que pueda tener una persona, es suprimido y sustituido por razones de estatus y aceptación, por el dinero que aparentemente genera comodidad y estabilidad, pero que en el fondo sigue produciendo separación, angustia emocional, engaños colectivos, vacíos existenciales, negación de lo espiritual y, en consecuencia, negación de la propia naturaleza humana.

Es la muerte del amor real y el nacimiento del amor conveniente, especie extraña que se desvirtúa en su raíz. El amor por su propia naturaleza no es conveniente, no existe.

El amor es invisibilizado en estos tiempos, se pasea triste y reprimido como un fantasma que no puede salir a la calle, porque teme ser apedreado y humillado, y en consecuencia, llegar a sentir ese dolor insoportable del que ama y es traicionado por quien es la razón de su existir, de su amor.

Pareciera ser la elección entre vivir sin amor o morir con él. Pareciera ser el momento de cantar con Joaquín Sabina: “Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren…”, una elección sin opciones ni esperanzas, una elección sin amor; porque el amor en esencia no se supone creador de muerte para los seres humanos. Quizás podríamos entender que para amar en la actualidad hay que saber que la muerte circunda y amenaza, porque tarde o temprano terminamos descubriendo que el amor en sí mismo ya ha fenecido, que sólo es un fantasma que anda asustando los corazones de los incautos seres humanos que, contra corriente, insisten en tratar de resucitar algo de ese fantasma.

Y por eso no es difícil entender que las canciones de amor inunden el repertorio musical, en función de presentarse como esa anestesia colectiva contra un mal vivencial, de todos los días, un mal que se introyecta en forma de contradicción, de infeliz incoherencia que corroe los cimientos del ser humano. Tampoco es de extrañar que surjan también nuevas expresiones musicales que escriban sobre esa realidad, al final de cuentas nuevas expresiones culturales que intentan visualizar esta desafortunada etapa de la muerte del amor.

En la poesía contemporánea, asimismo, existen muchos ejemplos de este desencanto hacia el amor como tema idealizado, humano. La época del romanticismo cedió y la poesía ahora prefiere hablar de amor frustrado, inconexo, desilusionado. Por eso parafraseando de nuevo a Sabina tal vez sea permisible decir que “el asesino sabe más de amor que el poeta”.

Estamos de frente al asesinato del amor y ni el poeta lo puede salvar. Porque el poeta entiende que el amor real se convierte en uno de esos fantasmas contemporáneos, que tanto persigue a veces sin darse cuenta.

6 de abril, 2007 (ampliado el 18 de abril, 2007).

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30 Reglas para seducir

Culturacr.com le ofrece este documento sobre el arte de seducir. No lo recomendamos, sino que se lo presentamos Obra de Rodolfo Rojas Rocha en la Galería, ¡visítela!para que sea usted quien valore las posibilidades que tiene. Seducir es también, de alguna manera, brindar placer a la pareja, mostrarse en los lugares que a veces ni nosotros mismos conocíamos. Seducir no es mentir, no es engañar, es cautivar. Los dejamos con estos 30... consejos para la seducción. Y una última aclaración, este texto es para los hombres, las mujeres ya seducen con solo poder mirarlas. ¿O no?

1.- Habla, no te cortes.
No escatimes hablar, es lo más importante para cualquier seductor. Sobre todo, y al principio no hables de cosas profundas, ni difíciles, excepto que compruebes que la otra persona es una intelectual sin remedio. No hables de ti, o hazlo con mucha moderación y sentido del humor.

2.- Sentido del Humor
Hazle reír, el humor es un buen afrodisiaco. Ríete de ti mismo.

3.- Autoconfianza
Mantén un aire de seguridad y autosuficiencia, como si controlaras el mundo.
"Con todos los grandes embusteros se produce un hecho digno de notar al que deben su poder. En el acto concreto del engaño se ven poseídos por una fe la sí mismos: es esto lo que llama la atención de una forma tan milagrosa y tan poderosa a la gente que les rodea." F. Nietzsche.

4.- Tiempos muertos
Para una seducción en punto muerto, pero que ya promete, recuerda que el primero de los afrodisiacos menores es el alcohol.

5.- Autocontrol
¡IMPORTANTISIMO! Mantén la cabeza fría (aunque todo lo demás se te caliente).
La situación en que nos hallamos cuando todavía no se han desarrollado en nuestro ánimo la alegría, el placer, la cólera o la tristeza, se denomina "centro". En cuanto empiezan a desarrollarse tales pasiones sin sobrepasar cierto límite, nos hallamos en un estado denominado "armónico" o "equilibrado". El camino recto del universo es el centro, la armonía es su ley universal y constante. Los Cuatro Libros Clásicos (Confucio)

6.- Hacer ofertas que no se puedan rechazar
Nunca le des la oportunidad de decir no (para que no se mal acostumbre), ve haciendo las propuestas poco a poco, de forma que no las pueda rechazar.

