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SOCIEDAD
Culturacr.com se
engalana el hermoso texto de Leonardo Boff sobre la
vida, nosotros como seres cósmicos, la relación
con la Tierra, con la vida y el futuro. Brillante y claro, un documento
para leer y vivir. Lea también más abajo Mi
lucha contra el machismo, de Jorge Luis Ramírez. La
libertad de amar y seguidamente en homenaje a Marcel marceau esta
reseña:
Cinco siglos de prohibición
del arcoiris en cielo americano
Eduardo Galeano
En 1523, el cacique Nicaragua preguntó
a los conquistadores :
- Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?
El
12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo.
Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España
y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del
mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió
139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.
Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en
aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó : Tendrá
toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó.
Colón creyó que Haití era Japón y que
Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón
eran indios de la India ; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido
aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está
yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad
de la población come salteado. Los indios, víctimas
del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen
sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus
tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad
diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les
sigue negando el derecho de ser.
Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre
del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía
algunas claves de otra América posible. América, ciega
de racismo, no las ve.
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió
en su diario que él quería llevarse algunos indios a
España para que aprendan a hablar (que deprendan fablar). Cinco
siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia
de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado
mental (mentally retarded) porque no hablaba correctamente la lengua
castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal
en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un
asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete
española y el psicólogo diagnosticó un claro
déficit intelectual.
Finalmente, los antropólogos aclararon la situación
: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca,
que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más
de dos mil años de antigüedad.
El Paraguay habla guaraní.
Un caso único en la historia universal : la lengua de los indios,
lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin
embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las
encuestas, que quienes no entienden español son como animales.
De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú
dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español.
La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú
trata a los indios como África del Sur trata a los negros.
El español es el único idioma que se enseña en
las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías
y los funcionarios. (El español no es el único idioma
de la televisión, porque la televisión también
habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del
Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron
a inscribir el nacimiento de un niño.
Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían
que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro
argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero. Los indios
de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje
no es una señal de identidad, sino una marca de maldición.
No los distingue : los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua,
empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse
?
Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban
que el país se había salvado del problema indígena
gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los
últimos charrúas.
El problema indígena : los primeros americanos, los verdaderos
descubridores de América, son un problema. Y para que el problema
deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios.
Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos
: el genocidio o el otrocidio.
En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció,
triunfal, que el problema indígena quedará completamente
resuelto al final del siglo veinte : todos los indios estarán,
para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña,
y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo
oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundaçao
Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea : se
encargará de desaparecerlos.
Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación
de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión
de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado
la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales
y madera y todo lo demás.
Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación
de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también
un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino
de la conquista.
Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano
Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano
Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar
a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos
del hambre y la miseria. La salvación condena a los indios
a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales
que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros.
Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios
comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en
la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y
de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas
de burdel.
O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil
al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema
que los niega.
Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón
: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra
mundial, murieron 10 mil.
El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado
en su diario : los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar,
sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se
enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres.
Secuestro de los brazos, robo del alma : para nombrar esta operación,
en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo
reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer
: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.
El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las
estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por
los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador
:
- No sufras hambre, no sufras sed.
Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos
el viento.
Y canta lo que le cuenta la neblina :
- Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.
Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo :
- Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.
Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al
chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos,
por ser cosas del Diablo ; y él ya no puede curar las mordeduras
de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía,
ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve.
En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice :
Dejo de cantar y me enfermo.
Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan.
Estoy viejo, estoy lastimado.
Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío
?
El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había
mandado quemar todas las quenas y demás instrumentos de música
de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos
y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus
engaños.
Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había
prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena
de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.
Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja
a los indios de sus símbolos de identidad.
Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses,
aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados
y soñados en el lejano día de la Creación.
Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros
de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América
Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo : para salvarlos
del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras.
Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El
arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también
vale para América :
Vinieron.
Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra.
Y nos dijeron :
- Cierren los ojos y recen.
Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros
teníamos la Biblia.
Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada
de la ilustración : para salvarlos de las tinieblas, hay que
civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo
convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado
es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión,
capaz de folclore pero incapaz de cultura : el sub-hombre merece trato
subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos
de su trabajo.
El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo
a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones
sucesivas. América Latina trata a sus indios como las grandes
potencias tratan a América Latina.
Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador
boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva
su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura
nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos
cuando se cruzan con la raza blanca.
Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro
mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y
diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba
celularmente incapaces de concebir la libertad republicana. El peruano
Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno,
escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada.
Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga
lucha de los indios araucanos por su libertad :
Son más indómitos, lo que quiere decir : animales más
reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación
europea.
El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra
en las palabras de los intelectuales más célebres y
celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos
liberales que fundaron el Estado moderno.
A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor
de la modernización capitalista de México, que prohibió
a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las
plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón
por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.
Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido
por el Imperio Británico, y el desprecio científico
por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus
brazos. El mercado exigía café, pongamos el caso, y
el café exigía más tierras y más brazos.
Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo
Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo
forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras
de indios y peones indios en cantidad.
El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países
como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría
a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.
En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada : los indios
mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de
café o de algodón o una tonelada de caña. Los
indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden
moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento
masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación.
En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más
tóxicos que el máximo tolerable ; la leche de las madres
es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú
: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron
en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas.
Felipe murió trabajando en el café. María, en
el algodón.
A machete y bala, el ejército acabó después con
todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás
miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.
Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas
del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo
de una campaña de aniquilación más extensa, que
asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de
mujeres.
La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también
las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares
guatemaltecos tienen la certeza de que el vicio de la rebelión
se transmite por los genes. Una raza inferior, condenada al vicio
y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece
mejor suerte ?
La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar
las dudas.
Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten
uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca : son mestizos
avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados
a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a
los indios, Guatemala se auto desprecia. Esta raza inferior había
descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos
europeos supieran que existía.
Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión,
mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.
Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo : ¿Qué es
un hombre en el camino ? Tiempo.
Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry
Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados
son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano : como la tierra,
como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización
sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.
¿Civilización ?
La historia cambia según la voz que la cuenta. En América,
en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la
invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración
al sur. No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora,
la historia de América. En las vísperas de la conquista
española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había
anunciado : Al terminar la codicia, se desatará la cara, se
desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo.
Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá ? ¿Qué
dirá la otra voz, la jamás escuchada ?
Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido
el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado
siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica.
Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial : ¿Se
suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo
esclavo ? Porque son holgazanes. ¿Andan desnudos, como si todo
el cuerpo fuera cara ? Porque los salvajes no tienen vergüenza.
¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen
de afán de riqueza ? Porque son más parientes del mono
que del hombre. ¿Se bañan con sospechosa frecuencia
? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien
arden en los fuegos de la Inquisición. ¿Jamás
golpean a los niños, y los dejan andar libres ? Porque son
incapaces de castigo ni doctrina. ¿Creen en los sueños,
y obedecen a sus voces ? Por influencia de Satán o por pura
estupidez. ¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora
de comer ? Porque son incapaces de dominar sus instintos. ¿Aman
cuando sienten deseo ? Porque el demonio los induce a repetir el pecado
original. ¿Es libre la homosexualidad ? ¿La virginidad
no tiene importancia alguna ? Porque viven en la antesala del infierno.
En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores
:
- Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió ?
El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades.
¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos
de sus comunidades ?
La América precolombina era vasta y diversa, y contenía
modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora
todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo
de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de
la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa
renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras
ceremonias de la Inquisición.
En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se
eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen
si no cumplen el mandato colectivo.
En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie
de igualdad.
Los jefes son hombres ; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen
y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas,
sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera.
Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se
lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de
amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se
sometieron al gobierno compartido.
En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas,
anunció su triunfo :
- Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.
Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz
sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían
aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.
Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias
kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la
nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas
de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación
y de belleza : visten sus molas en la vida y con ella se hunden en
la tierra, cuando llega la muerte.
En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana,
el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un
país respetuoso de los derechos humanos :
- No somos una tribu -aseguró el general.
Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían
hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes.
Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de
exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras
fértiles en los Andes y en todas partes.
Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas
de producción ; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes
de un sistema que exprime al hombre y arrasa los bosques y viola la
tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia
en el plazo menor. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza
y a la gente en los altares del mercado internacional ?
En ese absurdo vivimos ; y lo aceptamos como si fuera nuestro único
destino posible. Las llamadas culturas primitivas resultan todavía
peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido
común es también, por extensión natural, sentido
comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué
ha de tener dueño la tierra ?
Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso
no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete ? La tierra
es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer
trago y el primer bocado ; se le da descanso, se la protege de la
erosión.
El sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer.
El racismo es también una máscara del miedo.
¿Qué sabemos de las culturas indígenas ?
Lo que nos han contado las películas del Far West. Y de las
culturas africanas, ¿qué sabemos ? Lo que nos ha contado
el profesor Tarzán, que nunca estuvo.
Dice un poeta del interior de Bahía :
Primero me robaron del África. Después robaron el África
de mi. La memoria de América ha sido mutilada por el racismo.
Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie
más.
A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down,
identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él
creyó que la alteración de los cromosomas implicaba
un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots,
negroid idiots y aztec idiots. Simultáneamente, un médico
italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos
físicos de los negros y de los indios. Por entonces, cobró
base científica la sospecha de que los indios y los negros
son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental.
Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen
siendo también desde entonces, objetos de ciencia. En la misma
época de Lombroso y Down, un médico brasileño,
Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina
Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de
que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas
inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir
siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo.
Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura
brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico
: las religiones negras, como patología ; los trances, como
manifestaciones de histeria.
Poco después, un médico argentino, el socialista José
Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la
raza humana, están más próximos de los monos
antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable
inferioridad, Ingenieros comprobaba : Los negros no tienen ideas religiosas.
En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar,
junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de
obstinación de la dignidad humana : a las costas americanas
solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio,
los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas
y los esclavos del amo, se cayeron al agua.
Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía,
tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar
a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados
del África y vendidos como cosas.
Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o
san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se
convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo
y Oshún, la divinidad de las aguas dulces, fue la Virgen de
la Candelaria... Dioses prohibidos. En las colonias españolas
y portuguesas y en todas las demás : en las islas inglesas
del Caribe, después de la abolición de la esclavitud
se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo
africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia
de una imagen de cualquier dios africano.
Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas,
y en ellas encarnan.
Friedrich Nietzsche dijo una vez :
- Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.
Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses
africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído
en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José
Ingenieros, quién sabe.
La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así,
la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra
su coartada en las taras hereditarias. Lo había observado Humboldt
hace doscientos años, y en toda América sigue siendo
así : la pirámide de las clases sociales es oscura en
la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la
democracia racial consiste en que los más blancos están
arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros
en Estados Unidos :
- Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la
libertad.
Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo ; y en ellos
estamos todavía.
Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila,
evoca hoy el trauma que marcó su infancia :
- Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús
y a la Virgen.
Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes
de Jesús y la Virgen María que yo veía en la
iglesia de Abra Pampa. La cara propia es un error de la naturaleza.
La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar.
Civilizar es corregir.
El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente
condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo
nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica.
Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos
valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente
perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a
pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación.
Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de
historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención
de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan
al sistema que los niega.
Hace algún tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría
me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América.
El opresor es incapaz de descubrir, me dijo :
- Es el oprimido el que descubre al opresor.
Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse
a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se
puede ver desde el oprimido. Ignacio Ellacuría fue acribillado
a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación
y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.
¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó
un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata ?
Tomado
de Mundo Cultural Hispano
Marcel
Marceau.
Talento de la cara pintada.
El
mimo es teatro profundo con una gran carga de corporalidad, en el
que la máxima dificultad pasa por crear un mundo que no existe,
por hacer visible lo invisible. Personalmente, he consagrado mi vida
a crear un estilo propio, inventando una gramati ca y un lenguaje
propio de los mimos, porque donde no hay gramática el arte
no existe.
.
________________________________________
Marcel Marceau - aclamado universalmente como el más grande
mimo del mundo, nació el 22 de marzo de 1923 en Estrasburgo,
Francia. Su interés por el arte de la pantomima comenzó
desde su infancia, inspirado por artistas del cine mudo como Charlie
Chaplin, Buster Keaton, Harry Langdon, Harold Lloyd, y Laurel &
Hardy.
En
1944 se matriculó en la Escuela de Arte Dramático "Charles
Dullin" del Teatro Sarah Bernhardt en París, donde cursó
estudios con su Maestro de la pantomima Etienne Decroux, quién
también enseñó a Jean-Louis Barrault. Se reclutó
en el primer Ejército de Liberación y participo en la
campaña alemana, al lado de las tropas americanas.
En mayo de 1946, entró a la Compañía de Barrault,
y se le asignó la interpretación del papel del Arlequín
en la pantomima Baptiste, papel interpretado por el mismo Barrault
en la famosa película Les Enfants du Paradis. Marceau continuó
trabajando con Decroux hasta 1948.
En 1947, Marcel Marceau creó su famoso personaje, "Bip",
con una cara blanca, ropa de payaso de anchos pantalones, una camisa
marinera y una chistera vieja y deformada.
Algunos clásicos de su repertorio son: "El fabricante
de máscaras", "El jardín Público",
y el famoso "Adolescencia, madurez, vejez y muerte", del
que un crítico dijo, "él logró en menos
de cinco minutos lo que la mayoría de novelistas no hacen en
volúmenes."