7.- Ocultar el juego
No enseñes todas las carta de tu baraja de una sola vez.

8.- Suspenso
Muestra al principio algo de indiferencia, pero hazte notar (nadie ama lo que ignora).

9.- Hacerse indispensable
Hazte indispensable y luego quita de golpe todo el interés, cuando menos lo espere. Tras eso, aplica paulatinamente la regla anterior.
"Hacerse indispensable. Más se saca de la dependencia que de la cortesía; el satisfecho vuelve inmediatamente la espalda a la fuente. La primera lección de la experiencia debe ser entretenerla, pero no satisfacerla; así se conserva la dependencia que los demás tienen; incluso la del Rey." El Arte de la Prudencia (Baltasar Gracián)

10.- Romper el ritmo
Utiliza la técnica del estímulo intermitente: un día dale cuerda y toda la atención del mundo y al siguiente ninguna, así en forma alterna: atención-indiferencia. No lleves ritmo en nada de esto.
"No obrar siempre igual. Así se confunde a los demás, especialmente si son competidores. No hay que obrar siempre de primera intención, pues nos captarán la rutina y se anticiparán y frustrarán las acciones. Tampoco hay que actuar siempre de segunda intención, pues entenderán la treta cuando se repita". El Arte de la Prudencia (Baltasar Gracián)

11.- Ser impredecible
Nunca mantengas un comportamiento predecible y siempre amable, tienes que ser cambiante e impredecible.
"Confundir a los contrincantes significa actuar de tal manera que les impida mantener la mente en calma. Intenta varias maniobras según la oportunidad del momento, haciendo pensar al contrincante que ahora vas a hacer esto, después lo otro, y a continuación algo distinto, hasta que veas que empieza a estar desconcertado, y así ganar a voluntad". El Libro de los Cinco Anillos (Miyamoto Musashi)

12.- Misterio
Emplea cierto misterio (pero no te hagas el misterioso). A todos nos atrae el misterio, es bueno emplearlo.

13.- Amagar una retirada
Cuando veas que empieza a mostrar interés simula una retirada y finge indiferencia. Este truco lo suelen emplear también ellas.
La ausencia disminuye las pequeñas pasiones e inflama las grandes, al igual que el viento apaga una vela y atiza un fuego. M. de la Rochefoucauld.

14.- Paciencia
Sé paciente, aprende a esperar y recoger la cosecha a su tiempo. Precipitarse puede llevarnos al fracaso. Hay que seguir los ritmos y los tiempos del amor.

15.- No poner todos los huevos en la misma cesta
Trabájate por lo menos dos o tres ligues a la vez, por si alguno te falla. Esto no es muy ético, pero es muy práctico, que le vamos a hacer.

16.- Constancia
No desprecies ninguna ocasión, recuerda que todas las conquistas son horas vuelo que entran en tu currículum. Con un buen prestigio de seductor, las conquistas son más fáciles.
"Hay que ingeniárselas, por encima de todo, para que cada una de nuestras acciones nos proporcionen fama de hombres grandes y de ingenio excelente". El Príncipe (Maquiavelo)

17.- Ser realista
Más vale conquista en mano que cien proyectos... A lo mejor nos es inalcanzable la persona de nuestros sueños, pero otra persona de buen ver si que es posible el seducirla.

18.- No perder el tiempo
Inténtalo en todo momento, en todas partes, con cualquier ocasión. Nunca se sabe ...

19.- Al final; el que la sigue, la consigue
Aplica la estadística: de cada cien intentos por lo menos diez tienen que ser un éxito. Con el tiempo, subirán los resultados.

20.- Atrevimiento
Sé atrevido: si lo pensaste, hazlo. No le digas: "¿te puedo besar?" ¡Bésala! ¡Mejor arrepentirse de haberlo intentado que nunca haberse atrevido!
"Creo que es mejor ser impetuoso que prudente, porque la fortuna es mujer, y se si desea dominarla, se puede ver que se deja conquistar por el audaz más que por aquellos que actúan fríamente." El Príncipe (Maquiavelo)

21.- Amante y bandido
Es mejor tener cierto punto de sinvergüenza o pícaro que pasar por un tonto. No ser empalagoso.
En relación con las mujeres, tengo que decirte que no existe ninguna de nosotras que no prefiera un poco de trato áspero a una excesiva consideración. Ninon de Lenclos, cortesana.