En 1948 recibió el famoso premio Deburau (establecido en memoria
del grande del siglo 19, Pierrot). Marcel Marceau fundó su
Compañía de pantomima Marcel Marceau - La única
compañía de pantomima en el mundo en esa época
- y se presentó en los mejores teatros de París así
como también en otros teatros de Europa, Canadá y América
del Sur.
Millones de americanos se han familiarizado, a través de sus
diversas apariciones televisivas, con el arte del Sr. Marceau. Recibió
dos premios Emmy por sus programas de televisión ("The
Maurice Chevalier Show" y "Laugh In"). Se presentó
en la BBC interpretando a 17 personajes diferentes en "A Christmas
Carol" en 1973, y también en 13 películas producidas
por la Enciclopedia Británica incluyendo a su personaje Bip
y estilos de pantomima.
Ha sido invitado en los programas de televisión de Johnny Carson,
Merv Griffin, Mike Douglas, y Dinah Shore, y ha actuado en conjunto
con Red Skelton en tres conciertos de pantomimas.
Marcel Marceau ha demostrado su versatilidad en cinematografía,
tales como Barbarella con Jane Fonda, dirigida por Roger Vadim; Shanks,
dirigida por Bill Castle, en la que combina su arte del silencio interpretando
a un titiritero sordomudo y a un científico loco parlante.
En la película muda de Mel Brooks la única palabra que
dijo fue ("No").
El Gobierno francés le ha conferido al Sr. Marcel Marceau sus
más grandes honores: "Officier de la Légion d'Honneur",
"Commandeur des Arts et Lettres", y "Grand Officier
de l'Ordre National du Mérite". El ha sido elegido miembro
de la Academia de Artes en Berlin, de la Academia de Artes en Munich,
y es miembro del prestigioso Instituto de Francia. Su Escuela Internacional
de Mimodrama de Paris, la cual ofrece dos años de curriculum,
ha sido subsidiada por la Ciudad de París desde 1978.
El Sr. Marceau tiene doctorados honorarios de la Universidad de Princeton
, de la Universidad del Estado de Ohio, del "Linfield College",
y de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. De esta manera América
honra a Marcel Marceau por la creación de una forma nueva de
arte, heredada de una antigua tradición.
Falleció el sábado 22 de septiembre del 2007 a la edad
de 84 años, por muerte natural en su cama durante la noche.
Su muerte fue difundida al día siguiente.
La
libertad de amar como índice de salud democrática
Adrián Liberman
L*
Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis decía que
el objetivo del psicoanálisis consistía en devolver
a los pacientes su capacidad de trabajar y de amar. Con esta frase,
se colocaba en el proscenio de las metas terapéuticas la vida
social, en términos de producción, en el mismo rango
que la vida amorosa.
Hoy en día, sabemos que el amor tiene muchas caras y facetas.
Hemos ido ganando comprensión en los avatares implicados en
constituirse como hombre y mujer y en las tareas psíquicas
que ello demanda. Y uno de los aspectos capitales con los que contamos
hoy en día es la comprensión de que una cosa es la identidad
de género y otra cosa es la elección de objeto. Sabemos
que un asunto es que una persona se asuma como hombre o como mujer
y otra es sobre que tipo de persona recaen sus elecciones de pareja.
De esta manera un hombre puede escoger a una mujer, pero también
puede hacer una elección sobre alguien de su mismo género.
Otro tanto vale para el caso de las mujeres. Hace rato ya que la heterosexualidad
no es un resultado invariable y que la homosexualidad no implica ninguna
patología en sí misma. Las elecciones son producto de
las historias individuales, de complejos mecanismos inconcientes en
los cuales ningún resultado es mejor que otro.
Sin embargo, socialmente, aún estamos muy lejos de entender
la amplia gama de matices que la diversidad sexual implica. Aún
el colectivo se maneja en una lógica de todo o nada, dentro
de la cual se atribuye a las elecciones distintas a la de la heterosexualidad
una gran variedad de rasgos psicopatológicos. Dentro de estas
deformaciones, se considera a la homosexualidad una perversión,
y a aquellos cuya identidad psíquica no coincide con su identidad
somática (los transgéneros) el ser portadores de severos
trastornos emocionales.
Dentro de este panorama, los movimientos GLBT han ido desplegando
una continuada serie de acciones que tiendan a modificar estas percepciones,
la mayor parte de ellas simples prejuicios sin asidero real. Han luchado
por que la sociedad como conglomerado vaya quitándole la connotación
de psicopatología que sus elecciones tienen. Protestan por
validar sus estilos de vida, sus derechos a no ser perseguidos ni
laboral ni académicamente y por sentirse ciudadanos de pleno
derecho.
Pelean también porque sus uniones tengan rango y estatuto legal
y porque puedan adoptar niños cuando lo deseen. Este último
aspecto es particularmente urticante, en cuanto a la respuesta recibida
por las instituciones del Estado. En un país con tanto niño
abusado y abandonado, los encargados de asignar las adopciones se
rigen por un modelo de familia tradicional, privando a muchos niños
de la posibilidad de ser criados por parejas bien avenidas y dispuestas
a brindar cariño y protección. Se parte de la idea,
errada, que la heterosexualidad funciona como garantía de amor
y de estructura que garantice la adaptación del huérfano
a la matriz social. En mi experiencia clínica y personal, conozco
muchas parejas homosexuales que son un modelo de amor, concernimiento
y estabilidad, en total contradicción a lo anterior. También
conozco parejas heterosexuales totalmente ineptas para amarse o cuidar
de otros.
Pero más allá de esto, la lucha de los GLBT se inscribe
dentro de las necesidades que tenemos como país de evolucionar
hacia formas realmente democráticas de vinculación y
gobierno.
La lucha de estas personas tiene que ver con la asunción por
parte del país y su administración, de la diversidad
como un hecho innegable de la naturaleza humana. Por la validación
de la existencia de los matices, los grados que nos hacen distintos
y al mismo tiempo iguales a los ojos de la ley. A que no se siga perpetrando
el enorme error de confundir diferencia con desigualdad. La primera
es un hecho psíquico, un aspecto inevitable de la individualidad.
La segunda es una consecuencia de los sistemas sociales y económicos
que hemos concebido.
La reivindicación de los GLBT pone el acento en que no puede
haber formas lícitas e ilícitas de amarse. El amor como
expresión de los deseos humanos es contingente, no está
predeterminado mecánicamente. Es la potestad de los humanos
el resignificarlo y que no esté limitado a los aspectos somáticos
o a la herencia biológica.
La tendencia, para mí inevitable y deseable, que asumamos el
amor como diverso es un índice de salud democrática.
De nada sirve que nos dotemos de instrumentos jurídicos de
avanzada, como las diferentes constituciones, si discriminamos a alguien
por las elecciones amorosas que hace. Insisto en que ningún
argumento que plantee la diversidad sexual como una señal del
grado de salud o enfermedad de alguien puede sostenerse.
Un sistema político verdaderamente inclusivo, que aborrezca
las exclusiones, no puede hacerse sin tomar en cuenta la libertad
amorosa. Es justamente en esta diversidad, entendida como libertad
de expresión que reside la esperanza de poder pensarnos distintos,
y hasta mejores de lo que somos.
La libertad amorosa, como un derecho consagrado no es un asunto accesorio,
sino que está imbricado en la médula de los derechos
fundamentales de los seres humanos.
En la lucha por la igualdad de derechos, dentro de la diversidad sexual,
está implicada la posibilidad que realmente hagamos de esta
tierra un lugar de bienestar y esperanza para todos.
*Adrián Liberman, psicólogo clínico-psicoanalista,
profesor de postgrado en la Universidad Central de Venezuela y en
la Universidad Católica “Andrés Bello", ensayista,
columnista de prensa.
Tomado
de www.aladecuervo.com
Elegir
la vida
"
Humanidades hoy en América Latina".
Lección
inaugural de Leonardo Boff en la Universidad de Costa Rica.
| Para
mí es un honor dictar esta conferencia en el contexto de
la apertura de los cursos de Estudios Generales de esta Universidad.
Conozco muchas universidades en el mundo, sea en Oriente, sea
en Occidente, pero en ninguna de ellas he sentido tanta consistencia
y coherencia como con los Estudios Generales de esta Universidad.
En abril empezaré un semestre como profesor visitante en
Estudios Generales de la Universidad de Munich donde estudié,
pero son clases puntuales por un semestre.
Aquí es algo permanente y continuo que tiene como consecuencia
crear una visión humanista del mundo, una perspectiva muy
importante de la realidad porque va a significar un nivel más
alto de la población en su condición ciudadana,
su cuota de la historia que aquí se hace, los retos que
vienen de la realidad.
Quiero reconocer este esfuerzo que hace la Universidad de Costa
Rica.
El tema es “Las humanidades hoy en América Latina”.
Voy a tratar de alargar el tema, porque hoy América Latina
es una pequeña provincia del gran complejo sistema de La
Tierra.
Y como todos sabemos, hoy la sociedad mundial está en el
ojo de una inmensa crisis de civilización, una crisis de
sentido y de falta de rumbo histórico. No sabemos hacia
dónde vamos y somos entregados a un sistema económico
que absorbió lo político y que hace de todo mercancía:
desde el sexo hasta la Santísima Trinidad, con todo se
puede ganar dinero.
Y todo eso se rige por la competencia y no por la cooperación.
Por eso hay tantos millones y millones de marginados y de excluidos.
Yo
veo dos pensadores trascendentales que nos ayudan a entender este
momento histórico que son Max Weber y Frederick Nietzsche,
que han intuido la raíz de la crisis que sufrimos, pero
que empezó mucho antes.
|
|
Max
Weber mostró que la sociedad moderna se construye sobre el pensamiento
funcionalista, sobre la burocracia, sobre la secularización que
ha producido el desencantamiento del mundo.
Vivimos desencantados: desencantados con el mundo, desencantados con
la política, desencantados con nuestras personalidades políticas,
desencantados con Bush, desencantados incluso con Lula y no en último
lugar, desencantados con Ronaldinho y Ronaldo, que nos han avergonzado
en el último Campeonato Mundial. Vivimos en la era del desencanto
y ¿cómo reencantar a la humanidad?
Nietzsche
nos trae otro elemento que es la muerte de Dios. No es que Dios murió,
porque un Dios que muere no es Dios. Es que nosotros hemos matado a
Dios, nos dice Nietzsche. ¿Qué significa esto? Que Dios
no tiene relevancia social, no se construye cohesión alrededor
de la idea de trascendencia de Dios. Y por eso vivimos en el desamparo
existencial.
Ese anuncio de Nietzsche que Dios murió tiene consecuencias graves
porque ha creado una desaparición del horizonte utópico
de la humanidad. Por millares de años, la humanidad encontraba
en las religiones una referencia trascendente, la razón para
estar juntos, para crear una comunidad y la cohesión social.
Ahora eso ya no funciona. Eso no significa que impera el ateísmo,
porque lo que se opone a la religión no es el ateísmo.
Lo que se opone a la religión es la ruptura, la falta de un lazo
que ligue y religue todas las cosas. Y hoy vivimos colectivamente rotos
desde dentro y desamparados.
Es en ese contexto hay que entender la gravedad de la crisis actual,
que tiene un agravante muy importante, porque hasta hoy se decía,
vamos al encuentro de una gran crisis civilizacional, crisis del sistema
de la vida, crisis del sistema de La Tierra.
Un hecho importantísimo que para mí significa una ruptura
en la conciencia colectiva de la humanidad. En los primeros días
de febrero de este año en París, cuando el Panel Intergubernamental
de los Cambios Climáticos que involucra a más de 2000
científicos de la ONU, nos ha dado los datos reales de la situación
de La Tierra. Que estamos ya dentro de un cambio irrefrenable de La
Tierra, que La Tierra va a calentarse entre 1,8 hasta 4 y en algunos
sitios 6,4 grados Celsius y que eso va a significar en los próximos
30 o 40 años inmensas devastaciones en el sistema de la vida.
Millones de personas pueden desaparecer.
Según James Lovelock, el formulador de la Teoría Gaia
de La Tierra como súper organismo vivo que acaba de lanzar el
libro La venganza de Gaia, hasta el año 2050 o 2060 -tal vez
sea exagerado, pero tiene autoridad para decirlo- puede desaparecer
cerca del 80% de la humanidad. Y cuando ha estado en Brasil en octubre
dijo: Brasil que ha tenido el privilegio de tener tanto sol, será
su desgracia, prácticamente contará con dos tercios del
país inhabitables por exceso de calor y habrá una sabanización
acelerada porque la Amazonia no aguanta esos niveles de calentamiento.
Esta realidad nos hace pensar. No basta solamente, como sugiere el documento
de esos científicos, adaptarse a la nueva realidad, ni es suficiente
aminorar los efectos dañinos del calentamiento global, sino que
hay que ir a algo más profundo: hay que refundar el sentido de
la vida, hay que recrear una nueva espiritualidad, es decir, un nuevo
sentido más amplio de nuestro pasar por este mundo, de nuestra
coexistencia como seres humanos, para hacer que la Tierra, la humanidad,
puedan, sigan teniendo futuro.
A la desesperación y al desencantamiento yo creo que hay que
contrarrestarlos con motivos que nos hagan descubrir razones para seguir
viviendo, con cambios, con adaptaciones, pero desde un nuevo paradigma
de civilización.
La cuestión de fondo es, ¿cómo salir de esta crisis?
Si la crisis es global, la solución también tiene que
ser global. Y para eso hay que mirar lejos hacia atrás, mirar
lejos hacia delante y mirar lejos hacia arriba, porque cuando entramos
en crisis nos planteamos las cuestiones más fundamentales: quiénes
somos nosotros, de dónde venimos, hacia dónde vamos, cuál
es nuestro lugar en el conjunto de los seres de la naturaleza, cuál
es nuestra misión en este mundo.