22.- Retirada
Cuando nada te resulte, aprende a perder y a retirarte a tiempo sustituyendo este contacto con algún nuevo proyecto.
"Si puedes ganar la batalla, lucha; si no, retírate". Mao Tse Tung (estrategia y táctica)

23.- Buscar el punto débil
Toda persona tiene una debilidad, encuéntrala y explótala. La mayoría de ellas sólo buscan el reconocimiento y el cariño como personas. Exactamente como tu y como yo, querido/a lector/a.
"Encontrar el punto débil de cada uno: este es el arte de mover las voluntades. Es más una destreza que determinación. Es saber por dónde se ha de entrar a cada uno. Primero hay que conocer el carácter, después tocar el punto débil, insistir en él, pues infaliblemente se quedará sin voluntad". El Arte de la Prudencia (Baltasar Gracián)

24.- Para casados/as
Si eres un seductor casado, no recurras al viejo truco de que te llevas mal con su mujer. El seductor declara que es todo un éxito y su matrimonio perfecto, pero que ella tiene algo que ninguna tiene. También funciona con las seductoras casadas.

25.- Un poco de ética
Recuerda que el seductor tiene su ética y ellas un atávico pudor: nunca cantes a una conquista, ni hagas gala de tus proezas.

26.- Sorpresa
Ten detalles inesperados pero no la agobies con obsequios.

27.- Ser humilde
IMPORTANTE: No presumas de conquistador. Con el tiempo entenderás el por qué de esta afirmación.

28.- Romanticismo
Aparenta ser moderadamente romántico, pero nunca estúpidamente romántico.
"Un hombre razonablemente enamorado puede actuar como un loco, pero no debería ni puede actuar como un idiota." M. de la Rochefoucauld.

29.- Celos
Dale celos de vez en cuando, pero no te excedas.

30.- Anticiparse a la ruptura
Si tienes buenos indicios de que él/ella va a cortar la relación, anticípate y actúa tú antes.

Recuerda que es la práctica la que hace al maestro y que el secreto del amor es el misterio.

¿Cómo seducir?
En primer lugar, supongo que ya sabes que lo que las mujeres dicen no tiene nada que ver con lo que realmente quieren. Ellas siempre hablan en clave, pero tú ya sabes descifrarla...
La mujer realmente no quiere un hombre que sea como ella, lo que quiere es a alguien que las haga sentir mujer, alguien que haga que se sienta especial. Alguien con misterio, o con morbo, o atractivo, de manera que estar con él sea diferente, divertido, etc...
Por supuesto, si tienes millones, tienes éxito o eres guapísimo no dudes ni un momento en "amortizarlo" y exprimirlo a tope sin llegar a ser un hortera. Pero lo que no hay que hacer jamas es convertirte en lo que quiere.
En segundo lugar, me figuro que ya has comprobado muchas veces que ella nunca o en muy pocos casos llamará, por mucho que lo desee. Tienen pavor de parecer demasiado interesadas, y en el caso de que te llame por cualquier circunstancia, que sepas que está muy interesada en ti.
Lo que creen es que los hombres se toman a la ligera la seducción y que se toman el tema más a la ligera que ellas, ya que a los hombres no les rige la vida el tema del amor, y a ellas SI, por mucho que lo nieguen. Están todo el día pensando en qué van a ponerse, en qué van a decir y todo eso.
Las mujeres desean más que nada en el mundo estar enamoradas, y lo que más quieren es ser seducidas. Siempre buscan a alguien de su entorno para enamorarse, aunque no valga gran cosa, pero han de tener algo. Piensa en todo esto y utilízalo en tu provecho.