En momentos de crisis esas son las cuestiones básicas que hay
que contestar, personalmente cada uno y colectivamente las comunidades
humanas, la humanidad que se encuentra globalizada.
Tenemos que crear una especie de viático mínimo para poder
caminar y dar sentido a nuestra existencia, bajo estas amenazas que
pesan sobre nosotros.
Yo quiero hablar acerca de mirar lejos hacia atrás, ¿de
dónde venimos? Yo veo que el ser humano tiene por lo menos cuatro
enraizamientos: cósmico, biológico, histórico-cultural
y personal.
Todos nosotros venimos de una inmensa deflagración que ocurrió
hace 13,7 mil millones de años. Venimos del Big-Bang. En un primer
momento estábamos todos juntos, en aquel punto mínimo
cargado de energía y materia condensada que explotó, y
ahí empezó el proceso de evolución.
Ese proceso se va expandiendo, creando las grandes estrellas rojas,
dentro de las cuales se formaron todos los elementos físico-químicos
que constituyen nuestra realidad, que es la realidad de todo el universo.
Nosotros somos seres cósmicos por eso, porque tras el famoso
isomorfismo del universo, tenemos los mismos elementos constituyentes.
Somos hijos de ese inmenso proceso, cargamos en nuestra piel y en nuestro
cuerpo todos esos elementos. También cargamos las cuatro energías
fundamentales que sustentan el universo y a cada uno de nosotros, que
son la energía gravitacional, la electromagnética, la
nuclear débil y la nuclear fuerte. Somos seres cósmicos
y tenemos una dimensión cósmica que no hay que negar.
No tenemos que sentir vergüenza de pertenecer a una realidad que
nos desborda por todas partes.
Pero somos también seres vivos. Hace 3,8 mil millones de años
irrumpió la vida desde una complejidad enorme del proceso de
evolución. La vida es un capítulo de la evolución
cósmica y la vida humana es un subcapítulo del capítulo
de la evolución cósmica. Cuando se realizó una
complejidad más alta, irrumpió la vida humana.
Cuando hace 5 o 6 millones de años, nuestros ancestros antropoides
salían a recolectar alimentos y a cazar para comer, no comían
como hacían los animales para sí, sino que lo traían
todo para el grupo y lo repartían fraternalmente y cooperativamente
entre ellos. Ese gesto de cooperación es fundador de la humanidad.
Permitió el salto de la animalidad a la humanidad. Por eso es
que la cooperación, la solidaridad, la interdependencia de unos
y otros no es una ley entre otras; es la ley fundamental del universo
y de la vida humana.
Por eso es tan perverso el capitalismo que pone todo el acento en el
individuo, en la competencia y no en la cooperación. Somos seres
vivos, mejor dicho somos mamíferos vivos, mamíferos conscientes.
¿Por qué mamíferos? Porque hace 125 millones de
años, cuando emergieron los mamíferos, emergió
algo único que no había antes en la historia: nació
el afecto, el cuidado, el cariño, el amor que cada mamífero
tiene por sus crías.
Nosotros venimos de esta tradición, somos seres de cuidado, seres
de sensibilidad, sensibilidad que hace falta en el mundo de hoy.
Cuando en 1952 James D. Watson y Francis H. C. Crick, han decodificado
el código genético, han hecho un hallazgo que es único
en la historia de la ciencia: se han dado cuenta que todos los seres
vivos, desde la bacteria más originaria hasta los animales más
grandes como los dinosaurios, pasando por los colibríes y llegando
a nosotros, todos los seres vivos tienen fundamentalmente el mismo código
genético, tienen los mismos 20 aminoácidos y las mismas
cuatro bases fosfatales. Eso significa que todos los seres vivos son
parientes, son hermanos y hermanas, son primos entre ellos, constituyen
la gran comunidad de vida y nosotros somos una parte de esa comunidad
de vida. Lo que Francisco de Asís no intuía en su mística
cósmica cuando llamaba al hermano sol y hermana luna, y hermanos
y hermanas al pájaro, al gusano que intenta cruzar el camino.
A todos ellos los llamaba con la dulce palabra de hermanos y hermanas.
Él intuía algo que para nosotros es una experiencia empírica-científica,
somos de hecho hermanos y hermanas.
Entonces el ser humano tiene esa ancestralidad junto a otros seres vivos.
Somos seres cósmicos, somos seres vivos, pero también
somos seres culturales-históricos.
Todos los vivientes tienen órganos especializados que les garantizan
la supervivencia y la vida, el ser humano no; biológicamente
es un ser defraudado, no tenemos ningún órgano especializado.
Tenemos que intervenir la naturaleza. Tenemos que crear nuestro hábitat,
nuestro hogar. Y estamos obligados a hacer cultura, a hacer historia,
a intervenir la realidad, crear el ámbito que protege nuestras
vidas y defiende nuestra existencia. La acumulación de esas intervenciones
significa la cultura y la historia. Nosotros somos seres culturales.
La evolución posiblemente jamás iba a producir este micrófono
o esas luces eléctricas, pero a través del ser humano
ha producido una cultura, la tecnología, sin las cuales nosotros
no tendríamos condiciones de supervivencia. Lo ha hecho de mil
formas diferentes, por eso hay tantas culturas, tanta diversidad de
expresiones humanas. Podemos ser humanos de mil formas diferentes: podemos
serlo como latinoamericanos, como guaraníes, como yanomamis,
como chinos, como hindúes. Mil formas de estar presentes y de
organizar el mundo, y mostrar la capacidad inagotable del capital del
ser humano.
Somos seres cósmicos, seres biológicos, seres culturales,
pero también somos seres con la última irreductibilidad,
que es la historia personal de cada uno. Cada uno es irrepetible en
el universo, cada uno es uno y único. Por eso en cada persona
humana, hombre o mujer, de alguna manera culmina el proceso de evolución,
porque tenemos capacidad de decidir, de plasmar nuestro futuro. Por
más condicionantes que tengamos, y más presiones que suframos
de todas partes, hay un punto de decisión: cada persona tiene
su singularidad, que el gran filósofo franciscano medieval Juan
Dun’s Escoto llamaba la “exeitas”, la “extidad”.
Este ser humano aquí es irrepetible, es único en la historia
pasada, será único en la historia futura. Pero él
tiene algo de sagrado, de único, porque es un proyecto infinito,
que por su libertad puede dar un destino a su vida, feliz o infeliz,
realizada o frustrada, desde el momento único de constitución
de nuestra individualidad, de nuestra personalidad. Y eso hay que reconocerlo
como un dato filosófico, ontológico, es decir irreductible
del ser humano. Cada uno es único y tiene su destino y es responsable
por ese destino, cada uno tiene la capacidad de ejercer su libertad
como decisión, es decir, algo que pone una realidad nueva en
la historia.
Si queremos salir de la crisis hay que mirar lejos hacia atrás.
Hemos pasado tantos millones de años y hemos llegado aquí.
¿Cómo va el camino hacia delante? Hay que mirar lejos
hacia delante.
Yo creo que tenemos cuatro retos fundamentales para el futuro que nos
toca vivir.
PRIMERO. De cara a la crisis y al clamor ecológico,
hay que garantizar el futuro de La Tierra, y ese futuro no está
garantizado. Ese gran cosmólogo y científico, Carl Sagan,
dijo en su testamento: las fuerzas directivas del universo ya no pueden
garantizar el futuro de La Tierra, porque la hemos agredido y explotado
a tal punto que ha sobrepasado el 25 por ciento de su capacidad de regeneración.
Si queremos garantizar el futuro de La Tierra tenemos que poner un alto
político, tenemos que querer que la tierra tenga futuro. Y es
lo que nos piden los últimos datos que nos vienen de la ciencia
de La Tierra de la ecología: tenemos que actuar porque si no
actuamos en un espacio limitado de tiempo, vamos hacia la devastación.
Incorporar la visión que los astronautas nos hay transmitido
de La Tierra, que desde sus naves espaciales, mirando desde sus ventanas
decían, La Tierra es pequeña, cabe en la palma de mi mano,
puedo esconderla por detrás de mi pulgar. Ahí en esa Tierra
está todo lo que sagrado, venerado, amado: mi familia, mis hijos,
mi patria. Tenemos que incorporar esa visión, que es un planeta
pequeño, el tercero del sistema solar. Un sol vagabundo de quinta
categoría, que está a 27 mil kilómetros del centro
de nuestra galaxia, al interior de la espiral de Orión. Galaxia
nuestra que es mediana, pequeña, entre cien mil millones de otras
galaxias. Ahí está nuestra Tierra, pequeñísima,
un pálido punto azul, pero ahí estamos nosotros. El universo
entero caminó para que llegáramos a este punto y hablar
de esas cosas todos. Si hubiera otros cambios y otras relaciones, no
estaríamos aquí para hablar de todo esto.
Esta cosa pequeña, que los astronautas dicen muchas veces que
desde las naves no hay diferencia entre tierra y humanidad. Es la misma
gran unidad: tierra y humanidad. Por eso entendemos a ese gran cantante
argentino indígena, Atahualpa Yupanqui, decía que la tierra
y el ser humano son una misma realidad, una misma cosa. El ser humano
es la tierra que camina, la tierra que siente, que piensa, que ama,
que cuida y hoy la tierra que entra en alarma. Nosotros somos tierra.
Por eso es que hombre viene de “homo”-“humus”;
la tierra fecunda, la tierra fértil. Por eso es que Adán
significa Hijo de Adamá, la tierra madre, la tierra buena.
Somos seres terrenales. Somos la misma tierra que en el momento de su
evolución empezó a sentir, amar, pensar. Por eso no podemos
negar nuestras raíces terrenales. Y esta tierra puede sucumbir
debido a la irresponsabilidad sistemática de los seres humanos.
Nuestra civilización hace ya trescientos años que se ha
propuesto a esta insania; explotar en forma sistemática, continuada,
todos los recursos de la tierra. El suelo, subsuelo, el aire. Esa tierra
ya no aguanta, está bajo un “estrés” terrible
y nosotros tenemos que garantizar el futuro de La Tierra.
Como decía el profesor Ángel Ocampo: “debemos cuidar
de La Tierra, porque ella pertenece a nuestros hijos e hijas, pertenece
a nuestros nietos y nietas”. Nosotros somos huéspedes de
La Tierra y por amor a aquellos que todavía no han nacido, debemos
aprender a amar lo invisible, respetar y cuidar de La Tierra. Porque
ellos tienen derecho de habitarla, para que ella sea habitable, que
tenga suficiente para todos, que tenga un aire respirable, que puedan
pisar los suelos sin contaminarse.
El gran reto que tenemos es cómo garantizar el futuro del sistema
de La Tierra. Porque no es solamente el futuro de Costa Rica, de América
Latina. No. De la totalidad, porque somos provincias y Costa Rica es
una provincia bella, radiante, de este gran planeta Tierra.
SEGUNDO PUNTO. Mirando hacia delante y mirando lejos,
es garantizar la supervivencia de la humanidad. Y eso no es poco, porque
de nuevo en nuestra insania hemos construido una máquina de muerte,
con armas biológicas, químicas y nucleares que pueden
destruir de 25 formas diferentes toda la humanidad, sin dejar ningún
superviviente; eso ha creado el ser humano. Y hace poco en Le Monde
Diplomatique, se daban estos datos: el 70 por ciento de la inteligencia
mundial está metida en proyectos militares, en proyectos de guerra.
Solamente una humanidad insana, solamente universidades que no tienen
estudios generales, humanistas, como tiene esta Universidad, puede llegar
a esta expresión de la demencia; alimentar la máquina
de muerte.
En uno de los encuentros en que participé sobre derechos humanos
con Gorbachov, él decía que hoy por hoy se venden y se
construyen más armas de muerte que en los tiempos de la Guerra
Fría. Porque la construcción de armas exige inmensas inversiones
de capital, investigación científica de punta; es el más
grande mercado mundial junto con el mercado de las drogas.
Hay que garantizar la supervivencia de la humanidad que no está
garantizada. La cultura de la guerra hay que contrarrestarla con la
cultura de la paz. A los héroes militares hay que contraponer
los héroes de la paz, del amor a la humanidad, los que han servido
a las causas buenas de la humanidad.
TERCER RETO. Garantizar la unidad de la familia humana,
porque el gran riesgo hoy es hacer la bifurcación de la familia
humana. Por una parte aquellos que tienen acceso a todos los medios
de vida, que pueden eventualmente vivir hasta 130 años, porque
es la edad de nuestras células, y eso es solamente para 1,6 mil
millones de personas. Pero ocurre que nosotros somos 6,5 mil millones
de personas. La otra parte de la humanidad vive como en la tradición,
muriendo con 50 o 60 años; no es como aquí en Costa Rica
donde las personas superan los 70 años. En Brasil yo estaría
ya muerto, porque tengo 68 años, y la edad media es de 64 años.
Yo estaría vencido por la usura del tiempo.
Entonces, ¿como mantener la unidad, la no bifurcación
de la vida humana? Porque los ideales de igualdad, de unión,
son muy débiles en la historia de la humanidad; es una historia
de enfrentamientos y guerras.
El gran riesgo es que ya no nos consideremos como semejantes, sino como
desiguales, como diferentes, de otra especie que no sea la especie humana.
Por eso es que los serbios castraban a los musulmanes de Yugoslavia.
Por eso podemos torturarlos, matarlos, sin ofender la carta de los derechos
humanos, porque ellos “no son humanos”. Tantos piensan así
ahora.