La Acción
Es el tema de entrar cada uno a una chica con su tema. Si eres muy tímido puedes recurrir a un truco que no falla. Lo que hay que hacer si por ejemplo estás en un bar, pub, discoteca, etc. y la ves pero no te atreves a entrarle por no saber qué decir y todo eso, lo mejor es que NO PIENSES absolutamente en nada.
Antes de empezar a hablar con ella, hay que hacer ciertas cosas con el lenguaje del cuerpo. Te asegurarás el éxito y evitarás frustraciones.
Asegúrate primero un buen contacto ocular. Cruza la mirada con ella. La segunda vez que cruces la mirada manténla un par de segundos más de lo acostumbrado y sonríe. Tu sonrisa debe ser leve, cariñosa y amistosa. Observa su reacción: si te devuelve la sonrisa, todo va bien. En caso contrario, insiste unas dos o tres veces mas. Si todo va bien, adelante; en caso contrario, desiste.
Deja en blanco la mente y acércate a ella. Le dices hola y ya está. Una vez ahí no tienes escapatoria y es cuando ya has de buscar algo que decir, pero ahí estas y no tienes que pensar nada porque sino al final no la entrarías. ¿Que le puedes decir?
Ya sabes, estimado lector, que no le dirás: "¿Como te llamas? ¿Cuantos años tienes? ¿Por dónde más sueles salir?". Y no se lo dirás porque lo has usado otras veces y no funciona.
Lógicamente pregúntale por su nombre pero búscate algo original y que la haga sentirse especial aunque no lo sea. Puede resultar una frase estúpida pero según el tono que utilices y lo que sueltes después puede ser la clave del éxito.
Te habrás dado cuenta que a la mayoría de las mujeres, en un fin de semana les entran muchísimas veces y desde luego que acaban hartas de lo mismo y encima se ríen de ti por ser tan típico.
Si ves que la chica te empieza a soltar rollos de "qué interesantes son mis amigos porque hacen tal o cual" o cosas del estilo, lo único que puedes hacer es intentar una digna retirada. Hay más mujeres, no se acaba el mundo por un fracaso.
En caso contrario puedes llamar su atención con cosas divertidas sin llegar a ser un payaso. Si vais varios amigos, cuando les presentes puedes decirle bajo al oído que no se preocupe por uno porque es gay y no va a ligar con ella, o que otro tiene una pata de palo, o que el otro se va a hacer la vasectomía; cosas que son originales, divertidas y que por lo menos dan pie a pasar un buen rato y no un mal trago pensando que va a pasar de ti.
Trucos de Lenguaje corporal:
* En un grupo de mujeres, la que está interesada en ti, te señalará inconscientemente con la puntera de su zapato. Fíjate en cuanto puedas. Esto también funciona a la inversa, así puedes controlar a la "competencia".
* Imita de forma discreta sus gestos. Por ejemplo, si apoya su cabeza en la mano derecha, haz lo mismo.
* Si inclina ligeramente la cabeza, es señal que tiene interés en ti.

El Beso
Supongo que ya has pasado unas tres horas o más hablando con ella, y ya sabes si tiene novio o no, si está comprometida y su predisposición a seguir adelante.
Tú eres una persona que se fija en los detalles y habrás observado que ella realiza ciertos signos de acicalamiento: se arregla continuamente el pelo, se estira la ropa, sus pupilas se dilatan (señal de agrado)
Llega el peor o el mejor momento de la noche. El instante mas largamente esperado. El beso.
Me figuro que no le vas a decir: ¿Quieres rollo? Porque tú eres alguien experto en estas lides, y no vas a caer en este error. Eso está muy visto y probablemente que te dirá que no.
Seguramente le dirás algo que no la asuste, que no la corte y que suene bien, es decir: "¿Te puedo dar un beso?". Lo que te puede pasar es intentar darle un beso sin pedírselo pero aparte de llamarte atrevido es probable que no haga nada más. Aunque luego sepas que sí que quería...

Después del Beso
Una vez que ha pasado todo eso, en el caso de que quieras salir con ella y que se enamore de ti has de seguir ciertos pasos:
• • Si te da el número de teléfono, no la llames cuando ella te dice, sino más tarde, para desbaratarle los planes y que crea que no te interesa mucho, lo que hace que la atraigas más. Me refiero a un día o dos como mucho, no es necesario esperar diez años...
• • Ellas quieren un hombre que las haga sentirse mujeres, y no a alguien como su mejor amiga que les lleve la razón y que haga todo lo que quiera. No me refiero a que si te dice que vayáis al cine, tú le digas: "Pués no, vamos al fútbol", sino que simplemente no hagas todo lo que ella dice que quiere, porque acabará hartándose y agobiándose.
• • Hazle algún regalo. Ella ni se imagina que a los dos días va a tener uno pero la sorpresa será impresionante y le encantará. En el caso de que la regales algo como unas flores, ni se te ocurra regalarle el ramo más grande o caro de la floristería. Además de hortera, no se sentirá especial. Le puedes regalar un ramito o incluso mejor, una sola flor.
• • Si la llevas al cine, no la lleves a ver Star Trek 18 ni una película de 4 horas. Por lo menos los primeros días.
• • En cuanto a los diálogos con ella, cuidado. Haz que la escuchas y memoriza todos sus gustos, pero sin que se entere. Por ejemplo, pregúntale qué comida le gusta más y llévala el día siguiente a cenar ahí. Pero no le preguntes cuál es su comida favorita, si te dice que la china, no le preguntes que si el cerdo agridulce.
• • Mírala cuando te hable, y pregúntale cosas sobre ella.
• • Dile algún piropo original, pero en vez de "Que ojos tan bonitos", puedes decirle "Que mirada tan bonita", pero que sea verdad que la tiene, y si no, pués que boca, y si no pues lo que sea, pero que sea creíble.
• • No mires a otras mujeres.
• • No compartas la cuenta nunca al principio.
• • Nunca hables de ti todo el rato. Si hablas de tí, ríete de tí mismo.

Tomado de emagister.com

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