Y ese filósofo Richard Rorty, de los Estados Unidos, que escribió
un bellísimo artículo sobre cómo la degradación
de la cultura hace que nosotros no seamos solamente diferentes, sino
que seamos tratados como desiguales, de otra especie que no sea la especie
humano. Cómo mantener la familia humana sentada alrededor de
la mesa, disfrutando de la generosidad de la naturaleza, en casa como
hermanos y hermanas.
CUARTO RETO. Cómo garantizar la singularidad,
la identidad de América Latina, de Costa Rica, porque el proceso
de globalización a nivel cultural es una especie “hamburguerización”
del mundo, de uniformación de hábitos, de música,
de visiones del mundo. Sería una desgracia que en la naturaleza
hubiera solamente cucarachas para desesperación de las mujeres,
o solamente escorpiones para desesperación de los hombres. Lo
importante es la biodiversidad. Cuántos más árboles,
pájaros, peces mejor; porque la interdependencia de todos con
todos hace que tengan futuro, que puedan sobrevivir. Entonces tenemos
que defender la biodiversidad. Una parte de la globalización
como la etapa nueva, la etapa planetaria de la humanidad.
Que los pueblos que estaban perdidos por ahí en sus regiones,
se encuentran todos juntos, se encuentran en un único lugar que
es el planeta Tierra como casa común. Pero traen la riqueza de
sus experiencias históricas, de sus identidades nacionales, de
sus experiencias espirituales, de su cultura, de su música; todo
eso revela la riqueza. Cómo hacer el capital más grande.
Inagotable es el capital humano que todavía no fue desarrollado
plenamente, porque somos un proyecto infinito. Yo veo ahí que
hay que preservar y ofrecer a la humanidad este inmenso ensayo civilizatorio
de magnitud histórica que hemos hecho aquí en América
Latina.
Solamente a mi país vinieron representantes de 60 etnias, naciones
y pueblos diferentes. De cada país de América Latina se
puede decir lo mismo. De todas las partes del mundo vinieron inmigrantes
que han constituido nuestros pueblos. Cómo guardar ese ensayo
civilizatorio exitoso, porque con algunas excepciones, tenemos la convivencia
en las diversidades, la aceptación de unos y otros.
Segundo, en este continente esta la más grande biodiversidad
de planeta. “La Pacha Mama”, la madre tierra, fue muy generosa
en nuestro continente. Somos el continente más desigual de la
tierra; más que África. África es más pobre,
pero tiene más igualdad. Y a pesar de eso tenemos una riqueza
de biodiversidad fantástica, porque aquí está la
mayor superabundancia de agua dulce, que será dentro de poco
el bien más escaso de la naturaleza. Aquí en América
Latina tenemos más del 24% de toda el agua dulce del mundo, asequible
al consumo humano. Aquí tenemos la más grande biodiversidad
del planeta. Solamente en un espacio similar a un campo de fútbol,
la flora y la fauna amazónica tiene más animales y especies
vegetales que toda Europa junta. Esta es una propulsión fantástica
del misterio de la vida.
Aquí en América Latina está el regulador del clima
de todo el planeta. Los países amazónicos con las forestas
húmedas que regulan todo el clima del planeta. El futuro de la
humanidad en términos ecológicos, pasa por América
Latina. Tenemos una responsabilidad inmensa de cuidar esas forestas
de las partes verdes.
Tenemos que rescatar nuestro pasado, las grandes sabidurías de
los pueblos originarios, aztecas, incas, mayas quechuas, misquitos,
y tantas culturas que aquí tenemos, de mucha sabiduría,
con saber ecológico que debe ser preservado y continuamente revisado.
Tenemos que superar el presente con tantas desigualdades y preparar
el futuro para que América Latina pueda ofrecer lo que tiene
no solo para su beneficio sino para la humanidad.
VOY LLEGANDO AL FINAL. Necesitamos mirar lejos hacia
arriba. Miramos lejos hacia atrás y hacia delante, pero ahora
hay que mirar hacia arriba que es la otra dimensión del ser humano.
Yo creo que hay que desarrollar una visión espiritual del mundo,
como la manera más corta, más inmediata de encontrar una
solución. Cuando yo hablo de encontrar una visión espiritual
del mundo, no estoy hablando de una visión religiosa del mundo.
Las religiones no tienen el monopolio de la espiritualidad. La espiritualidad
es la dimensión de lo humano. Tenemos el cuerpo y somos parte
del cosmos. Tenemos una psique que es parte de toda la vida interior
de todos los seres vivos. Pero tenemos también el espíritu,
que es aquel momento de la conciencia por el cual nos sentimos parte
de un todo, que nos desborda por todas partes. Por el espíritu
captamos que las cosas no están puestas una al lado de la otra,
sino que todo forma un inmenso sistema. Forma un cosmos ordenado. Que
hay un velo que liga y re-liga todas las cosas, que el universo tiene
un mensaje que decirnos la majestad de las estrellas, la grandeza de
la complejidad, que todas las cosas tienen su otro lado, su dimensión
que nos habla que el ser humano es aquel que puede escuchar, descifrar
los mensajes que vienen de la realidad, que puede escuchar su propio
corazón y los llamados a la generosidad a la compasión,
al amor, al cuidado por todo lo que vive y existe, porque lo que existe
merece existir, y todo lo que vive merece vivir.
Esa dimensión de la espiritualidad subyace en todas las iniciativas
y alternativas posibles, en términos de paradigma, de esa civilización
que nos ha llevado a esa crisis mundial. Porque mirar hacia arriba nos
hace mirar una percepción nueva del ser, de la última
realidad, y del ser humano portador de esa realidad. Necesitamos una
espiritualidad.
Como decía el gran teólogo del siglo pasado, Karl Rahner,
el siglo XXI será un siglo de espiritualidad, o no será.
Espiritualidad en ese sentido profundo del ser humano, que es capaz
de vivir, aceptar, elaborar valores que no sean esos materiales del
consumo, del utilitarismo, sino valores de la gratuidad, del amor, la
amistad, y de la compasión de cara a los que sufren, de cuidado
de la tierra y de nuestra vida y nuestro futuro.
Quiero terminar con el texto de las escrituras judaico-cristianas. En
un momento habla Dios así: “Hoy tomo el cielo y la tierra
como testigo, yo les pongo la vida y la muerte, la bendición
o la maldición. Elijan la vida para que tú y tus descendientes
puedan vivir. Elijan la vida”.
Nosotros hemos elegido la vida y estoy seguro que todos ustedes también
han elegido la vida.
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MI
LUCHA CONTRA EL MACHISMO
Jorge Luis Ramírez
| Qué
es el machismo, de dónde viene, es genético, o un
aporte social, porqué cuesta tanto ser consciente de que
se padece, en realidad es tan malo? Estas y muchas preguntas más
se pueden hacer del machismo. Pero por ahora quiero concentrarme
en la primera.
¿Qué
es Machismo?
Para
contestar esta pregunta tenemos primero que ver los síntomas
o el tipo de manifestaciones externas que se dan, para luego ir
a encontrarnos con la raíz.
Uno de los síntomas o actitudes más predominantes
del machista es su tendencia a no asumir responsabilidad, a echarle
la culpa a otros. Y además lo hace con un nivel de violencia.
Es típico de los machistas gritar a familiares, aún
en lugares públicos, asumiéndo que se ven forzados
a hacerlo. El machista asume que él es superior a quienes
le rodean, sobre todo si se trata de mujeres, niños, homosexuales,
y afeminados, u hombres que sean más tímidos. Los
comentarios irrespetuosos también son típicos de
los machistas, así como las bromas ofensivas, chistes groseros,
la agresión sicológica es un padecimiento de la
gran población, que muchas veces es acompañada por
agresiones fisicas, y sexuales. La ridiculización es otra
manera en que el machista maltrata y crea complejos hasta en sus
propios hijos, que crecen inseguros y con un frágil autoestima.
El machista es misógeno por naturaleza, lo asusta y lo
ofende todo lo que sea femenino. No expresa sentimientos, llorar,
ternura, lo poético, lo suave, lo amable. El machista está
forzado a permanecer aislado, por temor a que su familia, amigos
y compañeros de trabajo puedan ver en él una debilidad.
El macho debe ser siempre más que todos, más fuerte,
más grande, aguantar más, licor, mujeres, horas
de trabajo, etc. Es un ser muy competitivo.
Entonces
¿qué es el machismo?
El machismo es la creencia de un hombre en que él es superior,
y en que él posee el derecho a ser servido. Tal vez, y
lo digo por experiencia propia, es algo más profundo que
una creencia. Más bien es su mismo ser, es decir, es su
naturaleza básica, su identidad.
Esto es algo muy grave, por varias razones:
• Cuando un hombre cree que el superior a otros asume que
todo el mundo le debe.
• Esto a su vez le impide cuestionarse, crecer, asumir responsabilidades
• No puede ver la necesidad de crear vínculos
• Le castra sus capacidades humanas para relacionarse, para
madurar, y para convertirse en un ser pleno en todas sus capacidades.
En
vez de esto el machismo nos mantiene enanos, subdesarrollados,
incapaces de crecer. |
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¿De
dónde viene el machismo?
El machismo viene desde antes de nacer, y no es genético. Es
la suma de una serie de elogios y sensaciones de orgullo que siente
la madre al saber que tiene un hijo varón en su vientre. Y si
es primogénito, estas impresiones en el incosciente del feto
son todavía más fuertes.
La sociedad entera entra en una celebración, que recibe el feto
antes de nacer, desde el padre, los abuelos, y amigos de la pareja,
cuando se sabe que un niño va a nacer.
Una vez que nace, la madre lo protege y hace todo lo posible para que
aquel niño, tan especial, siempre tenga todo lo necesario para
salir adelante. Esto es algo cultural, y ninguna madre lo hace pensando
en hacerle un daño a su hijo, de hecho ella y todo el mundo piensan
lo contrario. Enseñándole de alguna manera que efectivamente
es superior, a sus hermanas, y otros hermanos. El siempre será
el privilegiado, el que deberá estudiar, ser mejor que su papá,
o su familia, casi se espera de él que saque al la familia de
la situación adversa en que se encuentra. O si no, están
en una situación económica adversa, se espera de él
que herede los negocios de su padre, o de la familia. Todo esto es impuesto,
no se toma en cuenta los deseos personales del niño, ni del adolescente.
El padre de los machistas es también machista, y aunque no sea
un hijo primogénito, encuentra con otros hermanos, amigos, y
familiares la entrada a esa clase especial de los hombres.
Y hay muchas maneras de llegar a ganarse la entrada a estos grupos de
machos: peleando, tomando licor, demostrando tener poder sobre las mujeres,
o sobre afeminados. Ganando dinero abundante, ya que el dinero da poder
sobre otros, y otras.
La madre
es la influencia más fuerte en la creación de un machista.
Y como lo aclaré anteriormente, esto es un patrón cultural.
Los hombres son fuerza de trabajo, cuando niños y adolescentes
para su familia, y luego cuando forman su propia familia será
el proveedor. De allí que este rol es un factor determinante
en el proceso educacional del hombre. Las niñas por el contrario,
van a trabajar en sus casas, criando sus hijos, o en algún trabajo
fuera de la casa, que será mal pagado, condicionando su subsistencia
a estar unida a un hombre que si puede ganar lo suficiente.
El hombre por lo tanto, goza de un status especial, ya que a él
le toca enfrentar el mundo, luchar por su subsistencia y la de los suyos.
Y en esta lucha él deberá ser fuerte, valiente, inteligente
y astuto, no mostrar sentimientos, deberá ser un gladiador en
la arena, donde los débiles fracasan.
El padre,
machista en sí mismo, siente celos de su hijo, ya que roba la
atención de su mujer. El padre machista elige un patrón
de trato violento contra su propio(s) hijo(s), ya que compiten por la
atención de la madre.
Recién casados, eran solo ellos dos, ella cocinaba, lavaba la
ropa, y hacía todas esas cosas “tontas” que hacen
las mujeres. Y si no las hace ella, pues ella contrata alguien que lo
haga por ella, y ella organiza todo para que “El Rey” de
la casa esté contento. Ella también aprende de su suegra
cómo es que a él le gustan la cosas. Cómo le gusta
que le cocinen, que le queden las camisas, etc.
Pero una vez que llegan los hijos, la madre ya no tiene el tiempo que
tenía para él, pasándolo a un segundo lugar. Y
empiezan los pleitos y los golpes porque ya no tienen la atención
absoluta de sus parejas que les complacían en todo como ellos
lo merecen (después de tanto trabajo).
Por dicha están las compañeras de trabajo, los night clubs,
o las viejas amigas de la juventud. Ellas son los paños de lágrimas
de todos estos hombres que trabajan tanto, y que llegan a casa cansados
para encontrarse con una mujer fría, cansada, y que se pone un
buzo para dormir. Y ellas, que comprenden aquellos hombres, les dan
el cariño que tanto necesitan, porque ellas en sus propias relaciones
pasaron por las mismas situaciones. Cuando ellas estaban cansadas de
hacerse cargo del hogar, y trabajar, llegaban sus parejas y les gritaban,
o insultaban, y eran solo pleitos y golpes. Y ellas lo que necesitan
es ese hombre tan bueno que la otra tonta no sabe como cuidar.
Cuando
el machista crece viendo y reproduciendo el comportamiento y las actitudes
machistas de sus congeneres, su padre, abuelo, tíos, y amigos,
todavía más reafirma el hecho de que ser hombre y ser
macho es lo mismo, y que entre más macho, más hombre.
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